lunes, 8 de enero de 2018

Regalo de Reyes





Con 2017 todavía reciente en nuestras retinas, 2018 ha entrado con fuerza y han hecho falta tan sólo cinco jornadas para volver a ver a los cruceros surcando aguas de la bahía herculina; lo han hecho además por partida doble con la presencia el pasado día 5 de los buques Oceana y Queen Elizabeth atracados al unísono en el puerto coruñés. Un estupendo regalo de Reyes por anticipado para los shipspotters locales.


Empezamos el año con escala doble. Ésto promete.


Oficialmente el Queen Elizabeth ha sido el primer buque de 2018 en arribar a aguas herculinas con su llegada a la ciudad poco antes de las 07:00 horas del pasado viernes. A bordo del navío de la Cunard viajaban unos 2.000 pasajeros que visitaron A Coruña como parte de una travesía de 15 noches de duración correspondientes al crucero de Navidad que la nave inglesa ha desarrollado por aguas canarias y que partió el pasado 23 de diciembre del puerto de Southampton, punto final de la travesía este mismo domingo.


El Queen Elizabeth arribó a la ciudad en la parte final de su tradicional crucero navideño.


El Oceana no fue tan madrugador como su compañero de atraque y eso le costó el oficioso título de "primer crucero de 2018"; no fue hasta las 08:15 horas cuando el buque de la emblemática armadora P&O comenzó la maniobra de atraque en aguas interiores del puerto. La nave británica se vio obligada a amarrar sus 260 metros de eslora en el muelle de Calvo Sotelo Sur ante la imposibilidad de que los dos navíos se situaran en el muelle de trasatlánticos. A bordo del Oceana llegaron a nuestra ciudad en esta ocasión unos 1.900 cruceristas.


El Oceana tuvo que atracar en Calvo Sotelo Sur.


A diferencia de lo que ocurría en el caso del Queen Elizabeth los pasajeros del Oceana acaban de empezar un crucero que es mucho más que eso; se trata de una espectacular singladura de 35 noches de duración que tras su inicio en aguas de Southampton el pasado miércoles y la parada en tierras gallegas llevará a la nave a cruzar el Atlántico para realizar un largo periplo por el Caribe y Centroamérica haciendo escalas en St. Johns (Antigua), Basseterre (S. Kitts), Falmouth (Jamaica), Georgetown (Gran Caimán), Costa Maya (México), Roatán (Honduras), Puerto Limón (Costa Rica), Oranjestad (Aruba), Castries (S. Lucía) y Bridgetown (Barbados) desde donde el Oceana pondrá rumbo de nuevo a la vieja Europa finalizando la ruta el próximo 7 de febrero. El viaje incluye además como atractivo adicional el siempre espectacular cruce del Canal de Panamá.


El Oceana en "modo despegue".


Empezar el año con la llegada de cerca de 4.000 cruceristas es un prometedor comienzo para una temporada que se presenta de lo más interesante con una previsión de cifras que si bien no alcanzarán los números de récord alcanzados por el recién finalizado 2017, mantendrán la línea de los años anteriores con unas 95 escalas previstas y unos 175.000 pasajeros que llegarán a la ciudad por vía marítima.




Volviendo a nuestros dos protagonistas de hoy y tras pasar toda la mañana (lluviosa y fría para fastidio de los turistas) haciéndose mutua compañía, a primera hora de la tarde los buques comenzaron los preparativos para su marcha de la ciudad. El Oceana fue el primero en reemprender viaje a las cuatro y media de la tarde no sin antes despedirse efusivamente a golpe de "typhoon" del que por unas horas había sido su compañero de amarre. Tras doblar el dique el Oceana inició su camino hacia aguas caribeñas, destino que alcanzará tras 8 jornadas de exclusiva navegación sin tocar tierra. Pero antes de que su afortunado pasaje disfrutara de las paradisiacas playas de arena blanca y de sus aguas color turquesa tuvo que padecer los rigores del golfo ártabro con un oleaje que nos dejó hermosas escenas (al menos para los que las veíamos desde la costa) con el buque de la P&O pegando vistosos pantocazos durante su avance.


La salida de ambos barco fue todo un espectáculo debido al estado de la mar.
(Foto: Manuel Candal)


Apenas unos minutos después y con el Oceana aún a la vista la inmensa figura del Queen Elizabeth asomó tras el dique. La tripulación y el pasaje del Cunarder tampoco se libraron de los embates del mar a los que la nave de bandera bermudeña respondió a pantocazo limpio. De esta manera ambos buques realizaron su particular "cabalgata" en plena ría herculina a pocos metros de la oficial; una cabalgata sin reyes sí, pero con (al menos) una "Reina". Espectáculo por partida doble. 


Los dos protagonistas del pasado viernes se despiden de la ciudad hasta el mes de octubre.


Tras esta tempranera escala los dos buques se despiden de A Coruña hasta el último trimestre del año; el Queen Elizabeth regresará el próximo 3 de octubre mientras que en el caso del Oceana la espera será hasta el día 30 de ese mismo mes. Agradecimientos a Manuel Candal que con sus estupendas fotografías de la salida de ambos navios desde la costa de Oleiros nos permite ver "la jugada" desde la otra orilla.





Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


domingo, 31 de diciembre de 2017

¡¡¡FELIZ 2018!!!





Y ésto se acaba aquí. Como cada 31 de diciembre y ya con todos los deberes hechos sólo me queda escribir esta última entrega, la más breve pero sin lugar a dudas la que más escribo con el corazón. Un post que podría resumir en una sola palabra: GRACIAS. Muchísimas gracias a todos los que con vuestro interés y apoyo diario habéis logrado que un proyecto tan pequeñito como este blog haya alcanzado en el año que hoy se despide las 95.000 visitas (y eso que el primer año fueron sólo 2.000...).
Y un especial agradecimiento a los que han contribuído a darle forma a lo largo de estos 12 meses, compañeros de afición y muchos de ellos grandes amigos que han aportado sus maravillosas fotografías desinteresadamente en multitud de ocasiones: Manuel Candal, Luís Miguel Correia, Daniel Díaz, José Ricardo Montero, Arturo Paniagua, José Luís Porta, Carlos Rapela, Aarón Rodríguez, Juan Carlos Somorrostro, Eloy, Walter... y los que a buen seguro me estoy dejando en el tintero. Agradecerles también  la cantidad de imborrables momentos compartidos con muchos de ellos "afotando" barcos, como nos gusta decir, a lo largo de estos 365 días. A todos vosotros, lectores, colaboradores, compañeros de afición y amigos deciros que nos vemos al otro lado de la hoja del calendario, con energías renovadas y con más ilusión que nunca.

Desde el blog "Cruceros en la Ciudad de Cristal" sólo me queda desearos a tod@s un feliz año nuevo. Que el 2018 venga repleto de cosas buenas...



... y por supuesto cargado de barcos!!!



Diego Veiga

Y el agradecimiento más grande de todos a mi mujer por su infinita paciencia soportando mis maratonianas jornadas fotográficas y las horas (demasiadas) que le dedico al blog. Te quiero.


viernes, 29 de diciembre de 2017

Victoria final





Todo lo bueno se acaba. La singladura que comenzamos el pasado 1 de enero con la visita del crucero Oriana llegó a su fín este martes con la recalada antes de lo previsto del lujoso Queen Victoria, el encargado de cerrar la hístorica campaña de cruceros de 2017 en el puerto de A Coruña. Histórica porque pocos récords han quedado sin batir como veremos a continuación pero antes de hacer un repaso a todo lo ocurrido durante los últimos 12 meses en materia de cruceros, toca hablar un poco del que ha sido el último inquilino del año en el muelle de trasatlánticos: "Su Majestad" La Reina Victoria.


Los últimos disparos (fotográficos) del año han sido para el Queen Victoria.


La escala del Queen Victoria, primera visita del año en la rada herculina para el lujoso navío de la emblemática Cunard, estaba anunciada sí, pero no para el día 26 sino para la jornada siguiente, sin embargo "Vicky" no quiso cruzar su derrota con "Bruno", la potente borrasca llegada desde el Atlántico, para evitar males mayores por lo que su capitán decidió dirigirse a toda velocidad hacia su refugio coruñés adonde arribó poco antes de las tres de la tarde, 16 horas antes de lo previsto inicialmente y cuando el fenómeno atmosférico comenzaba ya a hacerse notar en la urbe herculina. Una vez atracado el Queen Victoria se dispuso a pasar la noche en la ciudad tomando eso sí todas las precauciones necesarias para evitar sustos; cabos reforzados y las dos anclas fondeadas.


El Queen Victoria pernoctó en la ciudad para evitar los efectos de la borrasca "Bruno".
(Foto: Manuel Candal)


Procedente de Arrecife el Queen Victoria trajo a A Coruña a unos 2.000 pasajeros que disfrutaron estos días del tradicional crucero navideño, un viaje de 12 noches de duración iniciado el pasado 17 de diciembre en el puerto de Southampton y que efectuó escalas en Funchal, Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife y la mencionada Arrecife. A Coruña era la última parada de un itinerario que ha finalizado hace unas horas en el mismo punto de partida.




Si la visita de una de la Reinas de la Cunard ya es motivo más que suficiente para dedicarle un espacio en el blog, el que la escala en cuestión sea la última del año obliga además a hacer un rápido repaso de todo lo ocurrido en estos últimos meses, un 2017 que ha sido de récord en cuanto a tráficos de cruceros se refiere y en el que cualquier calificativo que utilizáramos para describirlo se quedaría corto, por ello dejaré simplemente que hablen los fríos números. 2017 pasará a los anales del puerto coruñés como el año con mayor número de escalas de buques de cruceros con un total de 120 recaladas, 26 más que el año anterior y 12 más que en 2013, el año que hasta ahora ostentaba el récord de visitas. También se ha batido la marca de cruceristas: un total de unos 180.000, lo que supone un incremento del 38 % respecto al curso anterior. Tanto crucero visitando nuestro puerto provocó la lógica consecuencia de que muchos de ellos coincidieran en la dársena herculina durante la misma jornada: en 2017 fueron 13 las escalas dobles mientras que en 6 jornadas tocaron puerto coincidiendo o no atracados tres naves de cruceros. El clímax se alcanzó el pasado 3 de mayo con la recalada de los buques Azura, Le Boreal, Saga Sapphire y Serenissima, 4 naves compartiendo atraque por unas horas. Hasta en pernoctaciones se ha batido la marca este año con tres buques (incluído el Queen Victoria) que decidieron quedarse por diversos motivos a pasar la noche.


Barcos a pares: El puerto coruñés recibió a dos o más buques de cruceros durante la misma jornada hasta en 20 ocasiones a lo largo de 2017.


En cuanto a nombres ha habido un total de 9 debuts a lo largo del año que está a punto de finalizar: Los buques Magellan, Viking Star, Columbus, Celebrity Silhouette, MSC Fantasia, MSC Preziosa, Seven Seas Explorer, Silver Muse y AidaPrima. Especialmente destacados fueron los estrenos de los tres últimos: el del Seven Seas Explorer por tratarse junto a los Europas de la naviera Hapag Lloyd de la nave de cruceros más lujosa del mundo. El del Silver Muse por ser el único del grupo de novedades que fue estrenado este mismo año, mientras que el del AidaPrima destacó por tratarse de uno de los buques más revolucionarios de todo el panorama crucerístico mundial. Por navieras P&O volvió a ser la que más escalas sumó, un total de 21 a cargo de los 8 buques que componen actualmente su flota.



Arriba: La escala inaugural del AidaPrima fue uno de los debuts más destacados del año.
Abajo: Una vez más la naviera P&O fue la que más escalas realizó en la ría herculina, alguna de ellas doble como la protagonizada por los buques Azura y Britannia el pasado 6 de septiembre.



Volviendo a nuestro protagonista de hoy el Queen Victoria se hizo de nuevo a la mar a primera hora de la tarde del miércoles tras una larguísima estancia de 26 horas a pesar de que "Bruno" aún hacía de las suyas tras el dique de abrigo, como por desgracia pudieron comprobar los pasajeros de la nave inglesa a los pocos minutos de iniciar la travesía que los llevaría de vuelta a casa. La circunstancia de que un buque de pasaje salga de la ciudad dando pantocazos por culpa del intenso oleaje se ve de manera muy distinta desde la costa, donde los shipspotters lo pasamos como enanos viendo al enorme navío de la Cunard "disfrutando" de las bondades del golfo ártabro. Un final a la altura de un año de ensueño que tardará en volver a repetirse. Lástima que se acabe...


La salida del Queen Victoria el pasado miércoles se convirtió en todo un espectáculo visual por culpa del intenso oleaje.


...pero es inevitable. Por el horizonte asoman ya las naves que serán protagonistas en el próximo curso crucerístico, y si 2017 terminó con "Reina", 2018 empezará de igual manera; la unidad gemela del Queen Victoria, el Queen Elizabeth, será la encargada junto al Oceana de dar el pistoletazo de salida el próximo 5 de enero a la temporada crucerística del año entrante, un curso que promete de nuevo grandes momentos en la bahía herculina protagonizados por estos gigantes del mar y que al igual que ha ocurrido en este 2017 que se nos va os volveré a mostrar a través de este blog. Para mí será todo un placer volver a compartir mi afición con todos vosotros.


Y con el Queen Victoria cerramos la puerta de este 2017.


Agradecimientos a mi amigo y habitual colaborador Manuel Candal de cuya autoría son algunas de las fotos que ilustran el post de hoy.


Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

Los fuegos de Funchal



(Foto: José R. Montero)


El pasado sábado tuvo lugar en el puerto coruñés la penúltima escala programada del año de un buque de cruceros, que corrió a cargo del Balmoral, todo un clásico del calendario crucerístico herculino en los últimos años. El buque de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines llegó a aguas gallegas a primera hora de la mañana y pasadas las ocho y media se encontraba ya en plena maniobra de atraque que se efectuó en el habitual muelle de trasatlánticos. A bordo del navío de bandera bahameña viajan algo más de 1.300 pasajeros, o lo que es lo mismo; el barco va en aforo completo.


Casi 2.000 personas entre pasaje y tripulación llegaron el pasado sábado a la ciudad en la penúltima jornada crucerística del año.
(Foto: José R. Montero)


Y es que no es de extrañar que el Balmoral viaje estos días al completo ya que el buque se encuentra realizando una de sus travesías más populares del año, el tradicional crucero de Navidad y Nochevieja que en esta ocasión tiene una duración de 16 noches. Así los cruceristas que toman parte en esta singladura partieron el pasado día 21 del puerto de Southampton y tras visitar A Coruña, primera escala de la travesía, continuaron viaje para visitar Arrecife, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma, Funchal y Lisboa antes de regresar al punto de partida el día de Reyes. La alta demanda de este crucero así como su duración hace que los precios sean más caros de lo habitual: un pasaje en camarote interior salía por unos 3.400 euros.


El Balmoral hizo escala en la ciudad en el transcurso de su habitual crucero de Navidad y fin de año.
(Foto: José R. Montero)
 

Son varios los puntos a destacar en este viaje; uno de ellos es el celebrar la cena de Nochebuena en el Ballindalloch Restaurant, el restaurante principal de la nave completamente engalanado para la ocasión mientras el Balmoral navega hacia su siguiente destino. Pero el plato fuerte del viaje es sin lugar a dudas la escala en Funchal, la capital del archipiélago de Madeira donde el Balmoral atracará dos días para que su pasaje pueda disfrutar del espectáculo de sus tradicionales fuegos artificiales de Nochevieja. Este evento, que desde hace varios años goza de fama mundial, llena de luz, sonido y olor a pólvora los cielos de la capital madeirense para dar la bienvenida al nuevo año. Se calcula que en los aproximadamente 10 minutos que dura el evento se queman unas 15 toneladas de material pirotécnico desde más de 30 puntos distintos distribuídos por toda la costa y también desde el mar. Tal es su grandiosidad que el evento figura en el Libro Guiness de los Récords como el mayor espectáculo pirotécnico del mundo.


 El Balmoral partió de tierras gallegas rumbo a las Canarias y el fin de semana estará en Funchal para despedir el año.
(Foto: José R. Montero)


Cada año los fuegos artificiales de Funchal atraen a miles de turistas a la isla y muchos de ellos llegan en buques de cruceros, en la que sin lugar a dudas es la jornada más multitudinaria en el puerto funchalense. Tal es la afluencia de barcos que la exigua línea de atraque del muelle es insuficiente para acogerlos a todos y muchos se ven obligados a fondear. Para el próximo día 31 están confirmadas en Funchal las escalas de los buques AidaPrima, AidaSol, AidaVita, Columbus, Horizon, Marella Dream, Mein Schiff 2, Queen Elizabeth y Ventura. A ellos se sumará nuestro protagonista de hoy, uno de los habituales en la ciudad insular portuguesa durante esta noche tan especial, para contabilizar un total de 20.000 cruceristas en una sola jornada.


El Balmoral volverá a ser protagonista durante la noche más mágica del año en Funchal.
(Fuente: Secret Madeira)


Volviendo al pasado sábado y tras permanecer atracado en el muelle de trasatlánticos por espacio de nueve horas, minutos antes de las seis de la tarde el Balmoral inició su maniobra de desatraque, la última de este año en el puerto herculino del total de cuatro que ha realizado esta temporada, y con las últimas luces del día su silueta se perdía en el horizonte poniendo rumbo al archipiélago canario. El Balmoral ya ha confirmado su presencia en A Coruña para el año que está a punto de comenzar; serán en principio un total de dos las recaladas del navío británico en aguas herculinas, la primera de ellas programada para próximo 26 de marzo, jornada en la que el buque insignia de Fred. Olsen será uno de los protagonistas del primer triplete de cruceros de 2018 en la urbe herculina.


El Balmoral se despide de A Coruña hasta el próximo mes de marzo.
(Foto: José R. Montero)


No quisiera terminar sin agradecer a mi buen amigo y habitual colaborador José R. Montero su participación en el post de hoy en forma de estupenda fotos de la maniobra de salida del Balmoral.


domingo, 24 de diciembre de 2017

Saga Day (Parte II)





Hoy continuaré con el breve repaso que estoy realizando por la historia de la naviera Saga Cruises con motivo de la doble escala que protagonizaron el pasado martes en A Coruña los dos buques que actualmente componen su flota, el Saga Sapphire y el Saga Pearl II. En la primera parte del post comenté algunos aspectos sobre los orígenes y el pasado de la compañía, y hoy toca hablar del presente y del futuro más inmediato que se le presenta a la marca inglesa.


Hoy continuamos repasando la historia de Saga Cruises.


Hablar del presente de Saga Cruises equivale a hacerlo de los dos buques que compartieron atraque esta semana en el puerto herculino, empezando por el más pequeño del dúo. El Saga Pearl II entró a formar parte de la familia Saga en 2009 cuando la compañía británica compró el navío en subasta pública con el objetivo de sustituír al legendario Saga Rose, retirado a finales de ese mismo año. Tras una profunda reforma el buque comenzó operaciones con sus nuevos colores a principios de 2010 debutando en A Coruña en octubre de ese año.


El Saga Pearl II durante su escala inaugural en A Coruña el 30 de octubre de 2010. El buque portaba entonces el color amarillo corporativo en su chimenea, un tono que este mismo año la naviera está recuperando para sus navíos.
 (Foto: José R. Montero)


El motivo de que el nombre del buque llevara el sufijo "II" obedecía a que Saga Cruises ya había contado con un Saga Pearl en su flota años atrás durante un breve chárter. El hecho de que dicho barco continuara navegando (aunque con otra denominación) en el momento en el que nuestro protagonista de hoy se incorporó a la naviera británica hizo que los dirigentes de la naviera optaran por añadirle el "II" para evitar posibles confusiones. En mayo de 2012 el Pearl fue rebautizado como Quest for Adventure y entró a formar parte de la marca Spirit of Adventure Cruises, de la que acababa de causar baja el buque Spirit of Adventure. El nuevo rol dentro de la compañía sin embargo no supuso ningún cambio para el ex-Saga Pearl II; el buque no fue reformado ni pintado con colores diferentes para su nueva aventura comercial lo que provocó que poca gente lo asociara con su nuevo cometido. Este hecho quizás fue uno de los factores que contribuyeron a que la experiencia no fuera del todo positiva por lo que tan sólo año y medio más tarde la nave recuperó su nombre de Saga Pearl II con el que sigue navegando a fecha de hoy.




Es momento de hablar del navío estrella de Saga Cruises, el Saga Sapphire. Su actual buque insignia entró en la compañía inglesa en el año 2012 tras ser comprado a la naviera Crocieres de France que lo operaba bajo el nombre de Bleu de France. En teoría el Sapphire venía a cubrir el hueco que iba a dejar el veterano Saga Ruby, cuya baja se produciría un año después, si bien su tamaño era muy superior (un 50 % más en volumen). La capacidad de pasaje sin embargo apenas aumentó en unos 100 personas lo que hay que interpretar como un intento por parte de Saga de subir un peldaño en cuanto a calidad mejorando el servicio del crucerista al otorgarle un mayor espacio a bordo.


 
 El estreno del Saga Sapphire supuso un salto cuantitativo (y también cualitativo) muy importante en el devenir de Saga Cruises.


Desde el comienzo mismo de su nueva etapa comercial con su nueva naviera el Saga Sapphire ha ligado su nombre a Galicia; no obstante la primera escala oficial de su viaje inaugural la realizó en el puerto de Ferrol, que recibió al reestrenado buque el 5 de abril de 2012. Desgraciadamente una serie de problemas mecánicos obligaron a cancelar el crucero unos días más tarde con el consiguiente batacazo para las arcas y para la imagen de Saga Cruises. En A Coruña el Saga Sapphire debutó un año más tarde, el 16 de abril de 2013 y desde esa fecha se ha convertido en uno de los clásicos del calendario crucerístico herculino.


El Saga Sapphire protagonizó en abril de 2012 un histórico debut en la ría ferrolana ya que la dársena departamental fue la primera en recibir al buque insignia de Saga Cruises en escala oficial.


Pero si la compañía vive en la actualidad un gran momento asentada ya como uno de los nombres de referencia dentro del mercado de cruceros británico, su futuro se presenta muy prometedor. El pasado año Saga anunciaba la entrada en servicio para el verano de 2019 de su primer buque de nueva construcción, el Spirit of Discovery, un navío de 58.250 toneladas de registro bruto, 236 metros de eslora y capacidad para 1.000 pasajeros. El futuro buque insignia de Saga Cruises que en la actualidad va tomando forma en los astilleros Meyer de la localidad germana de Papenburg, ya ha confirmado su visita a nuestra ciudad en otoño del 2019. No contentos con esta importante novedad Saga anunciaba hace unos meses la construcción de una segunda unidad, gemela de la anterior, y cuyo nombre será Spirit of Adventure. La entrada en servicio del primero de estos dos nuevos barcos supondrá la salida de la flota del Saga Pearl II, confirmada ya para abril de 2019. Su último crucero, un recorrido de 54 días por gran parte de la costa africana recalará en Ferrol a principios de febrero de ese año, una gran oportunidad para que los shipspotters de la zona le demos una despedida más que merecida a este navío que a partir de esa fecha afrontará un futuro lleno de interrogantes.


Imagen por ordenador del aspecto que lucirá el futuro Spirit of Discovery y que entrará en servicio a mediados de 2019.
(Fuente: Saga Cruises)


Para celebrar la especial jornada del pasado martes con la coincidencia de Saga Pearl II y Saga Sapphire atracados proa con proa en el puerto herculino, a lo largo del día se realizaron a bordo de ambas naves numerosas actividades especificamente diseñadas para conmemorar dicho encuentro como permitir a los pasajeros que así lo deseasen cambiar de barco por unos momentos para ir a tomar algo a la nave vecina. La celebración unida a las estupendas condiciones climatológicas animaron a que el capitán Tanner, "Máster" del Saga Pearl II, tomase la decisión de pernoctar en la ciudad cuando las previsiones apuntaban a que zarparía a media tarde. Con ello su pasaje pudo disfrutar de un agradable paseo nocturno por la zona centro de la ciudad que estos días luce aún más espectacular si cabe con el vistoso alumbrado navideño.


El capitán del Saga Pearl II decidió hacer noche en el puerto herculino, una circunstancia muy poco habitual para este tipo de naves en nuestra ciudad.
(Foto: Manuel Candal)


Tras un día memorable llegó el momento cumbre de la jornada con la salida del Saga Sapphire a las cinco y media de la tarde. Tras separarse unos metros del muelle e iniciar su avance, justo en el momento en el que el Sapphire transitaba a la altura del Saga Pearl II los dos compañeros de flota se despidieron de una manera tan efusiva como pocos recordamos haber escuchado. Y es que a cada atronadora pitada de uno de los barcos le seguía una más que sonora respuesta de su compañero, dando lugar a un peculiar e improvisado concierto a cargo de estos dos enormes instrumentos de viento. Los paseantes que se encontraban en esos momentos por la zona del Parrote asistieron incrédulos a la escena sin saber el por qué de tan estruendoso saludo pero es que la ocasión lo requería; en este mundillo no todos los días se comparte jornada de trabajo con un hermano. Tras la marcha del Saga Sapphire el Saga Pearl II se quedó solo en el muelle de trasatlánticos desde donde partió a primera hora del día siguiente de una manera bastante más discreta a lo que lo había hecho su compañero de flota unas horas antes.


La salida del Saga Sapphire se convirtió en toda una fiesta de la que fuimos testigos muchos coruñeses.
(Foto: Manuel Candal)


 Tras este emotivo encuentro en la ría herculina tanto Saga Pearl II como Saga Sapphire se despiden de la ciudad por un breve período de tiempo ya que ambos volverán a visitar A Coruña, ya por separado eso sí, en próximas fechas; para 2018 los dos buques ya han confirmado su presencia en aguas de Marineda siendo la próxima escala del Pearl el próximo 12 de febrero mientras que el Sapphire regresará en apenas un mes, concretamente el 19 de enero. No quisiera terminar esta entrada especial sin agradecer a mi amigo y habitual colaborador del blog, Manuel Candal, su participación en el post de hoy en forma de estupendas fotos. También a José R. Montero, que colabora con alguna instantánea de su impresionante archivo fotográfico.





Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

sábado, 23 de diciembre de 2017

¡¡FELICES FIESTAS!!





Desde el blog "Cruceros en la Ciudad de Cristal" os deseo a todos que paséis unas muy felices fiestas acompañados de vuestros seres queridos.

 

viernes, 22 de diciembre de 2017

Saga Day (Parte I)


 


Quedan escalas por delante todavía antes de despedir el año, sí, pero la que tuvo lugar el martes fue quizás la última de las jornadas destacadas del presente curso en el puerto herculino en lo que a cruceros se refiere. Y es que no todos los días podemos ver atracada en puerto a toda la flota de una naviera; cierto que en el caso que nos ocupa hablamos unicamente de dos navíos pero la circunstancia es tan inusual que resulta imposible que pase desapercibida. Así los buques Saga Pearl II y Saga Sapphire protagonizaron este pasado martes en A Coruña el "Saga Day".


Este martes vivimos en A Coruña el "Saga Day".


El Saga Sapphire fue el encargado de inaugurar tan especial jornada con su llegada a las 07:30 horas procedente de la localidad canaria de Arrecife. A bordo de la nave de bandera maltesa llegaron a nuestra ciudad unos 700 pasajeros, que disfrutaron estos días de unas soñadas vacaciones en forma de crucero de dos semanas de duración y del que A Coruña fue su última parada antes de desembarcar en Southampton, punto también inicial de la travesía el pasado 8 de diciembre. Los precios para esta singladura desarrollada en gran parte por el archipiélago canario partían desde los 2.200 euros correspondientes a un camarote interior.


El Saga Sapphire fue el primer componente del dúo en llegar a la ciudad.


El Saga Pearl II por su parte decidió no ser tan madrugador y hasta las 09:00 horas no se dejó ver por aguas interiores del puerto herculino para atracar proa con proa con su compañero de naviera. A diferencia de éste los poco más de 400 pasajeros que viajan a bordo de la perla de Saga Cruises se encontraban con los ánimos por las nubes y es que sus vacaciones acaban de empezar, siendo A Coruña la primera parada de un crucero que se prolongará por espacio de tres semanas y que visitará entre otros los puertos de Lisboa, Cádiz, Civitavecchia (el puerto de Roma) o Gibraltar antes de regresar al punto de partida, también en este caso la ciudad de Southampton, el próximo 8 de enero. De esta manera los cruceristas celebrarán la Nochebuena y el día de Navidad en alta mar y despedirán el año atracados en La Valeta (Malta). Pasar las fiestas navideñas a bordo de un buque de Saga Cruises supone inevitablemente un gran desembolso y más teniendo en cuenta la larga duración de este viaje: los precios del crucero que estos días realiza el Saga Pearl II partían de los 3.900 euros.


Segunda y última visita del año para el Saga Pearl II en la ciudad.


Como mencioné al principio la última escala doble del año ha tenido la particularidad de juntar en nuestros muellles a dos buques de la misma naviera, en este caso Saga Cruises, lo que siempre origina una curiosa estampa en los muellles con dos buques amarrados uno junto al otro compartiendo colores e imagen corporativa... bueno, en el caso particular del pasado martes ésto no fue del todo así y es que a muchos no les pasó desapercibido el hecho de que ambos navíos lucían distintos colores en las chimeneas. Ésto se debió a que Saga Cruises se halla inmersa en un cambio de imagen en el que la marca está recuperando su original color amarillo para las chimeneas sustituyendo al hasta ahora azul bitono corporativo implantado por primera vez hace 8 años precisamente con el debut en la compañía del Saga Sapphire; así la de este martes fue la primera vez que tuvimos la oportunidad de ver en nuestra ciudad a este buque con sus nuevos colores que le fueron incorporados en su reciente puesta a punto llevada a cabo a principios de este mes en los astilleros Lloyd Werft de la ciudad alemana de Bremerhaven.


El Saga Sapphire estrenó el pasado martes en A Coruña sus nuevos colores corporativos que recuperan para la chimenea los tonos que la compañía británica lucía en sus inicios: amarillo, franja blanca y copete azul marino.


Aprovechando la circunstancia que me brinda la coincidencia de toda la flota Saga Cruises en la ciudad esta semana voy a repasar brevemente la biografía de esta naviera, una historia que casi desde sus inicios ha estado muy ligada a nuestro puerto por las frecuentes visitas de sus navíos. Los orígenes del grupo Saga  hay que buscarlos en la década de los 50 del pasado siglo cuando Sidney de Haan funda una compañía vacacional para el mercado británico orientada a gente mayor de 50 años; de aquí viene el nombre de Saga, que no es otra cosa que el acrónimo de "Social Amenities for the Golden Age". Ya centrándonos en los cruceros, Saga Cruises surgió como tal en 1996 cuando tras puntuales iniciativas charteando algún buque de otras compañías se creó la marca con la compra de su primer navío, el Gripsholm, un veterano buque que por entonces contaba con 31 primaveras y que fue rebautizado con el bonito nombre de Saga Rose. El Saga Rose, todo un clásico de los mares, unió su nombre al de la ciudad de A Coruña en el mismo año de su debut con su escala inaugural en 1997 y desde entonces visitó asiduamente la ría herculina hasta que fue vendido para desguace en 2009, no sin antes despedirse de nuestra ciudad con una última visita el 4 de diciembre de 2000, días antes de su retirada oficial.


Primer buque en propiedad de la compañía, el Saga Rose era toda una leyenda de la navegación al que la estricta normativa de seguridad SOLAS 2010 condenó a la desaparición. Dos días antes de poner fín a su dilatada carrera de 44 años, se despidió de todos los coruñeses con una última visita el 4 de diciembre de 2009, al que corresponde esta foto.


El Saga Rose operó durante varios años junto a su gemelo, el Saga Ruby, buque que entró en la compañía de Folkestone en el 2005 tras ser comprado a la naviera Cunard, que lo operaba como Caronia. Estos dos navíos se convirtieron en todo un éxito mientras operaron para la compañía británica, consiguiendo captar una clientela fiel que es conocida en el sector como los "saganautas"; de hecho Saga Cruises es una de las navieras con mayor porcentaje de cruceristas repetidores. Tras la triste desaparición del Saga Rose el Ruby mantuvo viva la llama de la navegación de placer tradicional durante cinco años más hasta que finalmente a principios de 2014 fue vendido, terminando sus días convertido en chatarra. Antes de su cruel final el Saga Ruby, otro habitual de aguas coruñesas, también quiso despedirse de la ciudad en su último año en activo; fue el 27 de octubre de 2013.


Último buque de cruceros construído en el Reino Unido, la desaparición del Saga Ruby supuso el fín de toda una era dentro de la industria crucerística. En A Coruña sus presencias fueron muy habituales como la de la foto en la que podemos ver al ilustre navío zarpando de la dársena herculina.


Pese a estar orientada hacia un público situado ya en "la edad de oro", como bien reza su nombre, Saga decidió crear un nuevo producto para captar una clientela más joven y en 2005 fundó la marca Spirit of Adventure Cruises comprando otro veterano navío con 25 años de vida marinera sobre sus cuadernas que fue rebautizado como Spirit of Adventure. El buque ofrecía rutas por destinos exóticos y poco frecuentados en el circuito crucerístico convencional, un componente aventurero el de estas singladuras que en ocasiones llegó a alcanzar tintes peligrosos como en un viaje en el que la nave estuvo a punto de ser abordada por piratas en las peligrosas aguas del golfo de Somalia. Tras casi 6 años de vida, Saga Cruises decidió dar por concluída su experiencia aventurera y a principios de 2012 cerró la marca Spirit of Adventure Cruises vendiendo el buque homónimo a la naviera germana FTI Cruises, que lo rebautizó con su actual nombre de Berlín.

 
El Spirit of Adventure era la apuesta crucerística de Saga por captar un cliente tipo muy alejado del habitual crucerista de la compañía inglesa. El buque lucía una imagen corporativa propia muy diferenciada de la clásica de Saga Cruises como podemos ver en esta foto de una de sus escasísimas presencias en la ciudad herculina.


Ya conocemos el pasado de la compañía Saga Cruises y de momento lo dejamos aquí pero en la segunda parte de esta entrada especial os contaré el presente y el prometedor futuro de esta naviera inglesa, así como más detalles sobre la escala doble que protagonizaron sus buques esta semana en A Coruña.


Mañana seguiremos desgranando lo que dió de sí el "Saga Day".



Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.