domingo, 31 de mayo de 2015

Una vez más (Parte II)





Continuamos aquí el repaso a lo que dió de sí la jornada del pasado martes en el puerto de A Coruña con la presencia de los navíos Bremen y Britannia, dos buques que no pueden ser más distintos en concepto y sobre todo, en tamaño.


(Foto: Jose R. Montero)


Y es que en esta última característica, el tamaño, Bremen y Britannia conforman una extraña pareja  y sería difícil encontrar dos barcos más distintos que hayan atracado en la misma jornada en la dársena con una diferencia tan grande en sus dimensiones. Hace varios días en otro doblete que tuvo lugar en el puerto herculino coincidieron los buques Island Sky y Queen Victoria y destacaba entonces en el post correspondiente la enorme diferencia de tamaño entre ambas naves. En los que compartieron amarre el pasado día 26 (aunque lo hicieron en distintos muelles) las diferencias van todavía más lejos resultando que el Bremen tiene un tercio de la eslora del Britannia y que el navío británico es 21 veces mayor en volumen que el pequeño buque alemán.


Cuestión de tamaños: La gigantesca figura del Britannia empequeñece aún más si cabe la figura del A-962 Belgica (al fondo) que estos días permaneció atracado en nuestra ciudad. La perspectiva también juega en contra del buque oceanográfico de la Armada belga.


Pero si bien son polos opuestos en la cuestión del tamaño, hay una cosa que ambas naves tienen en común; su histórico nombre y es que tanto Bremen como Britannia son dos denominaciones que resultan imprescindibles para entender la historia marítima contemporánea, un legado que los dos barcos presentes en la ciudad el pasado martes preservan portando sus insignes nombres en sus respectivas amuras.




Empezando por el pequeño buque de expedición germano decir que el actual es el sexto Bremen dedicado al transporte de personas, de los cuales el más legendario de todos ellos fue el SS Bremen de 1929 que junto a su gemelo SS Europa fue uno de los buques de pasaje más famosos de la historia y el trasatlántico más rápido y avanzado de su tiempo. Por su parte el actual Britannia rinde honores a toda una insigne estirpe de navíos, el último de los cuales (penúltimo ahora) fue el más famoso de todos; se trataba del yate real HMY Britannia que durante 43 años fue el buque utilizado por la Corona Británica y que en la actualidad retirado del servicio activo se encuentra expuesto como museo flotante en la localidad de Leith (Escocia).


El que fuera yate real Britannia fue el último y más famoso navío en portar esta denominación antes de la botadura del megacrucero de la P&O.
(Fuente: maritimequest.com)


 El Britannia tiene, además de su nombre, todos los ingredientes para entrar en los libros de historia; de momento eso, historia, es lo que ya ha hecho en nuestra ciudad convirtiéndose con sus 141.000 toneladas de registro bruto en el tercer buque de crucero (o el segundo con matices) en atracar en A Coruña, sólo superado por el gigante Independence of the Seas (158.000 toneladas ) y el Queen Mary 2 (148.000 toneladas) aunque realmente este último no es un buque de crucero al uso, sino un verdadero y genuíno trasatlántico.


El Britannia es en la actualidad el tercer buque de pasaje más grande que ha visitado la ría herculina.


Este ránking sin embargo tiene los días contados: el próximo 11 de junio tendrá lugar la escala inaugural en A Coruña del Anthem of the Seas que se convertirá ese día con sus casi 169.000 toneladas de registro bruto en el buque de pasaje más grande de todos los tiempos en atracar en la dársena herculina. Tanto él como el Britannia son las grandes estrellas de este 2015 en A Coruña, no sólo por tamaño sino también por novedosos ya que ambos se botaron este mismo año.




Después de pasar unas horas descansando en la ciudad, a media tarde los protagonistas de la jornada comenzaron a desfilar de nuevo por la ría. El primero en hacerlo fue el Britannia que pasadas las cinco de la tarde fue soltando uno a uno los cabos que lo mantenían firmemente asegurado a los norays del muelle de trasatlánticos para ponerse lentamente en movimiento una vez que la última de las maromas estuvo recogida. La maniobra de salida calcó los movimientos del día de su debut pero sin la pompa y los fastos de su escala inaugural. Ni salvas de honor a cargo de imitadores de soldados ni chorros de agua por parte de los remolcadores; lo único que no varió fue la animación de los pasajeros a bordo del crucero inglés que asomados desde los balcones de sus camarotes o bien desde las cubiertas superiores saludaban efusivamente a los que nos quedábamos en tierra.


Cientos de enfervorecidos británicos agitaron sus "Union Jacks" durante la salida del Britannia.


Es una nota común en todos los buques de la P&O durante sus despedidas de la ciudad: el bullicioso ambiente festivo que se respira a bordo, algo que se percibe más acentuado en el caso concreto de este navío, quizás porque si algo tienen los ingleses es un exacerbado orgullo hacia su nación y viajar a bordo del Britannia, posiblemente el objeto móvil más grande del mundo erigido en honor al Reino Unido, tiene que ser para ellos el éxtasis patriotero por antonomasia.


Rumbo al País Vasco (el Britannia).


Tras la marcha del Britannia el puerto recuperó su tranquilidad habitual pese a que todavía permanecía en sus instalaciones uno de los visitantes de la jornada. El Bremen decidió prolongar su estadía en la ciudad dos horas más y no fue hasta las siete de la tarde cuando se puso de nuevo en movimiento para continuar su viaje, una singladura que tuvo tras su visita a aguas gallegas un acento francés con Nantes como siguiente destino. La marcha del Bremen cerró una nueva jornada memorable en los muelles herculinos que esperamos se repita muy pronto... al menos una vez más.


El Bremen puso rumbo a aguas galas.


Para acabar el post de hoy quisiera agradecer a mi amigo Jose Montero las extraordinarias fotos prestadas para la elaboración de esta entrada.





sábado, 30 de mayo de 2015

"Hoy nos visitó..." Ocean Majesty





Hoy nos visitó el buque Ocean Majesty de la naviera Majestic International Cruises.




El barco de bandera portuguesa llegó a la rada herculina poco antes de las siete de la tarde procedente del puerto de Vigo para realizar una breve escala con el objetivo de recoger al pasaje que a primera hora de la mañana había desembarcado en la ciudad olívica. A bordo del Ocean Majesty viajan unos 500 pasajeros que a bordo del pequeño navío realizan estos días un crucero de 11 días de duración con salida desde el puerto de Génova y llegada a la ciudad de Kiel (Alemania) en una singladura de marcado acento español con escalas en varios puertos de la península como Alicante, Málaga o Sevilla.




Construído en los astilleros valencianos Unión Naval de Levante y botado en 1966 con el nombre de Juan March, el Ocean Majesty nació como ferry para la naviera Transmediterránea hasta que en el año 1994 el buque fue completamente reformado en Grecia siendo reconvertido a su configuración actual como buque de cruceros. En la actualidad el Ocean Majesty es una nave de 10.417 toneladas de registro bruto y tiene unas dimensiones generales de 135´3 metros de eslora, 19´2 metros de manga y un calado de 5´9 metros. Sus 8 cubiertas de pasaje albergan los 273 camarotes que le otorgan al barco una capacidad máxima de 623 pasajeros atendidos por una dotación formada por 235 personas.


Todo un veterano de los mares "made in Spain".


La visita de hoy en A Coruña, primera y única que hará durante este 2015, forma parte del crucero de reposicionamiento que realiza el Ocean Majesty de camino al Mar Báltico,  donde en unos días comenzará su temporada de cruceros de verano. A finales de agosto el buque volverá a las cálidas aguas del Mediterráneo.

 
 Actualmente el Ocean Majesty está charteado por el operador alemán Hansa Touristik, cuya librea luce en la chimenea del buque.


Tras una escala que apenas llegó a las dos horas el Ocean Majesty reanudó su viaje poniendo rumbo a su siguiente destino, el puerto de Honfleur, situado en la región de la Baja Normandía, adonde llegará en la mañana del próximo lunes.





jueves, 28 de mayo de 2015

Una vez más (Parte I)





El pasado 14 de mayo el puerto de A Coruña vivió una histórica jornada de esas que se recuerdan durante mucho tiempo. El motivo; la escala inaugural del Britannia, el nuevo buque insignia de la P&O y uno de los barcos de crucero más grandes del mundo. Ante semejante acontecimiento la ciudad herculina se volcó para dar a la nave británica una calurosa acogida como pocas veces se recuerdan en la urbe y durante todo el día se celebraron multitud de actos, en especial durante la salida del navío. Ya a la vista de su descomunal figura alejándose, muchos coruñeses lamentábamos que el espectáculo llegase a su fin y deseábamos desde ese mismo instante que se repitiera una vez más. Deseo concedido.




Y no tuvimos que esperar mucho para verlo realizado porque tan sólo dos semanas después de su impactante estreno en la ría coruñesa el pasado martes el Britannia volvió a dejar con la boca abierta a la multitud de curiosos que se acercaron hasta las inmediaciones portuarias para ver en directo a este gigante de los mares. En su segunda actuación en el teatro herculino la estrella britanica fue puntual como un reloj y poco antes de las seis y media de la mañana aguardaba la llegada del práctico encargado de guiarlo a su amarre en el muelle de trasatlánticos. La maniobra finalizaba apenas una hora después con el majestuoso navío de la P&O presidiendo la fachada marítima de la ciudad que una vez más se rindió a los encantos de esta nave de ensueño.


Una vez más el Britannia atrajo las miradas de miles de coruñeses.


Procedente de St Peter Port, en la isla de Guernsey, el Britannia trajo esta vez a la ciudad a unos 3.600 pasajeros, todos ellos súbditos británicos. La escala que el buque insignia de la naviera P&O realizó el pasado martes en A Coruña se engloba en una singladura de 8 días de duración con salida y llegada al puerto de Southampton tocando varias dársenas españolas y francesas y con la particularidad de que la escala en nuestra ciudad es el punto más meridional de la ruta. No es una travesía muy habitual para los barcos que paran por unas horas aquí y que suelen hacer rutas "norte-sur" (proceder de un puerto del norte y zarpar hacia un puerto del sur) o "sur-norte", sin embargo la ruta "norte-norte" sí es una navegación que suele hacer con bastante frecuencia esta compañía en sus recaladas en A Coruña.


Llegó del norte y se fue hacia el norte: No es lo habitual en los buques de crucero que visitan A Coruña pero P&O suele hacer este tipo de rutas "norte-norte".


Al igual que le ocurriera durante su escala debut del pasado día 14 con los navíos Le Soleal y Mein Schiff 1, este martes el Britannia también estuvo bien acompañado durante su estancia en los muelles herculinos si bien esta vez tan sólo fue un buque el que le hizo compañía; se trató del germano Bremen de la naviera Hapag-Lloyd. Hay que decir que si habitualmente el Bremen tiene muy difícil captar la atención de la gente en los puertos donde hace escala (su tamaño y su aspecto no le ayudan en absoluto) con un descomunal buque de 330 metros de largo que lleva pintada en la proa la bandera británica más grande del mundo en esta ocasión el pequeño navío alemán lo tenía imposible.




Quizás consciente de ello el Bremen no se dio mucha prisa en llegar y se plantó en la ciudad a media mañana procedente de Leixoes con algo más de 150 turistas a bordo. Para terminar de rematar su visita casi inadvertida ensombrecido por la gigantesca mole del Britannia, la presencia del enorme buque inglés en el muelle de trasatlánticos obligó al navío germano a atracar en el muelle de Calvo Sotelo Sur. Pequeño y escondido. Salvo para los que nos acercamos a propósito para verlo llegar o marcharse, pocos coruñeses dirían que el martes atracaron en la ciudad dos naves de pasaje.


La presencia del Britannia hizo pasar completamente inadvertida la visita del Bremen a A Coruña.


Una cosa es que la presencia del Britannia haga pasar desapercibido al Bremen y otra muy distinta sería no dedicarle unas líneas en el blog, donde tienen cabida todos y cada uno de los buques de pasaje que nos visitan. Así pues conozcamos a continuación un poco mejor al Bremen.




Botado en el año 1990 por los astilleros japoneses Mitsubishi Heavy Industries con el nombre de Frontier Spirit, el Bremen es un pequeño buque de 6.752 toneladas de registro bruto que presenta unas dimensiones de 111´5 metros de eslora, 17 metros de manga y un calado de 4´8 metros. Sus 6 cubiertas de pasaje albergan a un total de 184 pasajeros en capacidad máxima en alguno de sus 82 camarotes, todos ellos exteriores y su tripulación la forman un total de 94 personas. El Bremen navega en la actualidad bajo pabellón de las Bahamas y su "callsign" es C6JC3.


El Bremen está operado por la legendaria Hapag-Lloyd.


Que su tamaño no les engañe; el Bremen es un lujoso navío de expedición (aunque no llega a los niveles de su compañero de flota, el Hanseatic) que ofrece la más alta calidad de servicio a bordo realizando rutas por los lugares más recónditos del planeta gracias a que es un barco de categoría E-4, lo que significa que tiene una de las calificaciones más altas para navegar entre hielos por su casco especialmente reforzado y que es la peor de las opciones a escoger para colisionar contra él en alta mar (llevaríamos las de perder).




De momento lo dejamos aquí pero en la segunda parte de esta entrada seguiré contándoles todo lo sucedido durante la escala del Bremen y del Britannia el pasado martes.


 El Bremen zarpando de A Coruña rumbo a tierras francesas.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Cuando el dinero frustra los sueños





Una visita del Sea Cloud II a nuestra ciudad, por muy breve que sea, siempre es motivo de alegría y su estancia en A Coruña durante la tarde del lunes, además de todo un espectáculo para el disfrute de shipspotters y aficionados al mundo naval  en general, es la excusa perfecta para hablar de un tema de candente actualidad relacionado con nuestra comunidad y con los buques de crucero a vela pero no adelantemos acontecimientos y empecemos hablando del que fue el verdadero protagonista del día, el Sea Cloud II.




El elegante velero de tres palos llegó el pasado día 25 a la ciudad pasadas las cinco y media de la tarde para efectuar una breve parada que tiene su explicación en que se trataba de una escala más bien técnica para recoger a los pasajeros que desembarcaron a primera hora de la mañana en el puerto de Fisterra. El Sea Cloud II es desde hace más de una década todo un asiduo visitante a la dársena herculina siendo habitual que en sus rutas incluya nuestra ciudad 1 ó 2 veces al año. Una presencia ya clásica de todo un clásico que no lo es tanto porque su apariencia no revela la edad real de este precioso buque; se trata de un barco botado en el año 2001 pero que imita las líneas maestras del Sea Cloud original, que todavía se patea los mares dedicado al negocio de los cruceros pese a contar ya con ¡¡84 años !!


El Sea Cloud original durante su última visita a A Coruña en junio de 2011.


Volviendo al Sea Cloud II comentar que se trata de un buque de tan sólo 3.849 toneladas de registro bruto con una eslora de 117 metros, 16´15 metros de manga y 5´4 metros de calado. En sus tres mástiles (4 si contamos el elegante bauprés) el Sea Cloud II porta 24 velas que exponen al viento un total de 3.000 metros cuadrados de superficie aunque además del aparejo el buque va equipado con un diesel acoplado a dos hélices que propulsa al buque cuando Eolo no está por la labor de soplar. En su interior el Sea Cloud II alberga en sus 4 cubiertas a un total de 96 pasajeros en capacidad máxima atendidos por una tripulación de 60 personas. El navío está operado por la alemana Sea Cloud Cruises.


Vaya donde vaya la elegancia del Sea Cloud II crea instantáneas bellísimas.
(Foto: Manuel Candal)


Pero si hay un rasgo del Sea Cloud II realmente llamativo y que particularmente a mí me hace sentir orgulloso ese es su lugar de nacimiento ya que este velero fue construído en los astilleros Gondán de la localidad de Figueras en Asturias, a pocos kilómetros de la frontera con Galicia; así que alemán de adopción pero en esencia el Sea Cloud II es español de quilla a perilla. El lugar de nacimiento de este emblemático navío me sirve de excusa para hablar de otro buque de crucero a vela llamado a ser compañero de flota de nuestro protagonista de hoy y que iba a ser construído en nuestra comunidad pero al que la crisis económica le deparó un final más amargo. Y eso que no se trataba de un buque cualquiera sino del barco de pasajeros a vela más grande del mundo; el Sea Cloud Hussar.


Un gráfico con la imagen que debería haber tenido el malogrado Sea Cloud Hussar.


Fue en el año 2007 cuando el holding alemán Hansa Treuhand, propietario de Sea Cloud Cruises, encargó la construcción de un megavelero de gran lujo llamado a convertirse en el nuevo icono de la naviera. El astillero que al final se hizo con el proyecto fue la empresa Factoría Naval de Marín con el ingeniero naval vigués Iñigo Echenique como jefe de un fastuoso proyecto que contaba con unas cifras impresionantes para un barco de su tipo: Con 136 metros de eslora, 17´20 metros de manga, camarotes con capacidad para 135 pasajeros y una inversión prevista de unos 40 millones de euros la construcción del futuro Sea Cloud Hussar era todo un sueño para la comunidad gallega y una importante inyección económica en la zona gracias a la carga de trabajo directa e indirecta que generaría miles de puestos de trabajo. Pero sucede que a veces los sueños se transforman en pesadillas.


El futuro Sea Cloud Hussar en la grada de Factoría Naval de Marín.

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En 2008 comenzó la construcción del Sea Cloud Hussar pero a los pocos meses la llegada de la crisis económica complicó la situación del astillero marinense que se vio obligado a paralizar sus trabajos, entre ellos el del megavelero alemán. Comenzaron los sobrecostes, los impagos hasta que Factoría Naval dijo basta y declaró suspensón de pagos. Hansa Treuhand rechazó el futuro Hussar por el encarecimiento del proyecto y el casco desnudo del llamado a ser gigante de los gigantes a vela quedó en la grada sin actividad y con un futuro incierto por delante.


La imagen del casco inacabado del Sea Cloud Hussar ha presidido durante años el puerto de Marín.


Durante varios años la imagen del puerto de Marín ha estado presidida por el gigante inacabado y sin nombre, simplemente denominado por su nombre genérico de construcción, el C-158, y con un nuevo propietario, su acreedor hipotecario, Bankia. Fue en 2014 cuando apareció una luz al final del túnel. El pasado año el astillero marinense Nodosa se hizo con Factoría Naval y como parte del acuerdo de compra estipuló la liberación de la mayor vía del astillero antes del 30 de junio de 2015, ocupada por el casco del megavelero. Tras varios meses de negociaciones el pasado 18 de mayo Nodosa botaba tras varios años de atraso el casco C-158 y después de unos días atracado en las instalaciones del astillero el sueño truncado en pesadilla dejó Marín al remolque del Pau da Luz. Destino la ría de Vigo: en los astilleros Rodman de Meira el ex-Sea Cloud Hussar esperará una segunda oportunidad para convertirse en una realidad.


El C-158 llegando la semana pasada a las instalaciones de los astilleros Rodman.
(Foto: Quique Blanco)

La entidad bancaria actual propietaria del buque busca ahora un cliente para llevar a cabo la finalización del proyecto, quien sabe si en tierras gallegas. Sería una buena manera de cerrar una historia que comenzó de manera brillante y a la que la crisis, la maldita crisis, echó abajo como otras muchas. Ironías de la vida o más bien consecuencias de la economía de mercado, el cliente mejor posicionado para hacerse con el casco inacabado del llamado a convertirse en el mayor crucero de pasaje mundial podría ser el mismo que ideó el proyecto, Hansa Treuhand. Después de todo, tras años de idas y venidas finalmente el Sea Cloud Hussar podría llegar a buen puerto.


El ex-Sea Cloud Hussar busca ahora un comprador.


Ojalá en un futuro no muy lejano podamos ver a este impresionante megavelero haciendo su escala inaugural en nuestro puerto, ya sea como buque de pasaje, yate de excéntrico multimillonario o reconvertido en buque escuela para alguna armada. Volviendo al que estaba llamado a ser su hermano y tras poco más de dos horas atracado en puerto, el Sea Cloud II se despedía de la ciudad el pasado lunes a las ocho de la tarde poniendo rumbo a la dársena de Avilés. Seguro que en unos meses lo tenemos de vuelta en nuestra ría.


El Sea Cloud II (derecha) atracado junto al buque escuela argentino A.R.A. Libertad durante una de sus escalas en el puerto herculino.


Agradecimientos a mis amigos Manuel Candal y Quique Blanco por las fotos prestadas para la elaboación de este post.



domingo, 24 de mayo de 2015

Lujo sin medida





¿Tiene medida el lujo?. Todos tenemos claro que el lujo o la exclusividad pueden cuantificarse de una u otra manera y en la industria crucerística sucede igual. Existen parámetros o ratios que sirven para expresar con números la exclusividad o la calidad de servicio a bordo de un buque tales como el ratio pasajero-tripulante o el ratio espacio-pasajero; expresado de otro modo, cuantos pasajeros "tocan" por cada tripulante o cuanto "pedazo" de barco le toca a cada turista. Los profanos en la materia suelen creer que los buques más grandes son los más lujosos cuando sucede exactamente lo contrario, aunque hay veces que esta regla no escrita tampoco se cumple a rajatabla: un buen ejemplo de que el lujo flotante no tiene medida lo pudimos ver el pasado miércoles en A Coruña con la doble escala de los buques Island Sky y Queen Victoria, dos genuínos representantes del lujo más exacerbado en alta mar.


Que no nos engañe la perspectiva; El Island Sky (en primer término) es muchísimo más pequeño que el Queen Victoria (al fondo).


Destacan por lujo pero no por madrugadores; pasadas las nueve de la mañana surgió la figura del primero de los protagonistas del día en la ría herculina. Era el Queen Victoria, inconfundible gracias a sus regios colores que inevitablemente evocan a la edad de oro de los grandes "liners" una imagen, la corporativa que sin embargo no nos hace olvidar el hecho de que estamos ante un buque de crucero más que sigue la tendencia actual de cuantos más balcones privados mejor, lo que le otorga en parte ese diseño al que muchos han dado en llamar despectivamente "cajón flotante". Con todo las líneas del Queen Victoria, al igual que las de sus muchos gemelos (es un Vista Class) guardan una cierta proporción estética, pero como no me canso de repetir, quizás el nombre le venga algo grande ya que los "Queens" siempre han sido verdaderos trasatlánticos y no buques de crucero, sensacionales no cabe duda, pero buques de crucero al fin y al cabo.


"La Reina" de nuevo en nuestra ciudad.


Aún así ver los colores de la mítica naviera Cunard por A Coruña nos entusiasma a los shipspotters  y siempre es un placer recibir a cualquier miembro de su monárquica familia. Esta vez la Reina Victoria llegó procedente de Funchal con  cerca de 2.000 pasajeros a bordo, británicos en su totalidad, que disfrutaron estos días de una singladura de 13 jornadas de duración con inicio y final en el puerto de Southampton; de hecho la de A Coruña fue la última escala del navío antes de desembarcar a su selecto pasaje en tierras inglesas.


(Foto: Manuel Candal)


El Island Sky, por su parte se lo tomó con bastante más calma y hasta mediodía no apareció por las inmediaciones de la Torre de Hércules. Procedente de Leixoes el pequeño navío se dirigió a su amarre en el muelle de trasatlánticos donde le esperaba el inmenso Queen Victoria que le había dejado el espacio suficiente para atracar a su lado. La presencia de "Su Majestad" no arredró ni lo más mínimo al Island Sky, que atracó desafiante proa con proa y sin ningún tipo de complejos pese a la más que evidente diferencia de tamaño entre ambas naves.


El Island Sky no llegó hasta bien entrada la mañana.
(Foto: Jose R. Montero)


Habla a las claras de la brutal diferencia de tamaño entre los dos navíos que compartieron atraque el pasado miércoles el que uno de ellos (el Queen Victoria) roce las 100.000 toneladas de registro bruto y que sumándole el segundo (Island Sky) tampoco las alcance. Unos cuantos números de los dos buques para conocerlos un poco mejor empezando por el más grande. Construído en los astilleros Fincantieri Marghera y botado en 2007 el Queen Victoria es una unidad de 90.049 toneladas de registro bruto, con una eslora de 294 metros, 32, 2 metros de manga que alcanzan los 36´6 metros en las alas del puente y un calado de 8 metros. Para aquellos que padezcan de vértigo les diré que la altura desde la línea de flotación hasta el "top" de la chimenea es de 62´5 metros. El Victoria cuenta con un total de 16 cubiertas, 12 de ellas de pasaje en las que puede albergar a un total de 2208 pasajeros en capacidad máxima además de a sus 900 tripulantes. Pese al sentimiento británico que rodea al nombre de este buque y a su naviera el Queen Victoria está abanderado en Bermudas, con Hamilton como su puerto de registro. Su distintivo de llamada es ZCEF3.




En cuanto al pequeño del dúo sus cifras son diametralmente opuestas: El Island Sky es un buque de 4.280 toneladas de registro bruto construído en el año 1991 en los astilleros transalpinos Nuovi Cantieri Apuania con el nombre de Renaissance VII y que pese a tener casi un cuarto de siglo de vida marinera luce practicamente como nuevo gracias a una profunda reforma sufrida en Lisboa en el año 2013. En dimensiones el Island Sky tiene una eslora de 90´6 metros, una manga de 15´3 metros,  un calado de 2´9 metros y un total de 5 cubiertas de pasaje suficientes para dar acomodo a 114 pasajeros en capacidad máxima atendidos por 71 miembros de la tripulación. El barco navega bajo pabellón de Bahamas y su "callsign" es C6TQ2.




Si las cifras de ambas naves son los suficientemente reveladoras, poniéndolas en comparativa se vuelven contundentes: El Queen Victoria tiene una capacidad de pasajeros 20 veces mayor que la del Island Sky y es tres veces más largo. Si los comparamos a lo ancho el diminuto navío que aparece en la foto anterior es un 53 % más "estilizado" que su colega británico pero quizás la cifra más llamativa a la hora de ver la diferencia real de tamaño entre estas dos naves sea su registro bruto, una magnitud que a pesar de lo que pudiera parecer expresa una idea de volumen; en este sentido el Queen Victoria es 22 veces más grande que el Island Sky. Dicho de otro modo: en el interior del Victoria "caben" 22  Island Sky (siempre que lo pudiéramos cortar en cachitos y aprovechar todos los huecos a bordo del navío británico, claro..).



El Queen Victoria gana por goleada al Island Sky... pero sólo en dimensiones.
(Foto: Manuel Candal)


Puede que no podamos encontrar dos buques tan diferentes en tamaño atracados al unísono en nuestro muelle de trasatlánticos pero esas abismales diferencias desaparecen a la hora de hablar del lujo que se respira a bordo de ambas naves ya que los dos protagonistas de hoy son dignos representantes del segmento premium de la flota crucerística, aquel que destaca por sus altos estándares en calidad y servicio a bordo. Cierto es que estos dos buques no se hacen la competencia puesto que el "target" de cliente de ambas navieras es bien distinto, pero de lo que no cabe duda es que sus nombres se podrían citar como buenos ejemplos del lujo flotante. En resumen Island Sky y Queen Victoria son la prueba de que el tamaño no es algo definitivo para ofrecer lujo y exclusividad a raudales


Vista frontal de "La Reina" con un pequeño "añadido" en su cubierta superior fruto de un caprichoso efecto óptico.


Antes hacía referencia al cierto sabor agridulce que me provoca el Queen Victoria porque tanto su imagen como su nombre evocan algo que en realidad el barco no es, pero todo eso queda olvidado cuando subimos a bordo; ahí el espíritu Cunard permanece intacto como si el tiempo se hubiese detenido. Ese estilo retro evocador de los maravillosos tiempos en los que las travesías marítimas eran mucho más que un simple viaje de un punto a otro sigue presente. En este sentido Cunard ofrece un glamour y una distinción que ninguna otra naviera puede siquiera soñar, algo intangible que sólo se puede percibir al embarcar en una de las tres Reinas de esta naviera mítica.


 (Foto: Manuel Candal)
 

La operadora del Island Sky, Salén Ship Management es, a diferencia de la Cunard una perfecta desconocida en esto de los buques de pasaje. El negocio de esta naviera sueca está enfocado a ofrecer rutas a bordo de pequeños buques de expedición tocando puertos poco habituales dentro del circuito crucerístico y que resultan inaccesibles a los buques de gran tamaño, todo ello ofreciendo un servicio de altísimo nivel con unas instalaciones a bordo excelentes. Buen ejemplo de ello es que a bordo del Island Sky sólo encontramos suites, todas ellas exteriores y de un tamaño que varía entre los 21 y 30 metros cuadrados. Destacan por sus paredes paneladas en madera a modo de yate privado y por su elevado nivel de equipamiento.


El pasado 11 de mayo el buque gemelo del Island Sky, el Corinthian (en la foto) visitó también A Coruña.


Tras pasar varias horas haciéndose mutua compañía, a primera hora de la tarde el binomio formado por Queen Victoria y Island Sky se rompió con la partida del primero. A las cinco de la tarde el navío de Cunard se puso de nuevo en movimiento y tras un giro de 180 grados pasado el Castillo de San Antón "La Reina" dirigió su proa rumbo a su siguiente destino, el puerto de Southampton. La próxima visita del Queen Victoria en nuestra dársena será el 5 de noviembre.


Rumbo a Southampton.


Por su parte el Island Sky decidió quedarse unas cuantas horas más haciéndonos compañía para convertirse asíe en el buque que hasta más tarde ha permanecido atracado en la ciudad en lo que va de año y no fue hasta pasadas las 11 de la noche cuando el buque bahameño reemprendió viaje rumbo a la ciudad inglesa de Portsmouth. Sin más visitas programadas para este 2015 en aguas herculinas esperaremos al próximo año para ver si nuestra ciudad vuelve a entrar en los planes de este pequeño navío, pequeño por fuera pero con toneladas de lujo en su interior.


A seagull in the (Island) Sky.
(Foto: Jose R. Montero)


No quisiera terminar sin agradecer a mis amigos Manuel Candal y Jose R. Montero las extraordinarias fotos prestadas para la elaboración de esta entrada.


(Foto: Manuel Candal)