lunes, 30 de septiembre de 2013

Overbooking (Parte III)





Al final de la última entrada del blog a propósito de la escala por primera vez en el puerto coruñés de cuatro cruceros al unísono les comentaba brevemente la historia de uno de los integrantes del cuarteto, el Funchal, y de como hace ahora tres años los trabajos de reforma de la nave estuvieron a punto de acabar con uno de los navíos portugueses más famosos de todos los tiempos. En este punto retomaré la historia.


(Foto: Manuel Candal)


La profunda reconstrucción del Funchal, con un coste estimado de 15 millones de euros, estaba prevista finalizar a mediados de 2011 justo a tiempo para que el histórico barco pudiera hacerse a la mar para conmemorar el 50 aniversario de su viaje inaugural pero las graves dificultades económicas de su naviera paralizaron los trabajos y el Funchal se quedó "tirado" en los astilleros a la espera de una solución. Tras varios meses ahogada por las deudas finalmente en septiembre de 2012 la Classic International Cruises se declaró en bancarrota y todos sus navíos fueron detenidos en los puertos donde se encontraban realizando sus respectivos cruceros. El pobre Funchal fue al único que no hizo falta detener puesto que yacía inmóvil en un astillero lisboeta desde hacía casi dos años medio desmantelado y con rumores cada vez más crecientes que pronosticaban para él un triste final en forma de desguace.




Por fortuna  un nuevo proyecto, denominado Portuscale Cruises, se levantó sobre las cenizas de la ya desaparecida Classic International Cruises saldando las deudas de su predecesora y realizando los pagos necesarios para concluir los trabajos en el legendario Funchal,  que tras meses de ostracismo reapareció por fin completamente renovado y listo de nuevo para navegar. Sin entrar a valorar el trabajo realizado en el interior, lo cierto es que exteriormente ha sido todo un acierto devolverle al buque su aspecto original que le hace lucir una estampa marinera espectacular. Verlo aparecer en el horizonte con su silueta esbelta y longilínea acentuada por el color oscuro de su casco es como viajar a través del tiempo a la época dorada de los "liners", los amos y señores del Atlántico Norte.




El proyecto de Portuscale Cruises no ha estado exento de dificultades; sin ir más lejos todo lo hecho en el Funchal a punto estuvo de irse al traste durante su crucero inaugural en esta nueva etapa a principios de este mes cuando el buque fue detenido en el puerto de Gotemburgo después de que los inspectores de seguridad encontraran enel navío luso al menos 10 defectos graves relacionados con los sistemas de extinción de incendios, además de que varios camarotes no presentaban las condiciones adecuadas para ser habitados. Finalmente y tras unos tensos días el Funchal pudo reiniciar su actividad y afortunadamente hemos podido volver a verlo navegar por nuestra ría cinco años después de su última visita. La espera ha merecido la pena.


En la foto podemos ver al Funchal durante una de sus visitas a la ciudad 
atracado a popa del inmenso Vision of the Seas que deja en evidencia el 
pequeño tamaño del ilustre buque portugués. Aquel día el Funchal también 
entró en la historia del puerto herculino por ser la primera vez que tres naves 
de crucero hacían escala a la vez (también atracó el Black Watch) en A Coruña.


Quizás de los 4 protagonistas de la jornada el más desconocido sea el Hamburg y tiene su lógica puesto que se trataba de la escala inaugural del buque teutón en nuestra dársena, al menos con su actual denominación porque bajo el nombre de la ciudad alemana se esconde un viejo conocido de los muelles coruñeses por sus múltiples escalas y que atendía al nombre de C. Columbus cuando navegaba bajo los colores de la mítica naviera Hapag Lloyd.


El Hamburg con sus colores anteriores y su antigua denominación 
como C. Columbus durante una de sus múltiples visitas al puerto coruñés.


Bajo su denominación original este buque visitó por primera vez A Coruña en 1999, dos años después de ser construido y en la última década sus presencias en nuestra ciudad habían sido relativamente frecuentes. Hace ahora casi dos años la naviera alemana Hapag Lloyd llevó a cabo una reestructuración de su flota en la que figuraba la salida de la misma del C. Columbus para ser sustituido por el actual Columbus 2 tras finalizar el contrato de charter que la compañía tenía firmado con los legítimos propietarios del buque, el consorcio americano Conti Group. Tras el fin del contrato el buque firmó un acuerdo con su actual naviera, la también alemana Plantours Kreuzfahrten, que hasta la incorporación del Hamburg operaba con el pequeño buque Vistamar.




Tras una mañana de ir y venir de turistas por la zona portuaria, a primera hora de la tarde comenzó la particular "operación salida" en las inmediaciones de la dársena coruñesa. La maniobra prometía ser un calco de la que había tenido lugar a primera hora del día con sutiles cambios en el orden de los participantes pero había un matiz importante; a la llegada cuatro habían sido los protagonistas pero la salida era cosa de tres; el Deutschland, tal y como nos tiene acostumbrados en sus últimas escalas, decidió pasar la noche en nuestra ciudad y salir al día siguiente. De esta manera el navío germano se convirtió en un testigo más de la maniobra de desatraque de los que habían sido hasta las tres de la tarde sus compañeros de escala.


Llegaron 4 se fueron 3. El Deutschland (en la foto a la derecha)  pernoctó en la 
dársena coruñesa y fue testigo de la marcha de sus tres compañeros de escala.
(Foto: Manuel Candal)


Y es que a esa hora los primeros cabos comenzaron a soltarse. Fueron los del Hamburg que tras un giro de 180 grados y despedirse de sus camaradas con una retahila de bocinazos puso rumbo al puerto de Leixoes saliendo por la canal norte como queriendo evitar el embate de las olas, algo que resultó inevitable cuando la nave germana tuvo que poner inevitablemente proa al sur, momento que el mar aprovechó para cebarse con ella y someterla al mismo vaivén al que el mar de fondo le había sometido a su llegada.


El Hamburg durante su salida.


Tras los alemanes fue el turno de los portugueses. El veterano Funchal realizó la maniobra de desatraque apoyado por dos remolcadores que ejercieron de "muletas" para separar al ilustre cincuentón del muelle de Batería y echarle una mano para doblar el dique de abrigo. Ya liberado de su ayuda y en mitad de un mar juguetón el buque luso demostró estar en plena forma y también que en lo que a navegar se refiere los buques ya entrados en años les dan mil y una vueltas a los modernos buques de crucero. La maravillosa estampa marinera del Funchal se repitió media hora más tarde con el Discovery, que también lució buenas cualidades para la navegación durante su partida con destino al puerto de Leixoes donde al día siguiente se encontrarían tres de los cuatro navíos que acababan de entrar por derecho propio en la historia del muelle coruñés.


(Foto: Manuel Candal)


Con la despedida del Discovery se cerraba la memorable jornada que quedará para siempre en los libros de registros del puerto herculino. Quizás a partir de ahora la presencia de tres navíos atracados al unísono se nos haga poco. Es hora de marcarse nuevas metas y el puerto de A Coruña ya tiene el siguiente objetivo marcado a fuego en el calendario; será el próximo año y serán seis naves de crucero las que hagan escala en una sola jornada. Un nuevo reto que superar y demostrar la capacidad de A Coruña como punto de referencia para esta industria.




Para acabar este reportaje de tres entradas quisiera agradecer a Manuel Candal la inestimable colaboración que aporta siempre a este modesto blog con sus espectaculares fotografías. También aprovecho para dar las gracias tanto a Jose Montero como a Carlos Rapela por su excepcional compañía, que hicieron de una maratoniana sesión afotadora una jornada para recordar.



jueves, 26 de septiembre de 2013

Overbooking (Parte II)





Tras las presentaciones de la anterior entrada es hora de ahondar un poco más en la vida obra y milagros de los cuatro componentes del fenomenal grupo que el pasado 18 de septiembre hicieron historia en el puerto de A Coruña al compartir escala por unas horas en nuestra ciudad. Puede que su pequeño tamaño les haga pasar un tanto desapercibidos vistos por separado pero la realidad es que se trata de un grupo con bastante carisma dentro del mundillo crucerístico (quizás el que menos sea el Hamburg) y en el caso concreto de dos de ellos estamos ante auténticas estrellas en el sentido más estricto del término.


El Hamburg, quizás el menos mediático del grupo.


Estrellas de la tele para ser más exactos. Les hablo del Deutschland y del Discovery, las dos naves que casualmente ocupaban el muelle de transatlánticos el pasado miércoles (desconozco si la condición de VIP tuvo algo que ver con la asignación del emplazamiento) y que en su época fueron dos rutilantes entrellas en la pequeña pantalla, así que para este caso concreto quizás deberíamos haber sacado la alfombra roja para recibir como se merecen a estos dos "divos" de la televisión. Puede que en la actualidad sus nombres ya no se relacionen con la fama pero en su día estos dos barcos fueron los brillantes protagonistas de dos afamadas series de ficción de la caja tonta. Por ser el caso del Discovery el más conocido empezaré por él.




Y es que ya he mencionado en más de una ocasión la historia de como el ahora conocido como Discovery tuvo hace ya unas décadas su cuota de éxito y reconocimiento al calor de los focos gracias a vivir a la sombra de su hermano, toda una gran estrella en el mundo televisivo, parentesco que le granjeó fama (y suculentos dividendos a la naviera Princess Cruises; la propietaria de ambas naves, por partida doble). Hablar de la serie "The Love Boat" ("Vacaciones en el Mar" para los españolitos) es hacerlo de una serie que a los que pasamos  de largo la treintena nos trae algún recuerdo, ya sea en forma de añorada nostalgia o como monumento a la horterada (que para gustos hay colores y series). De lo que no cabe duda es que la serie de Aaron Spelling marcó un antes y un después no sólo en el devenir de las ficciones televisivas por capítulos si no también en la industria del crucero, actuando como verdadero catalizador para que ésta alcanzara la madurez y la expansión que hoy en día vive.


(Foto: Manuel Candal)


En la serie las aventuras discurrían a bordo del Pacific Princess, un buque real y a bordo del cual se filmaban muchas escenas, pero cuando éste tenía otros compromisos se utilizaba como doble a su gemelo, el Island Princess, que no es otro que nuestro Discovery de hoy en día. Cuando comento este dato muchos no se lo creen porque viendo al Discovery les da la sensación de que el barco que aparecía en la pantalla era mucho más grande que el que estos días atrás estuvo atracado en los muelles coruñeses (será por eso de que dicen que la tele engorda) pero les doy mi palabra de que es cierto.


A la vista de la foto nos da la sensación de que el buque que aparecía 
en "Vacaciones en el Mar" era mucho más grande.


Por una de esas ironías de la vida (más bien injusticia) el otrora famoso protagonista de la por entonces serie más popular de medio mundo pasó sus últimos años de vida agonizando en el puerto de Génova hasta hace unas semanas cuando su cadaver fue arrastrado de mala manera hasta los astilleros turcos de Aliaga donde permanece de forma precaria a la espera de que se tome la decisión de desguazarlo o dejar simplemente que se hunda. Ya ven que haber sido una estrella de la tele no te asegura ni siquiera un entierro digno.


Del barco del amor al barco del horror. El ex-Pacific Princess a punto de hundirse 
en una chatarrería turca. (Si lo ve el Capitán Stubing le da un infarto)
(Fuente: odin.tc)


Hasta aquí la historia más o menos conocida. Lo que ya no es tan conocido es que el éxito de la serie norteamericana traspasó fronteras llegando a muchos países (entre ellos España) y que en algunos se lanzaron versiones propias siguiendo más o menos la idea original. Uno de esos países fue Alemania donde se rodó su particular versión de "The Love Boat" a la que titularon como "Das Traumschiff" (algo así como "El barco de ensueño") y que se empezó a emitir en 1981. La serie, de gran éxito en el país germano tuvo varias temporadas rodadas en diferentes intervalos de tiempo y se usaron varios buques para rodarla; así en los primeros capítulos la ficción transcurría en el Saga Ruby (por entonces Vistafjord) o en el Astor, buques muy conocidos en nuestro puerto.




En 1999 y con un nuevo rebrote de popularidad de las reposiciones de la serie se tomó la decisión de grabar una nueva temporada y el buque elegido para hacerlo fue el Deutschland, el mismo que el miércoles atracaba proa con proa con otro famoso de la tele. Ya ven que coincidencia. De su época como estrella televisiva el Deutschland guarda un recuerdo en forma de "tatuaje" a la altura de la chimenea y donde se puede leer el nombre de la serie que le otorgó fama en toda Alemania.


En el frente de la chimenea el Deutschland luce un anagrama 
que hace referencia a la serie en la que particpó varios años.
(Foto: autor desconocido)


Pero pese al pasado catódico de dos de los integrantes del cuarteto del pasado miércoles si tuviera que destacar a uno de los cuatro buques por encima de los demás ese sería el Funchal y lo haría por varios motivos; el primero de ellos porque personalmente es de mis buques favoritos dentros de los de pequeño tamaño, en segundo lugar porque a diferencia del Discovery o del Deutschland al Funchal llevábamos bastante tiempo sin verlo por la ría coruñesa (y poco faltó para que no lo volviéramos a ver nunca más, ahora les contaré) por lo que su presencia en A Coruña resultó todo un acontecimiento. Pero por encima de ésto figura el hecho de que estamos hablando de toda una leyenda viva de los mares y uno de esos navíos especiales de los que por quedar ya tan pocos navegando se los puede considerar como una auténtica reliquia.




Leyenda viva no sólo porque sobre sus cuadernas lleva el peso de 52 años con todo lo que eso acarrea si no porque en sus más de cinco décadas de vida este navío ha mantenido invariable su nombre, algo que es muy extraño de encontrar entre la flota crucerística contraviniendo una de las máximas del mundo naval que dice que cambiar de nombre a un barco trae mala suerte. Puede que sea una superstición pero para el caso concreto del Funchal parece que el permanecer fiel a ese nombre le ha traido una vida longeva que a pesar de algún que otro altibajo se ha traducido en una exitosa carrera comercial.


El Funchal amarrado en el muelle de Batería.
(Foto: Manuel Candal)


Quizás la peor época en sus 52 primaveras tuvo lugar estos últimos años. En 2010 el destino parecía tenerle reservado al ilustre buque luso un futuro espléndido cuando su naviera de aquel entonces, la Classic International Cruises, especializada en ofrecer cruceros a bordo de buques clásicos, decidió acometer en el Funchal una profunda reforma con el objeto de actualizarlo y adecuarlo a la estricta normativa de seguridad SOLAS 2010. Pero lo que se presumía un renacimiento para la nave portuguesa, con unos nuevos interiores y una nueva imagen externa que recuperaba el color oscuro de su casco que lucía a comienzos de su carrera, estuvo a punto de convertirse en su funeral...




...y hasta aquí puedo leer. Más sobre la historia del Funchal y de sus tres compañeros de escala en el siguiente post.



miércoles, 25 de septiembre de 2013

Overbooking (Parte I)





Los días finales del año siempre son propicios para hacer balance: de todo lo bueno, de todo lo malo, de lo hecho o de lo que ha quedado por hacer... En lo referente a las naves de crucero en nuestra ciudad será también tiempo para echar la vista atrás y valorar lo vivido en esos 365 días, y pese a que todavía queda mucho para alcanzar esas fechas (los ultimos coletazos del verano parece que no se quieren ir) la realidad es que todo lo relativo a movimiento de este tipo de tráficos será indudablemente positivo y todo apunta a que varias marcas serán quebradas. Como digo es pronto para hacer balance y resumir el año eligiendo cual ha sido el barco o la escala más destacada pero si hay que apuntar a la fecha que será más recordada puede que hayamos encontrado ya un ganador.




18 de septiembre. Figura desde ya en la historia del puerto de A Coruña con letras de oro. El decimoctavo día del noveno mes del año figurará en el libro de registros de la ciudad como la jornada en la que por primera el puerto herculino acogió al unísono a cuatro naves de pasaje, toda una flotilla de buques de cruceros que inundó de vida y de turistas los tres muelles comerciales que hicieron falta para acoger semejante avalancha nunca antes vista. Los protagonistas de tan memorable fecha fueron los buques Deutschland, Discovery, Funchal y Hamburg y desde hoy sus nombres quedaran grabados para siempre en la memoria de la dársena gallega.


El Funchal atracado en primer término con el Hamburg al fondo.
(Foto: Manuel Candal)


Como si de una solemne parada naval se tratase los cuatro protagonistas de la histórica jornada fueron desfilando uno a uno por delante del dique de abrigo desde primera hora de la mañana. La veda la abrió el más grande de los cuatro, el Deutschland, que cuando el reloj marcaba las 08:00 horas y con las primeras tímidas luces de un día gris aparecía en las inmediaciones de la dársena procedente del puerto de Santander. Al buque alemán de la naviera Peter Deilmann le tocó atracar en el muelle de transatlánticos y tras un giro de 180 grados a la altura del Castillo de San Antón amarró sus 176 metros de eslora en los norays iniciales de dicho muelle.


El Deutschland fue el primero en llegar.


Sin tiempo de respiro y mientras el primero de los componentes del cuarteto aún maniobraba, llegaba el segundo convidado del día. También alemán, por lo que se intuía de su nombre. El Hamburg apareció de entre la niebla como si surgiera de la nada, pero nada más lejos de la realidad; el pequeño navío que navega con los colores de la compañía Plantours Kreuzfahrten, procedía de Bilbao y tras avanzar lentamente por aguas interiores dirigió su proa hacia el muelle de Calvo Sotelo Norte, un emplazamiento poco habitual para este tipo de buques pero muy útil en los casos de "sobrepoblación" como el del pasado miércoles. Ya había dos. Media entrada en el puerto coruñés. Pero quedaba más...


El Hamburg, en primer término se dirige hacia su punto de amarre mientras 
que al fondo surge de entre la niebla el Discovery, el tercero en llegar a la rada herculina.
(Foto: Manuel Candal)


Tras el dueto alemán llegó el Discovery, que permaneció un rato remoloneando en el interior de la ría a la espera de que el Hamburg concluyera su maniobra de atraque o más bien a que los prácticos, en una de las jornadas más ajetreadas que seguramente recuerden, se dirigiesen a su costado para poder llevarlo hasta el muelle de transatlánticos y hacerle compañía al Deutschland por unas horas. Allí atracó "mirando" a la ciudad, proa con proa con el buque alemán como si ambos pretendieran retarse para ver quien era el legítimo dueño del muelle, una decisión difícil para el caso concreto de estas dos naves que aunque presentan aspectos bastante diferenciados debido a que les separan 25 años, son muy similares en cuanto a dimensiones.


El Discovery a su llegada a A Coruña.


Faltaba el último integrante del cuarteto. Faltaba la guinda del pastel. Y ésta llegó pocos minutos después de que el Discovery hubiese completado la maniobra de atraque. De entre los últimos estertores que daba la niebla sobre la bahía herculina apareció una pequeña pero esbelta figura de casco negro y chimenea amarilla, colores que junto a las líneas de su casco le otorgaban a la nave que se aproximaba una estampa marinera tan soberbia como pocas veces se haya visto sobre nuestras aguas. Era el Funchal, que a pesar de ser un viejo conocido de la ciudad volvía a surcar la ría coruñesa tras un gran paréntesis y a juzgar por la imagen una gran metamorfosis. Procedente del puerto de Le Verdon (Francia) el histórico navío portugués se dirigió hacia su amarre en el muelle de Batería ayudado por dos remolcadores, al carecer el veterano buque de pasaje de propulsores de proa con los que ejecutar las maniobras de atraque y desatraque.


El bellísimo Funchal fue el último en llegar.


La pasada en secuencia de los integrantes de este histórico cuarteto sirvió además para comparar las dotes marineras de cada uno de ellos y pese a que las comparaciones son siempre odiosas hay que decir que los mejor parados en este aspecto fueron los más antiguos Funchal y Discovery frente al Deutschland y sobre todo al Hamburg, que parecía un corcho a merced del omnipresente mar de fondo coruñés.


Mi buen amigo y compañero de jornada Jose Montero retrata al Hamburg 
mientras el buque alemán se dirige a su amarre en el muelle de Calvo Sotelo Norte.


A las 10 de la mañana se daba por concluido el dispositivo de llegada y las cuatro naves aparecía comodamente atracadas en sus respectivas ubicaciones dando lugar a una línea de amarre que se extendía de forma continua a lo largo de 640 metros y tres muelles. El pequeño tamaño de los protagonistas de la jornada impidió que se batiera otro récord, el de pasajeros llegados en un sólo día; la cifra alcanzó los 2.150, muy lejos de la marca establecida el pasado 16 de mayo por los buques Independence of the Seas y Ventura con 7.000 turistas.


Overbooking en la zona portuaria
(Foto: Manuel Candal)


Tras las presentaciones es hora de hablar con más detenimiento sobre cada uno de los protagonistas de tan histórica jornada pero eso será en el siguiente post...



martes, 24 de septiembre de 2013

Tulipán flotante





Continuando con la apretada agenda del mes de septiembre en el puerto coruñés el pasado día 17 la ciudad recibió la visita de un nuevo navío de pasaje; en esta ocasión fue el turno del buque Rotterdam de la naviera Holland America Line. La presencia de este barco en A Coruña el pasado martes fue destacada por dos motivos: primero porque supuso el pistoletazo de salida a una de las semanas con más movimientos de este tipo de tráficos en el puerto coruñés en toda su historia y segundo, y más importante, que con su escala de la semana pasada el Rotterdam hacía su debut en aguas coruñesas. Se ha hecho de rogar puesto que la nave ya sobrepasa los quince años de vida pero ya saben el dicho; nunca es tarde si la dicha es buena.




Procedente del puerto que le da nombre, el Rotterdam tuvo la deferencia de no ser muy madrugador lo que nos permitió a los shipspotters contemplar perfectamente su estampa a su llegada a plena luz del día, una estampa nunca antes vista por Marineda.Y es que la naviera Holland America Line, propietaria de la nave, no acostumbra a tener gran presencia en nuestra ciudad. La excepción a esta regla no escrita es el buque Prinsendam, muy conocido por nuestros muelles, y en estos últimos años el Ryndam, que parece haber tomado el testigo del primero como representante de la compañía por aguas gallegas y que es de proporciones y formas muy similares al buque protagonista de la entrada de hoy.




Parecidos pero no iguales. Ni de lejos. De hecho pertenecen a clases distintas. El Rotterdam forma parte de la Rotterdam-Class (para chulo, él), una serie formada por cuatro buques y que toma su diseño de los S-Class (a la que pertenece el Ryndam) sólo que con unas medidas algo mayores y algún que otro cambio en su disposición interna y su aspecto externo. De hecho exteriormente es donde encontramos uno de los mayores cambios y también una de las características más destacadas del Rotterdam; son sus dos chimeneas dispuestas de forma paralela del mismo modo que las lucía el mítico Canberra por ejemplo, y cuya disposición evoca a la época de los "liners" de antaño. Dicha ubicación de las chimenas no es casual si no que busca hacer un guiño al pasado imitando la apariencia del anterior buque en portar tan distinguido denominación, el SS Rotterdam de 1959, que actualmente se encuentra atracado en la ciudad que le da nombre estupendamente conservado y reconvertido en museo flotante.


La doble chimenea en disposición  paralela es el rasgo más reconocible 
del Rotterdam.


El Rotterdam actual, es decir el MS Rotterdam (las iniciales MS son de "motor ship"), fue construido en 1997 en los astilleros Fincantieri de Monfalcone (Italia) realizando su crucero inaugural a finales del mismo año. Se trata de un buque de 59.652 toneladas de registro bruto con unas dimensiones de 237 metros de eslora, 32´2 metros de manga y 7´8 metros de calado, dichas medidas hacen que a la vista parezca que le falte algo de eslora pero provocan que sea muy marinero y sobre todo, muy rápido; de hecho al Rotterdam lo apodan "Fastdam" por las espectaculares velocidades que puede llegar a alcanzar, bastante superiores que las de cualquier otra nave de crucero convencional.




A lo largo y ancho de sus 12 cubiertas de pasaje el Rotterdam puede alojar a 1.668 pasajeros en capacidad máxima atendidos por una dotación de 593 personas. El segundo dato igual no sorprende pero el primero sí y es que para un buque de su tamaño lo normal es una mayor capacidad de pasaje por lo que el ratio de espacio por pasajero (o dicho de otra manera "cuanto" barco le toca a cada turista) es sensiblemente elevado y se mueve entre el 36-45. En comparación con el malogrado Costa Concordia, que era más del doble de grande que el Rotterdam, esta cifra se movía en torno al 30.




El Rotterdam no sólo luce con orgullo el nombre de la ciudad holandesa que vio nacer a su naviera hace ya más de 150 años si no que además pasea la bandera de su país por los siete mares. Y es que los barcos de Holland America Line son la gran excepción dentro del mundo de los cruceros y sus naves no están abanderadas bajo pabellones de conveniencia si no que lucen la tricolor neerlandesa siendo su puerto de registro el de Rotterdam, la conocida como puerta de Europa por vía marítima.


Rotterdam por partida doble: La ciudad de Rotterdam da nombre al navío 
y es a la vez su puerto de registro.


Tras pasar gran parte del día en la ciudad el buque holandés partió a las 18:00 horas hacia su siguiente destino, el puerto de Lisboa. En unos días volveremos a ver al Rotterdam por nuestras aguas; será el próximo 1 de octubre cuando este ilustre navío vuelva a pasar unas horas atracado en la ciudad y tengamos una nueva oportunidad de contemplar al emblema de la Holland America Line surcando de nuevo la ría coruñesa.





domingo, 22 de septiembre de 2013

Resumiendo





Es tal la avalancha de escalas que se está produciendo este mes de septiembre en los muelles coruñeses y tan poco el tiempo del que dispongo para dedicarles algo de espacio en el blog que me veo obligado a resumir de forma más o menos breve los movimientos de buques de pasaje que hubo la semana pasada en la dársena herculina en una sola entrada. Por suerte todas las recaladas han sido de buques que ya habían visitado este año la ciudad salvo una con lo que este año ya he tenido la oportunidad de contarles alguna curiosidad sobre ellos en otros posts.


El Wind Surf, uno de los protagonistas de la semana pasada en la ciudad.


La excepción de estos "visitantes habituales" fue el Celebrity Constellation que arribó el lunes 9 por primera vez este año, pero por tratarse de un "rara avis" por nuestras aguas tuvo ya su propia entrada hace unos días. Para los demás va dedicado este post resumen.


El Celebrity Constellation realizó su primera escala del año en el puerto 
herculino el pasado día 9.


Y el resumen lo comenzaré diciéndoles que del lunes 9 al domingo 15 fueron un total de 3 las naves de crucero que nos visitaron (pudieron ser 4 pero uno de los previstos, el Boudicca, anuló su escala del día 15 por cambio de itinerarios). Al ya mencionado Celebrity Constellation del lunes le siguió el jueves 12 el buque Wind Surf que procedente de Brest arribó a la dársena herculina sobre las 09:00 horas para pasar toda la mañana atracado en el muelle de transatlánticos.




Es la segunda escala del año por aguas coruñesas tras la realizada el pasado 6 de julio para este peculiar y espectacular buque de crucero que a la vista de su insólita estampa cuesta creer que se dedique a tal cometido. Y es que no abundan los buques de crucero a vela a pesar de que este año hemos tenido por nuestra ría una buena representación de este segmento. Dentro del mismo el Wind Surf es quizás de lo más espectacular que podemos encontrarnos, sobre todo si lo vemos con sus velas desplegadas, algo que pudimos observar durante su salida de la ciudad que tuvo lugar a las 16:00 horas cuando el buque de la naviera americana Windstar Cruises puso rumbo al sur con destino al puerto de Vigo. No hay más visitas previstas en lo que resta de año para este soberbio velero de bandera bahameña.




Tras la visita del Wind Surf menos de 24 horas después le tocó el turno al Oceana, el buque de la naviera inglesa P&O que es ya todo un clásico de los muelles herculinos y más este 2013 en el que este buque británico es uno de los grandes protagonistas del año ya que con sus 10 escalas previstas será en el resumen final del ejercicio el barco que más veces haya visitado la ciudad en el cómputo de estos 12 meses. La del pasado viernes era su quinta recalada en la ciudad, esta vez procedente del puerto de Gibraltar y posteriormente a su salida rumbo a Southampton, algo poco frecuente en estas fechas del año para los barcos que tocan nuestro puerto pues lo habitual es que hagan ruta norte-sur.



 
También fuera de lo que suele ser norma el Oceana arribó más bien tarde, cuando el reloj se aproximaba hacia las 10:00 horas y permaneció en la ciudad hasta las cinco de la tarde, tiempo que aprovecharon sus casi 2.000 pasajeros para hacer las oportunas excursiones a Santiago y alrededores de la ciudad así como para callejear por el centro de la urbe coruñesa.


El Oceana durante su salida el pasado día 13.


 Al Oceana le restan aún hasta final de año otras cinco visitas a la dársena coruñesa, la siguiente de ellas tendrá lugar el próximo 9 de octubre. Esperemos que para esas fechas goce del tiempo suficiente para dedicarle toda la atención que se merece en forma de post donde poder contar alguna de las mil y una curiosidades que rodean a este navío.




Fue lo que dio de si la pasada semana, que no fue poco, pero nada comparado con lo que hemos vivido en la presente, un auténtico desfile de naves de crucero a lo largo de los 7 días más ajetreados que se recuerdan en el puerto en mucho tiempo. Trataré de dedicarles a cada uno de los protagonistas toda la importancia que  les corresponde.... si el tiempo me lo permite.


El Wind Surf atracado en el muelle de transatlánticos el pasado día 12 
en esta bellísima instantánea en blanco y negro tomada por Manuel Candal.


sábado, 21 de septiembre de 2013

Volver a levantarse



(Fuente: reuters)


Dice la sabiduría popular que después de caerse hay que aprender a levantarse. Cierto que para el caso concreto del Costa Concordia no se puede aplicar puesto que no se cayó si no que más bien "lo tiraron" y debido a ello ha habido que echarle una mano para que el buque italiano se alzara de nuevo. Y no ha sido una mano cualquiera si no la operación de salvamento marítimo más titánica de toda la historia, una obra de ingeniería naval sin precedentes que tuvo uno de sus puntos álgidos el pasado lunes con el adrizamiento final de la nave tras pasar más de 20 meses postrada sobre su costado de estribor en los acantilados de Isola de Giglio, a pocos metros de donde el 13 de enero de 2012 el buque de Costa Cruceros sufrió un brutal accidente por una temeraria maniobra de su capitán, Francesco Schettino, con el resultado final de 30 muertos y 2 desaparecidos.


Vista frontal del Costa Concordia actualmente. Tras la operación del pasado 
lunes el buque se encuentra completamente adrizado y semisumergido 
sobre la plataforma que le sirve de apoyo.
(Fuente: huffingtonpost.co.uk)


Tras el siniestro enseguida se elaboró un plan para tratar de sacar al megacrucero del lugar donde había quedado semihundido y ya entonces se preveía una operación muy compleja. Las tareas fueron encomendadas a la empresa norteamericana Titan Salvage en colaboración con la italiana Micoperi para llevar a cabo una operación nunca antes realizada en un navío de la envergadura del Concordia. Tras varios meses de estudio comenzaron los trabajos de preparación que consisitieron en el montaje del dispositivo para enderezar el buque; ello incluyó la construcción y colocación de 15 sponsons (cajones flotadores-estabilizadores) asidos al costado de babor del barco y que, llenados con agua, servirían de contrapeso para ayudar al barco a recuperar la vertical. También se acometió la construcción de una plataforma submarina con 16.000 toneladas de cemento que le serviría de base al buque siniestrado una vez adrizado.


(Fuente: reuters)


Tras varios meses de estudio y otros tantos de preparación finalmente llegó el ansiado día de comprobar si la teoría y la aplicación de los cálculos matemáticos se convertían en realidad. El proceso de devolver a la vertical el Costa Concordia llevado a cabo el pasado lunes recibe el nombre de parbuckling y consistió en la utilización de varios gatos hidráulicos con una fuerza de tiro de 60 toneladas cada uno para tensar los 36 enormes cables de acero unidos a la parte superior de los cajones instalados en el costado de babor del buque. Tras 20 horas de trabajo el Costa Concordia alcanzó su punto de adrizamiento (0 grados de inclinación o posición vertical) apoyado sobre la plataforma submarina construida a tal efecto. En ese momento sonaron las sirenas para indicar que la operación había finalizado con éxito. Tras concluir esta fase del proceso de rescate y antes de iniciarse los trabajos en la parte que hasta ahora permanecía sumergida, se procederá a la búsqueda de las dos personas que a día de hoy continúan desaparecidas (una pasajera y un miembro de la tripulación) y cuyos cuerpos se cree que permanecen en el interior de la nave.



Arriba: El término "parbuckling" procede del mecanismo que se utilizaba antiguamente para subir los toneles
Abajo: En 1943 el USS Oklahoma fue girado casi 180 grados siguiendo una técnica parecida a la usada con el Costa Concordia después de haberse hundido parcialmente durante el ataque a Pearl Harbor,

(Fuente: wikipedia)


La operación no sólo ha sido la más compleja nunca llevada a cabo si no también una de las más caras; se calcula que el coste final de la misma será de unos 600 millones de euros. Teniendo en cuenta que el coste de construcción del buque fue de algo más de 400 millones de euros el Costa Concordia también podrá presumir del obtener el récord de buque más caro destinado al desguace (para "alegría" de la naviera Costa Cruceros y de las aseguradoras). La operación del pasado lunes y que culminó con exito tras 20 horas fue un auténtico ejercicio de coordinación entre 500 técnicos de más de 26 países, entre ellos 120 buceadores, 50 ingenieros y 22 medios navales de apoyo.


El dibujo de arriba presenta las fases principales en el proceso de retirada del Costa Concordia de la isla de Giglio. Tras enderezar el buque y apoyarlo sobre la plataforma (paso 1) el paso siguiente consisitirá en la colocación de los cajones del lado de estribor (paso 2). Una vez que se bombee aire comprimido a los cajones de ambos costados el Concordia flotará y podrá ser remolcado para su desguace (paso 3).
(Fuente:scientificamericam.com)


Lejos de haber finalizado, aún queda mucho trabajo por hacer para que el Costa Concordia desaparezca de la costa de Giglio y pase a ser un desgraciado recuerdo en la memoria de sus habitantes aunque también un lucrativo negocio por el turismo que ha generado (turismo de catástrofes, ya saben...) Ahora comienza la segunda fase del proyecto que consistirá en devolverle la flotabilidad al navío para proceder a su traslado al puerto de Grosetto donde se llevará a cabo su desguace. Para ello habrá que colocar 15 cajones de acero en el costado de estribor similares a los que ahora luce en el lado de babor y que actuarán a modo de flotadores para una vez instalados proceder a su vaciado para dotar al buque de flotabilidad. No será una tarea sencila puesto que el costado que ha permanecido durante 20 meses sumergido bajo el agua está muy dañado y habrá que realizar numerosos estudios para comprobar su estado real.


Los daños en el lado de estribor son cuantiosos por lo que habrá que evaluarlos 
antes de continuar con la operación de rescate.
(Fuente: huffingtonpost.co.uk)


Si todo sale bien se calcula que en la primavera el Costa Concordia podría volver a flotar y entonces si, la pesadilla iniciada aquel fatídico día de enero concluirá por fin más de dos años después. A continuación les dejo un vídeo grabado en time-lapse en el que se puede ver la maniobra de adrizamiento del Costa Concordia, de 20 horas de duración, en apenas un minuto:





Dicen que en Italia se han tomado la operación del pasado lunes como una metáfora de la situación del país, representado por el coloso caído que lentamente se vuelve a poner en pie. Es una manera de verlo pero en mi opinión y más que una metáfora la historia nos deja unicamente una moraleja: El ser humano es capaz de proezas inimaginables como la de levantar colosos... que su prepotencia derribó previamente.