martes, 30 de abril de 2013

Hablando de alemanes





La casualidad ha querido que, justo en la misma semana en la que los alemanes inflingían un severo correctivo futbolístico a los españoles con ocho goles como ocho soles, en el blog toque hablar de las bondades de un buque de aquel país con motivo de su última visita a nuestra ciudad. En descargo del protagonista de hoy, que no es otro que el Mein Schiff 1, diré que su presencia en A Coruña se planificó mucho antes de que la suerte deparara la doble semifinal hispanoalemana y su llegada a la ciudad tuviese lugar 24 horas antes del castañazo propiciado por bávaros y mineros de la cuenca del Ruhr.




Fue el pasado lunes 22 de abril cuando procedente de Lisboa el Mein Schiff 1 se dejó ver por la costa gallega a eso de las siete de la mañana. El impresionante navío se fue acercando lentamente a las instalaciones portuarias para quedar atracado unos minutos más tarde con su proa apuntando hacia el Castillo de San Antón. Amarrado en el muelle de transatlánticos las primeras luces del día dejaron ver a los coruñeses el enorme edificio de 264 metros y 13 pisos que había brotado de la noche a la mañana en el corazón de la ciudad y a buen seguro que a muchos de los que lo vieron les resultó bastante familiar la escena por sus numerosas visitas a la urbe herculina.


Durante la mañana los miembros de la tripulación del Mein Schiff 1 aprovecharon 
para realizar los preceptivos ejercicios con los botes del costado de estribor.
(Foto: Manuel Candal)


Bien, esto no es del todo exacto. Si la estampa de este buque nos suena  no se debe a ser uno de los habituales por estos lares (de hecho no se prodiga mucho) si no a la presencia de su hermano cuasigemelo, el Mein Schiff 2, igual de llamativo, y cuyas visitas son mucho más frecuentes a la rada coruñesa.


(Foto: Manuel Candal)


De hecho la visita del pasado lunes es la tercera que nuestro protagonista de hoy realiza a nuestra bahía y la primera con su actual nombre; En las anteriores se le conocía simplemente como Mein Schiff puesto que era el único integrante de su naviera, la alemana TUI Cruises. Al año siguiente de iniciar sus operaciones con este barco se añadió una nueva unidad a la que se le bautizó, para colmo de la originalidad, con el mismo nombre así que para evitar un problema de identidades se los número por estricto orden de llegada a la compañía y por eso el de las fotos luce el "number 1" en su amura. Como curiosidad diré que ambas naves son casi idénticas pero las palabras que llevan pintadas a lo largo de sus casco son distintas.


Esta foto corresponde a la escala inaugural que el Mein Schiff 1 realizó en 
el puerto de A Coruña. Fue el 30 de abril de 2010 y en ella podemos ver como 
por aquella fechas el buque todavía no llevaba el "1".


La estética puede resultar discutible pero lo que no admite género de dudas es su  vistosidad. El Mein Schiff 1 hace que giremos la cabeza al verlo pasar por la espectacular decoración de su casco, asombro que se transforma en perplejidad cuando nos enteramos de que el buque es alemán, y es que su imagen no casa con la tradicional sobriedad de la que hace gala el pueblo teutón. Pero que quieren que les diga; ahi tienen los Aida... (la mar de discretos ellos). De hecho estos últimos son la competencia directa de los buques Mein Schiff y ambas navieras mantienen una encarnizada lucha por hacerse con el pujante mercado alemán, uno de los más prósperos en el viejo continente. A nivel de cifras de momento Aida se impone pero en términos de vistosidad la cosa está más cerca del empate técnico.


 El enemigo a batir: Los barcos de Aida son los acérrimos enemigos de 
los buques "Mein Schiff".


Casi igual de llamativo que su estética es su nombre, a mi juicio un tanto absurdo. Los responsables de marketing de la naviera germana lo llamaron Mein Schiff ("mi barco" en alemán) para crear la idea de cercanía con el pasajero y que éste sintiera la nave como propia, pero si nos centramos unicamente en el significado, personalmente me parece un sinsentido (imagínense a la Seat bautizando a su nuevo modelo como "micoche"). La situación ya se vuelve surrealista al ver que a medida que aumenta la flota de la compañía los barcos siguen usando el mismo nombre y van siendo numerados yde manera que aquí hay cuerda para rato; está a punto de salir de los astilleros el Mein Schiff 3 y ya está proyectado su buque gemelo, que evidentemente será el Mein Schiff 4.




Tras pasar toda la mañana en nuestra ciudad, a primera hora de la tarde el Mein Schiff 1 soltó amarras para poner rumbo a su siguiente destino, el puerto inglés de Southampton. El rumbo norte convierte al faro de Mera en un excelente punto de observación de la salida así que allí me fui con "mein" cámara para inmortalizar la maniobra, durante la cual el Mein Schiff 1 no dejó de dar bocinazos, como si tuviera miedo de que su partida pudiese pasar desapercibida, algo ciertamente dificil dado el tamaño de la "criaturen" y de su discreto camuflaje. Los coruñeses y todos aquellos que gusten de ver este tipo de navíos tendremos una nueva oportunidad de verlo navegar por nuestras aguas, si las previsiones se cumplen, el próximo 26 de septiembre, día en el que tendrá que compartir atraque con el Black Watch. Será algo digno de ver; ¿alemanes e ingleses juntos y en buena armonía?...


 Discreto como pocos...
(Foto: Manuel Candal)


Como viene siendo costumbre, mi buen amigo Manuel Candal ha colaborado en la elaboración de este post con varias fotos magníficas del Mein Schiff 1 por lo que aprovecho para darle las gracias por su inestimable ayuda.



lunes, 29 de abril de 2013

Y el mundo conoció Ferrol





Un hecho inusual tuvo lugar el pasado sábado en el puerto de Ferrol y no me refiero a la presencia de un buque de pasajeros en sus muelles, algo que comienza a ser estampa habitual en la ciudad departemental si no a la identidad del visitante, uno de esos raros especímenes dentro de la industria crucerística mundial que otorga un halo de exclusividad a aquellos puertos que visita. El artefacto en cuestión se llama The World y es conocido en el mundillo cruceril por ser el club más selecto puesto a flote en toda la historia de la navegación. Los hay más carismáticos, los hay más lujosos pero no más exclusivos; en eso The World es el rey. El concepto de yate privado extrapolado a una nave de 40.000 toneladas. Una locura genial.




The World entró en los libros de historia del puerto vecino el pasado sábado cuando hacia las 08:30 horas su discreta figura se dejaba ver serpenteando a la entrada de la ría y posteriormente transitando entre los castillos de La Palma y San Felipe para alcanzar su lugar de merecido descanso en el muelle de Curuxeiras.


The World entrando en la ría ferrolana.
(Foto: Jose R. Montero)


Allí un grupo de gaiteiros puso banda sonora a la llegada del exclusivo navío brindando el habitual recibimiento que los ferrolanos suelen otorgar a sus ilustres visitantes llegados por vía marítima. Una vez atracado, la Autoridad Portuaria de Ferrol puso a disposición del buque todos los servicios habituales de este tipo de escalas tales como la presencia de guías turísticos repartiendo folletos de la ciudad con los lugares más destacados o buses lanzadera a pie de escala para llevar a los pasajeros al centro de la ciudad.
A pesar de todo el despliegue el ajetreo en torno al barco era más bien escaso y sólo se circunscribía al continuo ir y venir de ferrolanos que se aproximaban a las inmediaciones del muelle para ver al soberbio navío recién llegado. Tan inusual poco movimiento se debió al reducido número de pasajeros (vamos a llamarlos así) que el The World llevaba a bordo, unos 200, cifra que no casa con el tamaño del buque.


Al ser la primera escala del buque, el presidente de la Autoridad Portuaria 
de Ferrol, Ángel del Real, fue recibido a bordo por el capitán, al que entregó 
como regalo institucional una reproducción en cerámica de Sargadelos 
del Faro de Prior.
(Fuente: diario de ferrol)


Pero es que lo convencional no va con este barco. A bordo del The World la mayoría de los que viajan, si exceptuamos a sus 343 tripulantes, no son pasajeros al uso, son propietarios. Personas (muy muy ricas) que han pagado una enorme suma de dinero para disfrutar en exclusiva de alguno de sus 150 apartamentos con total libertad de embarcar en cualquier puerto y en cualquier momento del año. Para poder comprender en que niveles económicos nos movemos les diré que para empezar a tener la posibilidad de adquirir en propiedad por un año un pedacito de este mundo tan exclusivo hay que hablar de siete cifras. Claro que existe la opción más mundana de realizar el habitual crucero en alguna de sus "vulgares" suites; en ese caso la cosa sale más a precio y podemos gozar de la experiencia The World a partir de los 1.000 euros por noche. Sí, han leido bien: 1.000 euros por noche.


Las enooormes terrazas de los apartamentos del The World.


Tan particular como su "razonable" política de precios es su inusual programa de escalas con paradas en puertos poco habituales para este tipo de buques así como la duración de sus estancias en dichos lugares. Donde los demás apenas pasan unas horas, The World suele pasar como media dos o tres jornadas atracado en los puertos para permitir a sus afortunados huéspedes visitar sin prisas la ciudad que los acoge.


(Foto: Jose R. Montero)


Tal norma no fue excepción en su visita a tierras gallegas, donde el que es conocido como el "yate más grande del mundo" pasó 40 horas atracado hasta la medianoche del domingo; a esa hora tan inusual el exclusivo buque soltó amarras para poner rumbo a Francia. Eso sí, se fue batiendo un récord: el de convertirse en la nave de cruceros que más horas seguidas pasa atracada en Ferrol en toda su historia y prometiendo una nueva visita que tendrá lugar en 2015; todo un premio al buen hacer de la ciudad departamental en la captación de este tipo de tráficos. Así se despidió el The World de Ferrol. Como lo que es, un barco tan discreto por fuera como único en su especie por dentro.




Para finalizar quisiera agradecer la colaboración de mi buen amigo Jose Montero al suministrame fotos de la llegada del The World a la ría ferrolana.



viernes, 26 de abril de 2013

Tuning


Tuning: Dícese de la modificación física que tiene como misión la mejora de la parte visual o sonora de un objeto.


(Foto: Manuel Candal)


En la que supone su segunda escala del año, convirtiéndose así en el primer barco que repite visita en 2013, el pasado viernes 19 de abril el puerto de A Coruña recibió la visita del buque inglés Oriana de la naviera P&O Cruises. Procedente de Leixoes, poco antes de que el reloj señalase las 07:00 horas y entre las primeras luces que asomaban por el horizonte, el majestuoso navío maniobraba lentamente en busca de su acomodo temporal en el muelle de transatlánticos para permitir que parte de su pasaje, británicos en su mayoría, pudiesen bajar a tierra para visitar los rincones más destacados de la ciudad herculina así como parte de sus alrededores.




Quizás la definición con la que comienza este post les haya dejado un tanto descolocados y es que tratándose de barcos hablar del tuning o del tuneo parece un poco fuera de lugar por la asociación que hacemos de este término con el mundo del automóvil. Evidentemente en buques no se da como tal puesto que la construcción naval tiene una finalidad meramente funcional y no estética; baste ver según que tipo de naves/engendros flotantes para darse cuenta de esta afirmación, pero últimamente se está dando un fenómeno que bien se pudiera considerar análogo al definido en el encabezado.




Los más observadores ya se fijarían en su primera escala del año el pasado día 20 de marzo; los que estén familiarizados con la silueta de nuestro protagonista de hoy habrán observado que, tras un período de dos años sin visitas a la ciudad, se ha producido un gran cambio estético en la popa del Oriana donde ahora aparece una especie de protuberancia o prolongación del casco a la altura de la línea de flotación. Dicha estructura se conoce en el argot naval como popa tipo "ducktail" (literalmente "cola de pato").




Por definirlo de una manera bastante simple les diré que un ducktail o una popa tipo ducktail es un alargamiento en la base de la popa mediante una estructura plana y para explicar los beneficios que producen este tipo de apéndices en los buques hay que aportar ciertas nociones de física (tranquilos, no hace falta coger apuntes).




Cuando un barco navega genera una ola de proa. Es, para entendernos, como si el buque tuviese que ir saltando pequeñas vallas que el mismo produce en su avance. El ducktail lo que consigue es una sustentación dinámica en la popa (como si la elevara) que crea un efecto positivo en la resistencia de la nave, es decir, que el buque presenta menos resistencia en su avance por el agua lo que se traduce en un ahorro de combustible. Un beneficio secundario que presentan estas estructuras es que otorgan mayor estabilidad al barco.


(Foto: Manuel Candal)


Aplicando la lógica es sencillo ver como ambas características son muy ventajosas para el caso concreto de la industria crucerística y por ello el uso de este tipo de estructuras se ha puesto muy en boga entre los diseños de los modernos barcos de pasaje de manera que muchas de las últimas construcciones salidas de los astilleros ya lo incorporan. Incluso existen casos en los que unidades gemelas sólo se diferencian entre ellas por la presencia o ausencia de este elemento. El ejemplo más claro está en la misma naviera a la que pertenece el Oriana, donde el Ventura y el Azura sólo son distinguibles a simple vista porque este último sí presenta la morfología "patuna".




Las unidades más antiguas también son víctimas de esta nueva moda y muchas de las que no presentaban este artefacto son enviadas a "quirófano" para ser tuneadas. Es un fenómeno que está afectando sobre todo a unidades construidas en la década de los 90 y nuestro Oriana, nacido por aquellas fechas, no podía pasar por alto esta tendencia.




El proceso de reforma del Oriana fue llevado a cabo en los astilleros Blohm & Voss (Alemania) adonde el buque llegó a mediados de noviembre de 2011 permaneciendo allí por espacio de cuatro semanas. En los astilleros germanos además de su nueva parte trasera el Oriana fue sometido a otros trabajos de mantenimiento tales como el desmontaje y revisión de los ejes propulsores de popa, reacondicionamiento y renovación de motores, máquinas, tuberías, sistemas eléctricos y de control, vaciado, limpieza e inspección de tanques y trabajos menores de acero. En definitiva; una ITV de manual. Tras esta exhaustiva el Oriana volvió al servicio comercial con su nuevo aspecto el 17 de diciembre de ese mismo año.


En esta foto podemos ver al Oriana durante los trabajos de remodelación a los 
que fue sometido en los astilleros Blohm & Voss. Se puede ver claramente 
que el "ducktail", todavía sin pintar, está siendo fijado en la popa de la nave.
(Fuente: orianaof1995.blogspot.com)


Lo que sucede con los barcos con la popa reformada es que, acostumbrados a verlos con su morfología original nos cuesta asimilar el cambio visual, proceso que es más radical cuanto mayor es el tamaño del apéndice añadido. Y es que ha habido casos en los que la adición de este elemento ha hecho que la estética del barco haya quedado ciertamente comprometida;  el caso más claro lo encontramos en el veterano Athena, cuya reforma a principios de los 90 le colocó a popa un enorme "ducktail" que le da un aspecto que denominaremos como "peculiar" para ser politicamente correctos.



Antes y después: Entre estas 2 fotos hay seis años de diferencia y en ellas podemos ver 
la popa del Oriana antes (arriba) y después (abajo) de la adición del ducktail.



Para el caso concreto del Oriana he de decir que, en mi modesta opinión, la estructura queda estéticamente bien integrada y si bien no ha mejorado la bonita estampa marinera de este precioso buque al menos tampoco la ha echado a perder. Claro que el aspecto externo de los barcos poco preocupa a las navieras y quizás sólo interese a los que gustamos de colocarnos en algún punto privilegiado de la costa por el simple placer de verlos navegar.


El Oriana poniendo rumbo al Reino Unido. En primer término aparecen el yate  
Tumberry C y el precioso velero Kapitan Borchardt.


Nos parezca más o menos acertado esteticamente, lo cierto es que nos tendremos que acostumbrar a la nueva imagen que luce el Oriana. A ello ayudará sin duda las 4 visitas que la nave tiene previsto realizar en A Coruña de aquí a final de año, para acabar 2013 con un total de 6 escalas. La segunda de ellas se cerró  pasadas las 4 y media de la tarde cuando el buque soltó amarras para poner rumbo al puerto de Southampton. El próximo 16 de julio, si no hay cambios de última hora tendremos una nueva oportunidad de ver a este bellísimo navío británico, el último en sumarse al "club de los patos".


(Foto Manuel Candal)


Agradecimientos como es habitual a mi amigo Manuel Candal por las sensacionales fotos suministradas para la elaboración de esta entrada.



lunes, 22 de abril de 2013

Una joya como nueva





El pasado martes 16 de abril fue el día escogido por la naviera británica Saga Cruises para que uno de los componentes de su flota, el Saga Sapphire, entrara en la historia del puerto de A Coruña al hacer su escala inaugural en la ciudad. Su llegada procedente de Southampton se produjo pasadas la 08:00 horas cuando el buque inició su camino hacia las instalaciones portuarias para quedar atracado en el muelle de transatlánticos poco antes de las nueve de la mañana con su proa apuntando al corazón de la ciudad. A Coruña ya tiene otra "joya" en el enorme zurrón de buques que nos han visitado.


Detalle de la proa del Saga Sapphire.


Al Saga Sapphire le cabe además el honor de ser el primero de los buques en abrir la nómina de escalas inaugurales en A Coruña el presente año, lista que aumentará, de cumplirse las previsiones, hasta las 6 naves si bien hay que admitir que la cosa tiene truco y que lo de "inaugural" para el caso de nuestro protagonista de hoy haya que ponerlo entre comillas.




Se trata de un buque de tamaño medio, alejado de las proporciones faraónicas que hoy en día son tendencia en la industria crucerística; con 37.301 toneladas de registro bruto, 199.6 metros de eslora, 28.5 metros de manga y un calado de 8.3 metros. Construido en los astilleros germanos Bremer Vulkan, al Saga Sapphire no se le podría calificar de "pipiolo" aunque llamar viejo a algo construido en el año 1981 sería tirar piedras contra mi propio tejado. Lo dejaremos entonces en que el Sapphire es un "madurito interesante" con mucho que ofrecer.




Pese a que, como digo se trata de un debut "con truco" el atraque del pasado martes no dejaba de ser una escala inaugural, y como tal se realizaron todos los actos protocolarios de rigor; ello incluyó el tradicional intercambio de metopas entre el capitán de la nave Phillip Reutell y representantes de la Autoridad Portuaria de A Coruña, de Corunna Cruise Terminal y de la consignataria Rubine en una recepción que tuvo lugar a media mañana a bordo del navío. En ella el Capitán Reutell destacó la bella estampa que la ciudad ofrece en su acceso por vía marítima asi como el privilegio de tener un atraque en el corazón mismo de la urbe.


La llamativa chimenea del Sapphire.


¿Y donde está el truco en lo de escala inaugural?. Lo cierto es que como dije antes estamos ante un buque veterano con más de tres décadas de vida comercial, que si bien no lo hace incompatible con el hecho de debutar en un puerto si que suena un tanto raro. Un rápido vistazo a su biografía nos hace aparecer una retahíla de nombres con los que este barco ha sido conocido a lo largo de su longeva carrera, un interesante y amplio historial digno de mención pero que me llevaría demasiado tiempo citar en esta entrada asi que dejaremos para otra ocasión lo de hablar de sus anteriores identidades. Lo que si les puedo decir es que cuando se botó este buque recibía el nombre de Europa y como tal nos visitó en julio de 1997. Esa es la escala inaugural real de ese buque en la ciudad, lo que ocurre es que cuando un barco cambia de nombre su primera visita con su nueva denominación se considera escala inaugural a todos los efectos.




Incluso ya portando sus actuales y bonitos colores el Sapphire ya había "rondado el vecindario"; cuando el buque pasó por delante de la Torre de Hércules el pasado día 16 no era la primera vez que la nave desfilaba ante la vieja dama de piedra si no que ambas ya se "conocían" de antes. Fue el año pasado más o menos sobre estas fechas cuando recién iniciado su viaje inaugural el Saga Sapphire hacía su primera escala comercial y el destino fue el vecino puerto de Ferrol. Así que ya ven que a nuestro protagonista de hoy, inédito en el puerto coruñés, no le resulta del todo desconocida nuestra costa.


El Saga Sapphire pasando por delante del Castillo de San Felipe durante 
su entrada en Ferrol hace un año.


Tras pasar gran parte del día en la ciudad herculina, a las 17:00 horas el Saga Sapphire soltó amarras y después de realizar un giro en aguas interiores de la ría enfiló la salida para dirigirse a su próximo destino, el puerto de Cartagena. Por aguas gallegas tendremos oportunidad de volver a verlo dentro de pocas semanas, concretamente el 8 de mayo, día en que repetirá experiencia en nuestros muelles.


Uno más para la colección.



sábado, 20 de abril de 2013

¡¡Estás rodeado!!



(Foto: Jose R. Montero)


Procedente del puerto de Leixoes la ciudad de A Coruña recibió el pasado día 12 al buque Ventura de la naviera inglesa P&O. Con las primeras luces del día (llegó pasadas las 07:00 horas) la nave maniobró a la altura del Castillo de San Antón para entrar dando atrás y atracar en el muelle de transatlánticos. Su visita, la primera que realiza este navío en 2013, supone la séptima escala en lo que va de mes y cerró por todo lo alto siete días de intensa actividad de este tipo de tráficos en la rada coruñesa y eso que la cosa no era fácil; la semana la abrió su compañero de naviera, el Oceana, buque que se puede definir de muchas maneras menos como pequeño, seguido del enorme MSC Magnífica dos días después con su 95.000 toneladas de registro bruto. A ambos supera el Ventura gracias a sus colosales medidas que le hacen alcanzar las 116.017 toneladas.


Enooooorme!. Y si no que se lo digan al otro protagonista de la foto...


Quizás la presencia de este navío pudiera resultar poco impactante ya que a pesar de su gigantesco tamaño nos tiene muy acostumbrados a "darse una vuelta" por nuestra bahía; debutó en 2008 y con esta última lleva un total de 10 recaladas en nuestro puerto, pero la escala del pasado viernes no era como las restantes; ese día la comunidad "shipspotera" coruñesa y de alrededores andaba medio mosca. ¿El motivo? unas últimas escalas cuyos alteración en los horarios habían alterado también los ánimos de aquellos que nos proponíamos pasar una agradable tarde de fotografía y que habíamos visto como se truncaban nuestros planes por el adelantamiento en las salidas.

 
 (Foto: Manuel Candal)


La cosa había empezado a ir mal el pasado 7 de abril cuando el AidaCara decidió adelantar su salida en una hora dejando compuestos y sin fotos a más de un aficionado, circunstancia que quedó en mera anécdota tras lo ocurrido con el MSC Magnífica 24 horas antes de la salida de nuestro protagonista de hoy cuando el buque de la naviera italiana adelantó en ¡¡2 horas!! su partida sobre su ETD (horario de salida previsto).




Ambas escalas hicieron que en la comunidad "afotadora" local se instaurara una especie de paranoia (¿estarán huyendo de nosotros?) que dio lugar a que muchos desarrollasemos el síndrome de "tu hoy no te me escapas" consistente en una alteración de las pautas habituales de comportamiento a la hora de ir a fotografiar buques tales como acudir al punto de observación con mayor antelación de lo habitual o comprobar varias veces con las numerosas aplicaciones informáticas existentes que efectivamente el barco en cuestión seguía atracado en su muelle. Tan absurda patología (que me acabo de inventar) dio lugar a un curioso fenómeno que pocas veces se produce y fue la de que la salida del gigante de la P&O fue cubierta por más fotógrafos que el juicio de la Pantoja. Les parecerá exagerado, y posiblemente lo sea, pero lo realmente peculiar fue que, sin planificación previa, muchos de nosotros nos dispusimos a lo largo de toda la costa repartiendonos los principales puntos de observación; así que ante semejante mastodonte flotante la Unidad Especializada de Afotadores Navales (o UEDAN) entró en acción desplegando a todos sus efectivos por el litoral coruñés. Imposible que el Ventura escapara sin recibir algún certero "disparo".


(Foto: Jose R. Montero)


La zona interior de la ría quedó cubierta por el Agente Candal en su ubicación del dique de abrigo, y por el que escribe, que se posicionó en la terraza del Castillo de San Antón. De esa manera el flanco de babor de la nave quedaba perfectamente cubierto, pero por si acaso nuestras cámaras fallaban al dispositivo se sumó el Agente Patiño para cubrir la banda de estribor desde su privilegiada atalaya.


(Foto: Antonio Patiño)


Ya en aguas abiertas el Ventura no tuvo descanso; en Mera lo esperaba con el dedo preparado en el disparador el Agente Montero que debido a la gran extensión de mar a cubrir gozó de la colaboración interdepartamental y de la compañía del Agente Porta (éste de la unidad militar).


Siempre hay algún inoportuno que se "cuela" en el encuadre. En este caso 
me tocó a mi (con becaria incluida)  por lo que pido perdón por fastidiar 
la foto de Jose, aunque me podía haber avisado...
(Foto: Jose R. Montero)


Ante tamaño despliegue el pobre Ventura debió sentirse como un peligroso reo al que trasladan de prisión y que es custodiado por una horda de policías atentos a todos sus movimientos o quizás se sorprendiera de la enorme expectación levantada, se sintiera halagado y esté deseoso de volver para ser de nuevo objetivo de tantos flashes. Lo cierto es que una vez el enorme ingenio flotante se perdió en el horizonte rumbo al puerto inglés de Southampton, todos los miembros de la "brigada" respiramos aliviados; por fin se cumplían los horarios establecidos. Por fín habíamos tenido una sesión de fotos tranquila y exitosa. Por fin se había acabado el mal fario de los últimos días...


(Foto: Jose R. Montero)


...y que no vuelva. De todas maneras si la suerte nos hubiese esquivado por enésima vez tendríamos un gran consuelo, y es que hay Ventura para rato este año ya que el navío británico tiene previsto realizar otras 8 escalas en la ciudad durante el 2013. La próxima de ellas será el 16 de mayo, fecha muy especial porque ese día compartirá atraque con el Independence of the Seas con el que protagonizará el más grande dueto de navíos de pasaje atracados juntos en la historia del puerto herculino.




Para acabar quisiera agradecer a todos los que habéis aportado fotos para la elaboración de este post, que en esta ocasión decidí tomarme con un poco de humor, en especial a Antonio Patiño, que colabora por primera vez en el blog (espero que sea la primera de muchas).


No descarten que durante la salida del Ventura algún shipspotter "de la secreta" 
fuera infiltrado a bordo.
(Foto: Manuel Candal)



miércoles, 17 de abril de 2013

Un barco cargado de...


...pasajeros




De muchos pasajeros. Es lo que pudimos ver el pasado jueves 11 de abril en el muelle de transatlánticos. Como si de un enorme champiñón que hubiese brotado por efecto de la incesante lluvia caída, el imponente MSC Magnifica pasó unas horas en la urbe coruñesa para dar un merecido descanso a sus afortunados huéspedes que venían de disfrutar de dos jornadas de navegación sin tocar tierra.


(Foto: Manuel Candal)


El espectacular buque de la naviera italiana MSC Cruises llegó pasadas las 07:00 horas procedente de la bella ciudad de Cádiz y tras girar a la altura del Castillo de San Antón con la asistencia de un remolcador, entró dando atrás hasta quedar amarrado en los norays del muelle cuarenta minutos más tarde. Fue todo un espectáculo visual acrecentado por la iluminación que exhibe la nave y que hipnotizó a todos aquellos que rondaban por la zona a esa hora. Es la segunda escala del MSC Magnifica en A Coruña tras su debut el pasado 20 de septiembre; en aquella ocasión le acompañó otro buque "magnífico", el Marina de la naviera Oceania Cruises, pero el pasado jueves ninguna otra embarcación se atrevió a hacerle sombra...


(Foto: Manuel Candal)


...si es que algo puede hacérsela. Y es que sus medidas asustan: 95.128 toneladas de registro bruto, 293.8 metros de eslora, 32.2 metros de manga y un calado de 8 metros. En sus 13 cubiertas de pasaje puede albergar a un total de 3.013 pasajeros en capacidad máxima y su tripulación está formada por un total de 987 personas (aunque a su salida de la ciudad fueron dos menos, luego les cuento...) Todas ellas cifras exhorbitantes que le otorgaron el honor de ser buque de crucero más grande en A Coruña en lo que va de año aunque el título le duró más bien poco; al día siguiente la llegada del coloso de la P&O, el Ventura pulverizó sus registros.


Detalle de la chimenea del MSC Magnifica.


Construido en el año 2010 el MSC Magnífica es el cuarto de una serie de cuatro buques gemelos englobados bajo el genérico nombre de Clase Música, por ser éste el nombre de la primera unidad construida, siendo sus otros dos hermanos el MSC Orchestra y MSC Poesia, ambos con alguna visita a sus espaldas en nuestro puerto. Se podría pensar que su nombre quizás peca algo de soberbia pero nada más lejos de la realidad; es más una descripción que otra cosa. (Por cierto; es "Magnífica" y no "Magnífico" porque en italiano no hablamos de "un barco" si no de "una nave").




Lo que si resulta más llamativo es que nuestro protagonista de hoy no mantenga la misma temática en su nombre que sus tres artísticos gemelos y eso se debe a que MSC es una naviera peculiar en muchos aspectos, incluido éste. Lo normal es bautizar a todas las unidades de una misma serie de buques con nombres similares para crear una verdadera distinción entre las distintas clases de barcos pero la compañía italiana no lo hace así si no que son denominados de una u otra forma independientemente de la clase a la que pertenecen.


(Foto: Manuel Candal)


Así en el año 2003 empezaron con esto de la música al bautizar a uno de sus barcos como MSC Lirica para continuar con el Opera, el Armonia y el Sinfonia (todo muy musical). En el año 2006 vio la luz una nueva clase de buques, la Clase Musica (la de nuestro prota de hoy) y pese a tratarse de buques mucho más grandes, la nomenclatura continuó por los mismos derroteros (Música, Orchestra...) con iniciaciones en otras "artes" (MSC Poesia). Tras construir 3 unidades gemelas, la naviera dio un gran salto cualitativo y a finales de 2008 presentó la nueva Clase Fantasía formada por naves que sobrepasan las 130.000 toneladas de registro y que estrenaron una nueva temática en sus nombres. Tras construir con éxito dos unidades de esta nueva clase (el Fantasia y el Splendida) se optó por construir una cuarta unidad de la clase anterior, nuestro Magnífica, pero se decidió seguir con la temática implantada dos años atrás. Por eso su nombre no "encaja" con el de sus hermanos gemelos. Es por este motivo también el que en muchas ocasiones se sitúe erroneamente a nuestro protagonista de hoy dentro de la Clase Fantasía que en realidad engloba a buques mucho más grandes en tamaño y a mi modo de ver también más agraciados estéticamente.


Debido a su nombre el MSC Magnifica muchas veces es erroneamente englobado 
dentro de la clase Fantasia pese a que los barcos de esta clase (en la foto el  
MSC Fantasia) son buques de una dimensión mucho mayor.
(Foto: C. Plagué)


Volviendo al pasado jueves se puede decir que fue una escala por todo lo alto, nunca mejor dicho teniendo en cuenta el tamaño del protagonista (hay que alzar la vista 60 metros para ver el radar mast de la nave), pero que para su desgracia pasará a los anales de la historia del puerto coruñés por un hecho ciertamente desagradable y es que durante la estancia del MSC Magnifica en la ciudad la Policía Nacional detuvo a dos miembros de la tripulación de origen filipino por un delito de tráfico de drogas. En la operación también se realizaron inspecciones en algunos de los camarotes de la dotación donde se incautaron 15 kilos de cocaína. Parece ser que la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) llevaba varias semanas realizando un seguimiento especial al navío y la operación comenzó a prepararse en tierras gaditanas, donde el Magnifica realizó su anterior escala.

 
 Salida Magnífica. La nave italiana dejó la ciudad herculina a toda pastilla
(será por aquello de que llevaba 15 kilos menos de peso...) 
(Foto: Manuel Candal)


Tras esta polémica visita y dos horas antes del horario previsto por los que teniamos previsto ir a fotografiarlo, el MSC Magnífica puso rumbo a Dover (Inglaterra), puerto de sus siguiente escala. La alteración en el horario de salida provocó que la comunidad shipspotera nos quedaramos en fuera de juego al observar como a las 4 y media el buque superaba ya el faro de Mera navegando a unos 20 nudos. Otra vez será. El próximo 21 de septiembre tendremos una nueva oportunidad de ver navegar a esta nave magnífica por la bahía coruñesa.


Daniel fotografía la salida del MSC Magnifica mientras que a la vez 
posa para su padre, Manuel Candal, en esta bonita instantánea.


Gracias a todos aquellos que habeis aportado vuestro granito de arena para la elaboración de este post, en especial a Manuel por sus "magníficas" fotos.