sábado, 21 de octubre de 2017

Aida a lo grande





Hacía tiempo que no se dejaba ver por nuestras aguas un buque de Aida Cruises, asiduos visitantes a la ría herculina de inconfundible estampa gracias a su antropomorfa imagen corporativa. El AidaMar fue el encargado de poner fín a esta sequía de caras sonrientes en la rada coruñesa con su escala del pasado jueves.


El AidaMar protagoniza el post de hoy.


Minutos después de las siete de la mañana hacía su entrada en la dársena herculina el AidaMar procedente de Southampton. El buque de la naviera Aida Cruises trajo en esta ocasión a la ciudad a unos 2.000 pasajeros, alemanes en su práctica totalidad, que aprovecharon la escala de 12 horas para conocer un poco mejor el destino al que acababan de recalar, bien a pie o bien dando pedales, ya que los buques de la compañía alemana despliegan una flotilla de bicicletas a su llegada a algún puerto para los cruceristas que prefieran este medio de locomoción para recorrer la urbe.




18 noches es la duración del crucero que estos días realizan los afortunados que viajan a bordo del AidaMar, una singladura muy especial por cuanto supondrá la despedida (por este año) del continente europeo para la nave germana. El viaje comenzó el pasado día 14 en el puerto de Hamburgo para a continuación visitar Le Havre, Southampton, A Coruña y Ponta Delgada. La capital del archipiélago de las Azores será la última parada en territorio europeo antes de cruzar el charco, y ya en el continente americano recalar en los puertos de Halifax, Portland y Boston antes de finalizar el viaje en los "docks" de Manhattan, en Nueva York el próximo día 31. Pese a la duración del crucero (tres semanas) los precios del mismo eran muy asequibles: un billete en camarote interior salía por 1.100 euros y por 300 euros más ya se podía disponer de uno con vistas y terraza privada.


El AidaMar se encuentra inmerso en un crucero transatlántico que lo llevará hasta Nueva York.


Aida Cruises es una naviera muy ligada al puerto coruñés desde sus mismos inicios; no obstante en el año de su estreno con su actual nombre, 1996, el por aquel entonces único buque de la compañía, el Aida (hoy AidaCara) atracaba en la ciudad a mediados de junio en el transcurso de su primer crucero oficial. Con la llegada de los buques de la clase Esfinge, serie a la que pertenece el AidaMar, la naviera ganó presencia en aguas herculinas. Todas y cada una de sus siete unidades han pasado por A Coruña, algunas de ellas en pleno viaje inaugural, como fue el caso del AidaLuna en 2009 y del AidaBlu en el 2010. Sin embargo a fuerza de repetir visitas resulta inevitable que los buques de la naviera de Rostock no levanten ya tanta expectación como antes; no sólo por sus frecuentes recaladas; también influye su discreto tamaño en comparación con los nuevos buques de la competencia recién salidos de los astilleros. ¿Quiere ésto decir que Aida ya no tiene nada que ofrecernos?. Lo tiene y mucho. Y no ha de pasar mucho tiempo para que los coruñeses lo comprobemos.


Los coruñeses nos hemos acostumbrado ya a la presencia en los muelles herculinos de los buques de la Clase Esfinge, a la que pertenece nuestro protagonista de hoy.


Hace unas semanas los que seguimos las novedades crucerísticas  a nivel local recibíamos con sorpresa la noticia de que el AidaPrima, el buque más grande de su flota, recalaría en la ciudad el próximo 9 de noviembre. En un principio la escala ese día estaba prevista en el vecino puerto de Ferrol pero por circunstancias que no han trascendido (y que tampoco he logrado averiguar) se ha introducido esta leve modificación en su itinerario. Para los ferrolanos la anulación de la escala supone un gran chasco puesto que el Prima iba a ser la gran estrella en los muelles departamentales para el presente año. Eso sí, nuestros vecinos pueden consolarse con el hecho de que la nave gemela  del Prima, el AidaPerla, mantiene sus dos visitas programadas en Ferrol, la primera de las cuales se producirá el próximo 10 de marzo. Del mal el menos. Pero Aida Cruises aún tiene más sorpresas guardadas para los coruñeses...


El AidaPrima, que en principio tenía prevista su recalada en Ferrol, atracará finalmente en A Coruña el próximo 9 de noviembre convirtiéndose de esta manera en el debut más importante del año en el puerto herculino.
(Foto: autor desconocido)


....y ésta es de las gordas. Su futuro buque insignia, que actualmente toma forma en los astilleros Meyer de Papenburg y que recibirá el nombre de AidaNova, ha confirmado que hará escala en nuestra ciudad a finales del próximo año. Será además durante su travesía inaugural. ¿Qué más se puede pedir?. Hablamos de un navío que supondrá un radical salto cuantitativo para la naviera germana puesto que el Nova tendrá unas cifras que asombrarán al mundo: 6.554 pasajeros de capacidad máxima y 183.900 toneladas de registro bruto; eso es en términos de volumen más del doble que el buque que nos visitó el pasado jueves. El AidaNova será la primera unidad de una nueva serie de barcos agrupados bajo el nombre genérico de Helios-Klasse y que de momento tiene proyectadas 7 unidades asignadas a las navieras Carnival (2), Costa (2) y P&O (1) además de las dos que se incorporarán a la compañía germana. Serán navíos revolucionarios, sobre todo a nivel mecánico, con su propulsión mediante gas licuado.



Arriba: El AidaNova se convertirá a finales de 2018 en el buque insignia de Aida Cruises. Recalará en A Coruña el próximo 6 de diciembre. 
Abajo: Mientras la fecha llega los primeros módulos del futuro barco se ensamblan en las instalaciones de Meyer Werft situadas en Papenburg (Alemania)
 

(Foto arriba: cruisemapper.de)
(Foto abajo: Aida Cruises)


Pero antes de que todo ésto ocurra aún tienen que visitar la ciudad otro muchos buques. De momento toca despedir al protagonista de la entrada de hoy que cerró su escala del pasado jueves sobre las siete y cuarto de la tarde cuando soltó amarras para dirigirse a las Azores. A Coruña se convirtió de esta manera en el último puerto de la Europa continental que el AidaMar visitará por este 2017. Una vez en el continente americano el buque germano establecerá su base de operaciones en Montego Bay (Jamaica) hasta mediados de abril del 2018, momento en el que regresará a Europa para sus rutas estivales. En su viaje de regreso al viejo continente el Mar también hará una parada en tierras gallegas; esta vez será Ferrol la que tendrá el honor de recibir al navío convirtiéndose así en la primera ciudad de la Europa continental donde atraque el buque en 2018. En A Coruña el AidaMar no tiene ninguna escala programada para el próximo año.


El AidaMar se despide de A Coruña al menos hasta 2019.


Al resultarme imposible asistir a la entrada y a la salida del buque el pasado jueves, he tenido que tirar de archivo para ilustrar el post. Todas las fotos del AidaMar que salen en la entrada pertenecen a escalas anteriores realizadas en la ciudad.


Salvo las que así lo indican, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas


jueves, 19 de octubre de 2017

El barco de Gadafi





El pasado viernes el puerto herculino echó el cierre a una  intensa semana de gran actividad crucerística con el estreno en la ciudad, uno más y ya van ocho, del buque MSC Preziosa.


El MSC Preziosa es un buque espectacular con una soprendente historia detrás.


Sobre las séis de la mañana y procedente de Southampton el Preziosa cogía el práctico que sería el encargado de guiarlo hasta su punto de atraque situado en el habitual muelle de trasatlánticos. A bordo del buque de bandera panameña llegaron a la ciudad unos 3.400 pasajeros que pudieron disfrutar de una estupenda climatología para descubrir los rincones con mayor encanto de la ciudad o bien visitar los alrededores en alguna de las excursiones contratadas pese a que la duración de la escala fue bastante breve. Como suele ser norma en las escalas inaugurales a lo largo de la mañana se celebró a bordo del navío la tradicional ceremonia de intercambio de metopas entre miembros de la tripulación del buque, con su capitán Giuseppe Maresca al frente, y diversos representantes de estamentos locales.




El itinerario que trajo al MSC Preziosa a aguas de la ría herculina era un crucero de 13 noches de duración iniciado en el puerto de Zeebrugge (Bélgica) el pasado día 5 y que realizó escalas en Amsterdam, Hamburgo, Le Havre, Southampton, A Coruña, Lisboa, Gibraltar y Barcelona. La ruta concluyó en el puerto de Génova durante el día de ayer. MSC permitía para esta ruta realizar embarques en Amsterdam, Hamburgo, Le Havre o Southampton.




Construído en los astilleros STX France de la ciudad de Saint Nazaire y puesto en servicio en mayo de 2013, el MSC Preziosa en un buque de 139.072 toneladas de registro bruto que tiene unas dimensiones generales de 333´3 metros de eslora, 38 metros de manga, 67´7 metros de altura desde la línea de flotación hasta el "top" de la chimenea y un calado de 8´29 metros. En sus 18 cubieras, de las que 14 se dedican en exclusiva al pasaje, el Preziosa puede albergar a 3.502 pasajeros en capacidad normal a los que hay que sumar sus 1.390 tripulantes. La nave cuenta con un total de 1.751 camarotes de los cuales 1.125 (casi el 65% del total) presentan terraza privada. 6 restaurantes, 21 bares, 4 piscinas, 12 jacuzzis, 26 ascensores, un teatro con aforo para 1.700 personas, un casino, o uno de los más grandes spas puestos a flote son sólo algunas de las instalaciones que nos podemos encontrar a bordo. La parte mecánica presenta la habitual propulsión diésel eléctrica. Cinco motores diésel Wartsila (dos de 16 cilindros y los otros tres de 12) generan 71.400 KW y son los encargados de alimentar a dos generadores eléctricos que a su vez mueven las dos hélices del buque de forma independiente. Éstas se encargan de propulsar a esta preziosa dama hasta los 23´7 nudos de velocidad máxima. A proa la nave cuenta con 4 hélices auxiliares para ayudar durante las maniobras de atraque y desatraque. El MSC Preziosa está abanderado en Panamá y su coste constructivo fue de unos 470 millones de euros.


El MSC Preziosa es un gigante que presenta todas las características habituales de un megacrucero de última generación. No podían faltar las cubiertas atestadas de camarotes con terraza privada.


 Nuestro protagonista de hoy es el cuarto y último integrante de una serie de buques conocidos de forma genérica como Clase Fantasia, cuya saga abrió el buque homónimo en 2008. Tras el Fantasia llegaron el MSC Splendida (2009), el MSC Divina (2012) y nuestro MSC Preziosa. Estas dos últimas unidades presentan ligeras modificaciones respecto al diseño original de la serie y son un poco mayores en volumen que las dos primeras. Así explicado podría parecer que tras el MSC Preziosa se esconde una historia como la de tantos otros buques de nueva factura sin mayor relevancia más allá de unas cifras asombrosas propias de un buque de su envergadura pero nada más lejos de la realidad: ni el buque iba llamarse originalmente así ni siquiera sus actuales propietarios fueron los que dieron la orden de construírlo. Y es que la génesis de nuestro protagonista de hoy esconde una de las historias más rocambolescas de cuantas se hayan visto en los últimos años dentro de la industria crucerística.


La historia que gira entorno a la concepción del MSC Preziosa tiene miga...


Como mencioné antes el Preziosa entró en servicio en el año 2013 pero para relatar las curiosas circunstancias que rodearon al nacimiento de nuestro protagonista de hoy hay que remontarse un poco más atrás en el tiempo, concretamente a junio de 2010. Ese mes los astilleros STX France firmaron un acuerdo con GNMTC, iniciales de la General National Maritime Transport Corporation, para la construcción de un gran buque de pasaje. Si las iniciales de esta naviera no os suenan no os debe extrañar ya que se trata de una compañía estatal libia (sí, he dicho Libia). Al frente de la GNMTC se encontraba entonces Hannibal Gadafi, el quinto hijo del Coronel Muammar el Gadafi, el dictador que dirigió con mano de hierro los designios del país norteafricano durante más de cuatro décadas. Gadafi (hijo) se propuso introducir a su país en el próspero negocio de los cruceros para lo cual trató sin exito durante un tiempo chartear alguna nave que cumpliera sus exigencias pero una y otra vez se topaba con la negativa de todas las navieras que no querían que su negocio se relacionara con el régimen libio. Tras varios intentos infructuosos Gadafi se replanteó la situación: ¿y si en lugar de alquilar uno, Libia construía su propio buque de cruceros?. El dinero no era problema. De esta manera nacía el proyecto Phoenicia.


El MSC Preziosa estaba llamado a ser el buque Phoenicia.


El futuro Phoenicia tomaría como diseño base los buques de la clase Fantasia de MSC Cruises siendo  exteriormente una fotocopia del MSC Divina, último de la serie y que en esos momentos todavía estaba en construcción. Ahí se terminarían todos los parecidos con los buques de la naviera transalpina porque en el interior Hannibal Gadafi estaba dispuesto a darle su toque personal diseñando el mismo las principales áreas públicas del buque. La idea de Gadafi era que "su" buque mostrara al mundo todo el poderío económico del régimen libio y para ello nada mejor que un interior opulento nunca antes visto en alta mar, con materiales nobles revistiendo todas las superficies, enormes estatuas, ascensores panorámicos, cascadas de agua virtuales, columnas de mármol y espejos con marcos dorados. La joya de la corona estaba llamada a ser un gigantesco acuario de 120 toneladas situado en la zona de recepción del barco y que albergaría a dos tiburones blancos, dos tiburones toro y dos de punta negra atendidos en todo momento por un equipo de biólogos marinos que residirían en el barco a tiempo completo para atender las necesidades de los escualos. Sobre el acuario habría pasarelas acristaladas que darían a los pasajeros la sensación de estar caminando entre tiburones.


En estos dibujos se recoge de un modo algo esquemático el aspecto que tendría el enorme acuario de tiburones que albergaría el Phoenicia. La idea nunca llegaría a ver la luz del día.


El sueño megalómano de Hannibal Gadafi se vio truncado de raíz en febrero de 2011 al declararse la guerra civil en Libia en el contexto de la primavera árabe, un conflicto que finalizaría 8 meses después con la muerte del dictador. El hijo de Gadafi se vio obligado a huír a Argelia, donde vive exiliado en la actualidad y los astilleros STX France se encontraron de la noche a la mañana con un problema de dimensiones mayúsculas: un enorme navío a medio acabar ocupando sus instalaciones y que, por supuesto nadie iba a pagar. En el momento de anularse el contrato con la GNMTC, en junio de 2011, el futuro Phoenicia se encontraba al 45% de su finalización (el casco lo estaba en un 70%) y en su interior algunos de los extravagantes diseños de Gadafi ya habían tomado forma.


Vista de proa del impresionante MSC Preziosa. Las cubiertas más altas, la 15, 16 y 18 (los buques italianos no tienen cuibierta 17 por temas de superstición) albergan el MSC Yacht Club, una zona privada exclusiva sólo para ciertos pasajeros del barco que pueden disfrutar de sus propias instalaciones.


 Tras varios meses de inactividad en marzo de 2012 entró en escena MSC Cruises anunciando el acuerdo al que había llegado con STX France para hacerse con el buque inacabado y que sería rebautizado como MSC Preziosa. En esencia el buque fue finalizado siguiendo el patrón del MSC Divina, unidad practicamente gemela a nuestro protagonista de hoy y que en un principio estaba llamado a ser el último integrante de la Clase Fantasia. La fecha original prevista para la botadura del Phoenicia, prevista para diciembre de 2012 se retrasó tan sólo 4 meses, lo que habla bien a las claras de la capacidad de trabajo y de superación de dificultades de estos afamados astilleros galos. Tras el estreno del MSC Preziosa el proyecto del llamado a ser Phoenicia quedó como un mal recuerdo desapareciendo por completo... o casi: a modo de homenaje o simplemente como un guiño a su turbulento pasado en el centro de la cubierta 6 del MSC Preziosa se erige la Phoenician Plaza, un amplio salón cuya decoración con reminiscencias árabes invita al crucerista a pararse y tomar algo en una de sus mesas charlando quizás de la propia historia de la nave, una historia de lo que pudo haber sido y aforunadamente no fue.



Arriba: Nada recuerda a día de hoy el pasado libio del MSC Preziosa; el buque es externamente practicamente calcado a su compañero de flota, el MSC Divina.
Abajo: A modo de guiño a sus orígenes, en la cubierta 6 del Preziosa encontramos la Phoenician Plaza, que hace mención al nombre que en principio iba a tener el navío.

(Foto abajo: cruisetricks.de)


MSC es experta en pescar en río revuelto ya que anteriormente ya se había hecho con dos barcos en circunstancias parecidas. En los años 2003 y 2004 la naviera incorporó a su flota los buques MSC Lirica y MSC Opera, los primeros navíos de nueva construcción en la historia de la refundada naviera italiana, anteriormente conocida como Mediterranean Shipping Cruises (de ahí vienen las iniciales). Estos dos buques fueron construídos aprovechando dos slots que la por entonces inestable economicamente Festival Cruises había dejado desiertos en los astilleros Chantiers de l´Atlantique, los mismos donde nació el MSC Preziosa. Los slots, referidos a construcción naval, son reservas de tiempo dentro de un proyecto que establecen una preferencia a la naviera que así lo contrate para la posterior construcción de una o más unidades adicionales. Pasado un tiempo estipulado en el que dicha naviera no hiciese efectiva la opción del slot éste quedaría a diposición del astillero, que puede ofrecérselo a otros clientes. Ésto es lo que ocurrió con los dos citados navíos de MSC: a finales de la década de los 90 la ya desaparecida Festival Cruises firmó un contrato con los mencionados astilleros franceses para la construcción de dos nuevos buques basados en la clase Mistral, con opción de dos unidades adicionales. Tras la construcción de los que acabarían siendo European Vision y European Stars, la delicada situación económica que atravesaba Festival hizo que ésta no hiciera efectiva la opción de construír esa tercera y cuarta unidades. La quiebra a principio de 2004 de Festival Cruises fue aprovechada por MSC para comprar los dos buques recién construídos por la difunta naviera, el European Vision y el European Stars que pasaron a ser el MSC Armonia y el MSC Sinfonia respectivamente.


La adquisición del Lirica y de su gemelo Opera (en la foto) por parte de MSC  guardó ciertas similitudes con respecto a la compra de nuestro protagonista de hoy: naves naves destinadas en principo a otra compañía cuyas dificultades económicas hicieron que acabaran en manos de la naviera de Gianluigi Aponte. A diferencia de lo ocurrido con el Preziosa, los Lirica y Opera no estaban a medio construír cuando los adquirió MSC.


Volviendo al pasado viernes el MSC Preziosa dio por concluída su escala inaugural pasadas las tres de la tarde, momento en el que el megacrucero italiano soltó amarras y se fue separando lentamente del muelle, una maniobra seguida desde tierra por multitud de curiosos. También desde el propio barco, cuyas cubiertas superiores aparecían atestadas de pasajeros, que con el "Sailing" de Christopher Cross sonando por la megafonía de la nave a modo de banda sonora decían adiós a la ciudad que por unas horas los había acogido de manera tan entusiasta. Tras doblar el dique el Preziosa aumentó radicalmente su velocidad hasta alcanzar los 21 nudos en las inmediaciones de la Torre y poniendo rumbo a su siguiente destino, la ciudad de Lisboa. Tras este primer contacto con la urbe herculina la nave de MSC Crucerosya tiene confirmada su visita para el próximo año: será, de cumplirse las previsiones, el 14 de septiembre.


Minutos después de las tres de la tarde el MSC Preziosa se hacía de nuevo a la mar.
(Foto: Manuel Candal)


No quisiera terminar la entrada de hoy sin agradecer a mi amigo y habitual colaborador del blog, Manuel Candal, su aportación al post de hoy en forma de excepcionales fotos.


En 2018 volveremos a recibir en la ciudad a la más "preziosa" de todas las naves de cruceros.


Salvo las que así lo indican, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas


lunes, 16 de octubre de 2017

El nuevo navegante (Parte II)



(Foto: José R. Montero)


En la primera parte de esta entrada especial con motivo del debut del buque Columbus la pasada semana en nuestra ciudad comencé el relato sobre lo que han dado de sí los hasta ahora 28 años de vida marinera de este navío. Hoy continuó desde el mismo punto donde lo dejé, la década de los 90.


Hoy continúo con el relato sobre la carrera comercial del Columbus.


Y es precisamente a mediados de los 90 cuando la P&O, compañía matriz de Princess Cruises, tomó dos de las decisiones más trascendentales de los últimos tiempos; por un lado dio la orden para llevar a cabo la construcción de su primer buque de cruceros moderno, el Oriana, que sería el iniciador de un proceso de modernización de la flota de la naviera británica. Por otro lado llegó el inevitable momento de la retirada del emblemático Canberra, que pese a seguir siendo muy popular entre los ingleses se había quedado completamente obsoleto y lo que era peor, se había vuelto antieconómico por su gran consumo de carburante. Por contra de lo que cree la mayoría de la gente el Oriana no fue el relevo natural del Canberra pese a que sí que heredó su rol como buque insignia de la naviera. Para sustituír al mítico "liner" P&O acudió a su filial americana y escogió un buque de Princess Cruises. El elegido fue el Star Princess, nuestro protagonista de hoy, que tras ser llevado a Europa para adecuarlo a los gustos británicos entró en servicio con la naviera inglesa en diciembre de 1997 rebautizado como Arcadia, un nombre histórico dentro de la P&O que sigue vigente en nuestros días.


 El Star Princess durante sus labores de conversión en Arcadia realizadas en los míticos astilleros Harland & Wolf de Belfast, lugar de nacimiento del malogrado Titanic.
(Fuente: ssmaritime.com)


Como dije en la primera parte de la entrada, el considerar a un buque como debutante en el puerto se refiere a su primera visita con su actual nombre. El Columbus hizo escala por primera vez en A Coruña el pasado miércoles pero lo cierto es que la nave ya sabía lo que era atracar en los muelles herculinos; lo hizo por primera vez en primavera de 1998 durante su período al servicio de la P&O con el nombre de Arcadia y al año siguiente visitó en varias ocasiones la ría herculina convirtiéndose en el buque más grande en tocar puerto ese año.


El Arcadia fue todo un habitual de los muelles coruñeses a finales de la década de los 90. En la foto lo podemos ver atracado el 29 de mayo de 1999, año en el que el buque inglés visitó nuestra ciudad hasta en tres ocasiones.


En el año 2003 y tras arrebatársela en el último momento a su archirrival, Royal Caribbean, el gigante crucerístico Carnival se hizo con la P&O y sus marcas asociadas (Princess Cruises, P&O Australia y Aida Cruises). El nuevo escenario empresarial trajo importantes novedades para nuestro protagonista ya que ese mismo año Carnival decidió fundar una nueva marca, Ocean Village, cuyo concepto vendría a ser el mismo de Aida pero enfocado esta vez hacia el mercado británico en lugar del alemán: una naviera enfocada a un target de cliente joven con buques "tipo resort"con un estilo informal a bordo donde no existían turnos de comedor (los restaurantes eran tipo bufett) ni cenas de gala con el capitán y donde se ofertaba una gran variedad de actividades deportivas y al aire libre. Para poner en marcha la iniciativa decidieron transferir una unidad de una de las compañías del grupo y el elegido fue precisamente el Arcadia, al que rebautizaron con el mismo nombre que su nueva naviera (Ocean Village) y despojaron de todo formalismo británico sobre todo externamente gracias a sus nuevos y nada discretos colores corporativos que le otorgaban ese pretendido look desenfadado. Pese a que la aventura comercial se inició con buen pie, lo que animó a Carnival a añadir un segundo buque a la flota (el Ocean Village Two), las discretas cifras de ocupación obtenidas hicieron que el gigante crucerístico tomara la decisión de finalizar las operaciones de Ocean Village tras la campaña estival de 2010. Una vez más el actual Columbus tenía que buscarse un nuevo empleo.


El Columbus durante su etapa como Ocean Village. El buque no pasaba desapercibido allá donde iba gracias a su más que controvertida imagen corporativa.
 (Foto: Antonio Rebelo)


Tras disolverse Ocean Village nuestro buque pasó a manos de P&O Australia para reforzar la apuesta creciente del grupo en el continente oceánico. Allí el Ocean Village fue rebautizado como Pacific Pearl realizando su primer crucero con sus nuevos colores en diciembre de 2010. Curiosamente fue en esta compañía donde el originalmente llamado Sitmar FairMajesty se reencontró con parte de sus antiguos colegas de la Sitmar: los Pacific Dawn y Pacific Jewel, que estaban en construcción cuando se disolvió la compañía italiana. La etapa de nuestro protagonista de hoy como buque "aussie" duró séis temporadas y tocó a su fín a principios del pasado año cuando la P&O Australia emitía un comunicado en el que anunciaba que el Pacific Pearl dejaría su flota en marzo de 2017 para ser vendido a la británica Cruise & Maritime Voyages. Su salida de la compañía australiana supuso el final de toda una etapa de más de 27 años al servicio del grupo P&O en sus diversas marcas.


Ya como Pacific Pearl, con los colores de la P&O Australia, durante su penúltima aventura comercial.
(Foto: P&O Australia)


Tras finalizar su último crucero para la P&O Australia en Singapur el buque pasó a manos de sus nuevos propietarios. Su primer viaje como buque de Cruise & Maritime Voyages fue su singladura desde el continente asiático hasta Rotterdam, sede de los astilleros Damen, donde habitualmente lleva sus buques la compañía británica con sede en Essex para sus trabajos de conversión y mantenimiento. Allí el todavía Pacific Pearl sufrió un extenso proceso de reforma para adecuar la nave a su nuevo cometido que incluyó la actualización de los alojamientos y las zonas públicas así como los habituales trabajos mecánicos y de pintura que en esta ocasión supuso además la adición de la nueva imagen corporativa de su nueva naviera así como su nuevo nombre. El 8 de junio el Columbus celebró su ceremonia de bautismo oficial en su nuevo puerto base, Tilbury, en la desembocadura del Támesis para realizar su crucero inaugural tres días después con una breve travesía entre Amsterdam y Amberes.


 Los trabajos de conversión del Pacific Pearl en el nuevo Columbus se llevaron a cabo en Damen Shiprepair Rotterdam, instalaciones habitualmente utilizadas por la flota de Cruise & Maritime Voyages para sus labores de mantenimiento.
(Foto: Damen Shipyards)


Fundada en 2010, la naviera Cruise & Maritime Voyages suma con la llegada del Columbus un quinto buque a su flota tras el Astoria (en régimen de chárter hasta 2018), el Astor, el Marco Polo y el Magellan. Con dos ilustres exploradores ya en sus filas la compañía británica ya puede presumir de tener un nuevo navegante a sus órdenes.


CMV ya cuenta con un nuevo navegante en sus filas: el Columbus.


Volviendo al pasado miércoles el Columbus prolongó su estancia inaugural en A Coruña hasta bien entrada la noche y hasta las once no inició la maniobra de salida del puerto herculino en dirección a tierras británicas. La tardía hora de partida impidió que los shipspotters le brindáramos al debutante la despedida que sin duda se merecía pero a buen seguro que en un futuro no muy lejano lo volveremos a ver surcando aguas de la ría herculina. De momento el nuevo buque insignia de Cruise & Maritime Voyages no tiene escalas confirmadas en la ciudad para 2018.


El Columbus permaneció atracado en la ciudad hasta última hora del día. 
 (Foto: Manuel Candal)


No quisiera terminar esta entada especial sin agradecer su colaboración a dos buenos amigos, Manuel Candal y José R. Montero, que han aportado un buen surtido de estupendas fotos para ilustrar estos dos posts.


Salvo las que así lo indican, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas

sábado, 14 de octubre de 2017

El nuevo navegante (Parte I)





Nueva escala en los muelles coruñeses el pasado miércoles, esta vez a cargo del buque Columbus, una nave que a muchos les resultará desconocida y con razón ya que su visita supuso su puesta de largo en la ciudad con su actual nombre, la séptima escala inaugural de un buque de cruceros en lo que llevamos de año.


Una nueva escala inaugural en A Coruña, esta vez a cargo del buque Columbus.
(Foto: José R. Montero)


 No demostró tener mucha prisa el Columbus por debutar en A Coruña puesto que hasta bien entrado el mediodía no hizo acto de aparición en la ría herculina. Procedente de Gibraltar el buque de bandera bahameña propiedad de la compañía británica Cruise & Maritime Voyages trajo a la ciudad a 1.400 pasajeros que estos días realizan un crucero de 12 noches de duración iniciado el pasado día 2 en Tilbury, puerto base del buque. Tras zarpar del que es considerado oficiosamente como el puerto de Londres el Columbus inició una singladura que incluyó escalas en Amsterdam, La Pallice, Bilbao, Lisboa y Gibraltar. A Coruña fue la última parada de la travesía antes de regresar al punto de partida. La naviera ofrecía como opción embarcar y desembarcar en Amsterdam.

 
El Columbus no fue nada madrugador en su primera comparecencia en tierras coruñesas.
(Foto: José R. Montero)


Como mencioné al principio el del Columbus es el séptimo debut de una nave de cruceros en A Coruña en lo que llevamos de año tras los estrenos de Viking Star, Seven Seas Explorer, Silver Muse, Celebrity Silhouette, MSC Fantasia y Magellan, este último también perteneciente a la misma naviera que el Columbus y que hasta este mismo año era su buque insignia. Por delante aún nos quedan dos debuts más (o más bien quedaban): el del MSC Preziosa que se produjo en el día de ayer y el esperado estreno del AidaPrima que tendrá lugar a principios de noviembre. Ojo porque seguro que muchos de los que estáis leyendo estas líneas asociaréis instintivamente lo de "estreno" o "escala inaugural" a un barco de reciente construcción y ésto no tiene por qué ser necesariamente así; una escala inaugural simplemente hace mención a la presencia de un buque por primera vez en un puerto con su actual nombre (recalco este último aspecto) independientemente del tiempo que transcurriera desde su construcción. El Columbus es un buen ejemplo de lo que digo porque no hace falta ser un experto para darse cuenta de que no estamos ante una unidad de nueva factura.


El aspecto del Columbus ya deja entrever que no es un navío de reciente construcción.
(Foto: José R. Montero)


Nada más y nada menos que 28 años pesan sobre las amuras de nuestro protagonista de hoy. Fue construído por los prestigiosos astilleros franceses Chantiers de l´Atlantique de Saint Nazaire y puesto en servicio en mayo de 1989. Pese a que todos estos años metido en el agua no le han hecho encoger, lo que ahora es un buque de tamaño medio a secas era todo un gigante de los océanos a finales de los 80 gracias a sus 63.524 toneladas de registro bruto y sus dimensiones de 247 metros de eslora, 32´2 metros de manga y 8´2 metros de calado. En sus 13 cubiertas, 11 de ellas dedicadas en exclusiva al pasaje, el actual Columbus puede albergar a 1.624 pasajeros en acomodación normal a los que hay que sumar las 514 personas que componen su tripulación. De los 812 camarotes que posee la nave, 622 son exteriores pero tan sólo 64 (el 8% del total) presentan la tan demandada terraza privada. Aquí es donde el Columbus denota su edad.




La construcción que acabaría por convertirse en el buque que podéis ver en las fotos fue un encargo realizado por la naviera Sitmar Cruises, cuya intención era la de bautizarlo como Sitmar FairMajesty y si digo intención es porque el barco nunca navegó bajo dicha denominación. Fundada en 1937, Sitmar (acrónimo de Societá Italiana Transporti Marittimi) era una naviera transalpina aunque con sede en Mónaco fundada por un emigrante ruso, Alexander Vlasov. A principios de los 80 Boris Vlasov, hijo del fundador, decidió apostar fuertemente por el mercado crucerístico para lo cual ordenó construír el primer buque de nueva factura para la compañía y que vio la luz en 1984 con el nombre de FairSky. Se trataba de un imponente barco de elegante porte y estilo moderno salvo por el incomprensible detalle de tener propulsión mediante turbina de vapor en un tiempo en el que la alternativa diésel eléctrica era ya la opción más escogida dentro de la industria crucerística; de hecho el FairSky pasó a la historia como el último buque de cruceros construído con turbina de vapor, algo que finalmente supuso su muerte prematura en el año 2013 a la aún prometedora edad de 29 años.



 Arriba: El flamante FairSky con los colores originales de la Sitmar Cruises y su logo (la V de Vlasov) coronando la chimenea. Fue el último buque de cruceros construído con propulsión a turbina de vapor.
Abajo: Tras numerosas denominaciones (Pacific Sky, Sky Wonder...) finalizó sus días al servicio de la española Pullmantur con el nombre de Atlantic Star y dando más problemas que alegrías debido a su erróneo planteamiento mecánico original. Fue desguazado en 2013.

(Foto FairSky: Chris Howell)
(Foto: Atlantic Star: Rico Voss)


El novísimo FairSky no era suficiente para alcanzar una buena posición en el mercado por lo que Vlasov ordenó la construcción de tres nuevos buques el primero de los cuales sería el FairMajesty, posteriormente llamado Sitmar FairMajesty tras un cambio en la imagen corporativa de la naviera transalpìna. Con un buque de nueva factura ya navegando (el FairSky), otro en construcción (el FairMajesty) y dos aún mayores proyectados, todo apuntaba a que Sitmar Cruises se convertiría en los años venideros en la compañía de cruceros con los barcos más grandes y modernos del mundo, pero en lugar de eso el nombre de esta compañía desapareció para siempre cayendo en el olvido. ¿Qué es lo que ocurrió?.



Arriba: Dibujo del aspecto que iba a tener el Sitmar FairMajesty, con los nuevos colores corporativos de la naviera Sitmar Cruises.
Abajo: El nombre de Sitmar FairMajesty llegó a grabarse en el casco del buque pero nuestro protagonista de hoy jamás llegó a navegar oficialmente bajo dicha denominación.

 (Foto: John White)


 A finales de 1987 y cuando faltaban unos meses para que el nuevo Sitmar FairMajesty viese la luz Boris Vlasov fallecía durante un viaje a Japón a la edad de 74 años. Su muerte no tendría por qué haber alterado los planes de futuro de la compañía pero el previsor Vlasov había dejado escrito que tras su deceso la compañía debía ser puesta en venta al mejor postor para, con el dinero obtenido, proteger económicamente a su familia. Las navieras se lanzaron como fieras a por una pieza tan apetitosa como era Sitmar y tras una lucha encarnizada la que se llevó el gato al agua finalmente fue la británica P&O. ¿Las consecuencias de esta compra?: Sitmar desapareció como marca propia y P&O cedió a su filial americana, Princess Cruises, la moderna flota de la extinta compañía: El FairSky pasó a ser el Sky Princess y los dos gemelos aún en sus inicios acabarían convirtiéndose en el Crown y el Regal Princess. Aún en astillero el Sitmar FairMajesty se hizo a la mar con el nombre de Star Princess iniciando su actividad comercial en marzo de 1989.


Finalmente nuestro prota debutó oficialmente como Star Princess y con la librea de la naviera norteamericana.
(Fuente: shipspotting.com)


Con el ya ex-Sitmar FairMajesty en la fase final de su construcción pocos cambios pudo introducir la P&O en su nueva adquisición más allá de adecuar un buque de innegable carácter italiano a los gustos del mercado americano. El resto, salvo el cambio de nombre y el nuevo logo de su compañía ni se tocó: el flamante Star Princess era un buque de perfil moderno al que la elección de una propulsión diesel (si bien al principio se barajó también la propulsión mediante turbina de vapor) salvó de un final prematuro como le ocurrió a su compañero de flota, el ahora llamado Sky Princess. Externamente una de las características que más llamaba la atención del nuevo buque de Princess Cruises era la disposición de sus botes salvavidas, colocados en un vano de tres cubiertas y que da a nuestro protagonista de hoy su característico perfil. En el momento de entrar en servicio el Star Princess era uno de los buques de cruceros más grandes del mundo, sólo superado por el recién inaugurado Sovereign of the Seas de Royal Caribbean y por los viejos "liners" reconvertidos en cruceros como el Queen Elizabeth 2 o el France, ya bautizado entonces como SS Norway.


Una característica llamativa del Columbus es el vano de tres cubiertas que ocupan los botes salvavidas. Hasta la aparición de este buque dicha disposición no era nada habitual.


Quedan muchas cosas que contar sobre el Columbus pero eso será en la siguiente entrada. De momento lo dejamos aquí.


En el siguiente post seguiré relatando la historia de este nuevo navegante.
(Foto: José R. Montero)



Salvo las que así lo indican, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas


viernes, 13 de octubre de 2017

El último triplete... o casi





Quien piense que por estar a las alturas del año en las que nos encontramos ya no quedan cosas interesantes por ocurrir en los muelles herculinos está muy equivocado; por lo pronto el calendario crucerístico nos regaló el pasado martes una escala triple de cruceros  a cargo de los buques Amadea, Marco Polo y Navigator of the Seas, lo que a mediados de octubre no está nada mal. Se trata del último triplete del año... o casi.


En octubre siguen llegando los cruceros... desde todas direcciones.


Las jornadas con tanto ajetreo  en el puerto suelen comenzar bien temprano y esta ocasión no fue una excepción. Minutos antes de las séis y media de la mañana el pequeño Marco Polo maniobraba ya en aguas interiores del puerto coruñés para amarrar en el emplazamiento que se le había asignado para la ocasión, el muelle de Calvo Sotelo Sur. En su tercera comparecencia en A Coruña durante el presente año, el veterano buque operado por la naviera británica Cruise & Maritime Voyages trajo a la ciudad a unos 800 pasajeros que estos días han estado realizando una travesía de 10 noches de duración iniciada el pasado día 2 en el puerto de Bristol-Avonmouth y que ha hecho paradas en La Pallice, Bilbao, Lisboa, y Leixoes antes de recalar en tierras gallegas. A Coruña fue la última parada de un viaje que finalizó ayer en el mismo punto donde se había iniciado.


El veterano Marco Polo, de nuevo por aguas herculinas.


Tras el atraque del precioso Marco Polo la tranquilidad volvió a adueñarse de la rada herculina hasta bien entrada la mañana. Poco antes de las 11 surgió en el horizonte la colosal figura del Navigator of the Seas, que procedente de Funchal y a velocidades que en algunos momentos superaron los 22 nudos, adelantaba su llegada prevista a la ciudad en más de una hora. La razón de tanta prisa era la declaración a bordo de una emergencia médica que obligaba a la evacuación de una persona hacia el centro hospitalario más próximo, un hecho casi calcado al protagonizado por el Independence of the Seas, compañero de flota del Navigator, en su escala en A Coruña del pasado día 28. Si alguna malpensado piensa en que algún tipo de gafe se cierne sobre los buques de la naviera Royal Caribbean les diré que estas situaciones son muy comunes en este tipo de navíos y el que le haya "tocado la china" a estos dos barcos encuentra su explicación en las leyes de la probabilidad; un buque con 5.000 personas a bordo es más susceptible de sufrir estos percances que uno que sólo transporte 2.000.


Correcaminos: El Navigator of the Seas entró a toda velocidad en el puerto coruñés por culpa de una emergencia médica.
(Foto: Manuel Candal)


El Navigator of the Seas y sus tres mil pasajeros se encuentran realizando una singladura de dos semanas de duración  que se inició en Southampton (puerto base de la nave) el pasado día 29 y que hasta su llegada a nuestra urbe había realizado escalas en Vigo, Lisboa, Agadir, Arrecife, Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y la mencionada Funchal. Tras recalar en A Coruña el buque continuó ruta hacia el puerto de Le Havre, habitual parada de este tipo de barcos para que sus pasajeros visiten París. La ruta finaliza hoy en el mismo puerto de salida.




Que el post de hoy lleve la coletilla del "casi" tiene un porqué y es que tecnicamente la del martes no fue una escala triple de cruceros. Sí que es cierto  que los citados buques atracaron en A Coruña a lo largo de esa jornada, pero no llegaron a coincidir y no lo hicieron por unos escasos 20 minutos de margen. Ese fue el tiempo transcurrido entre la salida del Marco Polo, que se hizo efectiva a las dos de la tarde con rumbo a tierras británicas, y la llegada del Amadea, que procedente de Bilbao a esa hora pasaba por delante de la Torre de Hércules en maniobra de entrada. La circunstancia dio lugar a una imagen poco frecuente en nuestra ría como es el cruce de dos buques de pasaje en pleno golfo ártabro.


Cruce de caminos: Pocas veces podemos ver en la ría coruñesa una imagen como la del pasado martes, con el Amadea llegando a las instalaciones herculinas "dándole la roja" al Marco Polo, que en esos momentos ponía rumbo a las islas británicas.


En su primera y única presencia de este año en la ciudad el Amadea, operado por la compañía germana Phoenix Reisen, trajo a casi 600 cruceristas, alemanes en su totalidad, que disfrutan estos días de un crucero de 17 noches de duración iniciado el pasado día 3 en el puerto germano de Bremerhaven y que incluye paradas en Portsmouth, Burdeos, Bilbao, A Coruña, Leixoes, Lisboa, Portimao, Málaga, Cartagena, Denia, Tarragona, Barcelona y Sete. El viaje concluirá en Villefranche el próximo día 20.


Primera visita del año a la ciudad para el poco habitual Amadea.


Además de generar unas preciosas instantáneas surcando aguas coruñesas, los tres buques que se dieron cita el martes en A Coruña dejaron una cifra total de 4.400 pasajeros llegados por vía marítima en una sola jornada, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que dos de ellos, el Amadea y el Marco Polo, no son precisamente unos gigantes de los mares, título que en cambio si podemos aplicar al Navigator. Gigantes o no los tres naves tienen motivos más que suficientes para que les dedique a continuación unas cuantas líneas de manera individual.




Indudablemente el componente del trío que más miradas acaparó fue el impresionante Navigator of the Seas. A él beneficiaban tanto su gran tamaño como la ubicación de su amarre consecuencia de la anterior característica. Hablamos de un buque de 137.276 toneladas de registro bruto que en el momento de su debut en A Coruña, allá a finales de 2007, se convertía en el segundo buque de pasaje más grande de todos los tiempos en atracar en nuestra ciudad por detrás del emblemático Queen Mary 2 que lo supera ligeramente. Mucho ha cambiado la película desde aquella lejana fecha y hoy en día el buque de Royal Caribbean no figura ya en el podio de los más grandes en la ciudad (ni siquiera en el top ten). Desde su brillante estreno en nuestra ría hace casi una década no volvió a dejarse ver por aguas herculinas hasta el año pasado cuando regresó a A Coruña sustituyendo a su gemelo Explorer of the Seas como uno de los dos componentes que la naviera norteamericana sitúa en las islas británicas como base de operaciones (el otro es evidentemente el archiconocido Independence). Por cierto y para aclarar una cuestión que mucha gente me plantea, el Navigator NO es gemelo del Independence; pertenecen a clases distintas (Navigator = Clase Voyager frente a Independence = Clase Freedom). El Navigator es ligeramente más pequeño: su registro bruto es 18.000 toneladas menor y es 28 metros más corto de eslora si bien sí que es cierto que el diseño de este último fue el que se tomó como base para crear los buques de la serie Freedom.


El Navigator of the Seas es desde el pasado año uno de los representantes de la naviera Royal Caribbean en A Coruña.
(Foto: Manuel Candal)


Con un volumen cinco veces inferior al del Navigator of the Seas, el encanto del Amadea reside en que hablamos de una unidad no muy conocida por nuestros muelles a pesar de que ya nos ha visitado en alguna que otra ocasión. Estamos ante un buque único en el sentido más estricto del término ya que a diferencia de lo que suele ser habitual en esta industria el Amadea no tiene buques gemelos; fue construído en los astilleros Mitsubishi Heavy Industries de la ciudad nipona de Nagasaki y entró en servicio a finales de 1991 con el nombre de Asuka. Su peculiar diseño que no pasa desapercibido en absoluto esconde numerosas caracteríticas insólitas para un barco construído a principios de los 90 del pasado siglo como el hecho de que practicamente la totalidad de sus camarotes son exteriores (salvo 3 que presentan la vista obstruída). Tras un primer período comercial destinado en el mercado japonés con la compañía NYK, en 2006 el buque inició operaciones con su actual naviera, que fue la encargada de rebautizarlo como Amadea.


Diseño noventero y formas un tanto "rarunas", características del Amadea.


Y nos queda el tercer y más pequeño integrante del trío, el legendario Marco Polo, uno de los buques preferidos por shispotters y aficionados al mundo naval en general por representar en sí mismo una época de la navegación ya pretérita y que en poco se asemeja a la actual. Y es que este veteranísimo navío es todo un anacronismo flotante que por esta razón convierte sus escalas en la dársena herculina en todo un acontecimiento. El Marco Polo comenzó a navegar en 1965, tiene por lo tanto ¡52 años! y una biografía que da para un guión de una buena película: sus inicios fueron portando una hoz y un martillo en su chimenea, trabajando al otro lado del telón de acero hasta la caída del bloque comunista a principios de la década de los 90. Hoy en día es uno de los pocos representantes de la otrora potentísima flota soviética que continúa navegando, aunque sea para intereses capitalistas (que vueltas da la vida...).


 
Dos iconos de intemporales juntos en la misma foto.


Siempre que me surge la oportunidad aprovecho para comparar los buques de cruceros modernos, a los que muchos llaman despectivamente cajones flotantes, con los clásicos (los que tienen "forma de barco") y en este caso la ocasión es pintiparada; pese a la enorme diferencia de magnitud que los separa Marco Polo y Navigator OTS sorprendentemente casi coinciden en una de sus medidas y es su calado: 8´6 metros para el Navigator of the Seas y 8´17 metros en el caso del Marco Polo, un aspecto que constata con cifras lo mucho que ha cambiado la arquitectura naval en las últimas décadas. Así el brutal aumento de tamaño experimentado por las unidades crucerísticas modernas se ha dado a lo largo (la eslora) y sobre todo a lo ancho (la manga) y a lo alto. La única dimensión que se ha mantenido dentro de unos límites racionales es el calado (explicado grosso modo es la parte que necesita llevar sumergida un barco para poder navegar) y la razón es que aumentar esta magnitud restringiría el acceso de los buques a ciertas zonas o puertos, limitando de esta manera su oferta. La consecuencia directa de ésto es que su comportamiento con mala mar deja bastante que desear y los buques de antaño de grandes calados como el Marco Polo les dan mil vueltas en lo que respecta a cualidades marineras. Por youtube circula un vídeo en el que se aprecia perfectamente lo que acabo de comentar: En él se ve al mítico Queen Elizabeth 2 (1969) y al moderno Queen Victoria (2007) navegando en tandém durante un crucero trasatlántico a la salida de Nueva York mientras les atiza un temporal simplemente correcto. La diferencia de comportamiento entre ambos barcos es más que notable y equivale a ver a un patinador olímpico frente a una vaca con patines.


Obviamente la foto no es de su escala de este martes pero nos sirve para ilustrar las buenas cualidades marineras del Marco Polo. Si alguna vez tenéis oportunidad de ver a este barco navegar con mala mar no perdáis la ocasión de hacerlo; es pura poesía visual.
(Foto: José R. Montero)


Volviendo al pasado martes y tras la marcha del Marco Polo, el Amadea y el Navigator of the Seas quedaron haciéndose mutua compañía hasta última hora de la tarde. Con las últimas luces del día el megacrucero de Royal Caribbean partió la ciudad rumbo a tierras francesas mientras que el Amadea lo hizo ya con noche cerrada, sobre las nueve, en su caso hacia el sur en dirección a la dársena de Leixoes.


Las últimas luces del día despidieron al gigante del trío, el Navigator of the Seas, que volverá a la dársena coruñesa el próximo año.
(Foto: Manuel Candal)


Con sus respectivas recaladas y salvo cambios de última hora o visitas no programadas, los tres protagonistas del pasado martes dan por concluída su presencia en la ciudad por este 2017. La agenda de 2018 no obstante ya les ha reservado un hueco a dos de ellos: el Navigator of the Seas realizará tres escalas el próximo año estando la primera de ellas prevista para el 3 de mayo. Por su parte el Marco Polo hará una única escala fechada para el 24 de abril. El Amadea de momento no ha confirmado su presencia en el puerto coruñés para el próximo curso.


En 2018 el puerto coruñés tendrá el gran honor de volver a recibir al legendario Marco Polo. Será a finales de abril.


 No quisiera terminar la entrada sin agradecer a mi amigo y habitual colaborador en el blog, Manuel Candal, su aportación en esta ocasión en forma de estupendas fotos sobre la entrada y la salida del Navigator of the Seas. También he echado mano del impresionante archivo fotográfico de mi amigo José R. Montero.


Salvo las que así lo indican, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas