NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 24 AGOSTO: P&O anuncia que el Oceana tendrá como base de operaciones a partir de 2017 el puerto de La Valletta, en Malta.
  • 22 AGOSTO: El Genting Dream, primer navío de la Dream Cruises, puesto a flote en los aastilleros alemanes Meyer Werft.
  • 13 JULIO: El buque Seven Seas Explorer bautizado hoy en Montecarlo.
  • 13 JULIO: El buque Dawn Princess pasará a formar parte de la flota P&O Australia a partir del próximo año con el nombre de Pacific Explorer.

martes, 23 de agosto de 2016

Especial Tall Ships´ Races 2016: Los protagonistas. Clases B, C y D





Tras repasar en las dos anteriores entregas a los veleros de la clase A que se dieron cita en nuestra ciudad con motivo de la última edición de la Tall Ships´ Races, hoy toca hablar de los buques pertenecientes al resto de categorías. En ellas figuran auténticas joyas navales que pese a no destacar por su gran tamaño lo hacen por su tremenda belleza. Éste es un pequeño repaso por los más destacados que atracaron en A Coruña.


Entre los buques de las categorías B, C y D hubo gran variedad de estilos y, sobre todo, muchísima belleza.


Sin lugar a dudas uno de los que más expectación levantó entre los clase B, aquellos veleros de eslora inferior a 40 metros, fue la carabela portuguesa Vera Cruz. Da fe de ello el dato de que a lo largo de los tres días que estuvo abierto el recinto de la regata el navío luso tuvo más de 4.000 visitas. Pese a su aspecto "retro" la Vera Cruz fue construída en el año 2001 por la Asociación de Vela Portuguesa (Aporvela) como una réplica exacta de las carabelas que durante el siglo XV surcaron el Océano Atlántico. Con ella se realizan diversos proyectos con el objetivo de dar a conocer la vasta historia marítima del país vecino. La Vera Cruz es un navío de 24 metros de eslora construído en madera y que cuenta con 760 metros de área vélica. Su puerto base es Vila do Conde, el mismo lugar donde fue construída.



Arriba: La carabela Vera Cruz atrae todas las miradas allá donde hace escala.
Abajo: Su puerto base está en la localidad lusa de Vila do Conde.



 Por más de un motivo el Atyla fue otro de los grandes protagonistas de la Tall Ships´ Races en A Coruña. Atracado junto al edificio del Real Club Náutico su llamativa estampa, con su casco de color rojo y su apariencia de buque pirata no pasaba desapercibida para aquellos que se acercaban a ver la regata. El Atyla es un buque de dos palos con casco de madera y aparejo de goleta de 31´2 metros de eslora total por 8 de manga que cuenta con una superficie vélica de 400 metros cuadrados. Pese a estar registrado en la isla de Vanuatu, el Atyla es un buque cien por cien español con una historia fascinante detrás. El velero fue construído a mano entre 1980 y 1984 en los astilleros Eguiguren & Atxurra de la localidad vizcaína de Lekeitio como un sueño personal de Esteban Vicente Jiménez, un canoísta profesional que pretendía construír un barco a imagen y semejanza de los navíos españoles de principios de siglo XIX con el que circunnavegar el globo siguiendo la ruta comenzada por Magallanes y finalizada por Elcano. Lamentablemente los planes de este visionario se vieron truncados por falta de soporte económico si bien el buque pudo finalizarse con éxito.


La estampa del Atyla nos evoca inevitablemente a las películas de piratas.


La falta de fondos obligó a cambiar los planes y el buque, tras muchos avatares llegó a Lanzarote donde comenzó a realizar rutas turísticas desde el puerto de Playa Blanca. Tras pasar casi dos décadas en el archipiélago canario en el año 2005 el gobierno de la Comunidad de Cantabria contrató los servicios del velero para  dedicarlo a la promoción turística rebautizándolo como Cantabria Infinita. Finalizado el contrato 6 años más tarde el sobrino de Esteban Vicente Gómez decidió hacerse cargo del ya renombrado Atyla y tras una pequeña reforma fue llevado al Mediterráneo donde a partir de 2013 comenzó a participar en regatas de veleros clásicos ofreciendo la posibilidad de utilizarlo como buque escuela internacional para la formación de navegantes. En su estancia en A Coruña la tripulación del Atyla ofreció la oportunidad a todos aquellos que lo quisieran de disfrutar del desfile final de la regata desde el propio barco, un paseo de unas tres horas a bordo de esta joya naval por el "módico" precio de 52 euros.


Los coruñeses tuvimos la oportunidad de conocer al Atyla con todo lujo de detalle y más allá del habitual acceso a bordo que permitían muchos de los barcos atracados. Eso sí, había que rascarse el bolsillo.


Como ya vimos en las dos entradas anteriores, entre los integrantes de los buques de clase A que visitaron la ciudad se encontraban algunos de los más míticos navíos que continúan a día de hoy en activo surcando los mares pero ésto no se circunscribía sólo a los grandes veleros y dentro de los clase B también pudimos ver auténticos tesoros flotantes. Un buen ejemplo lo encontramos en el Jolie Brise, un cúter de cangreja de algo más de 22 metros de eslora total y de estampa muy marinera. Que no les engañe su pequeño tamaño: El Jolie Brise es una auténtica leyenda de los océanos. Construído en 1913 en la ciudad gala de Le Havre, en un principio sirvió como embarcación de practicaje aunque tras un breve período realizando esta tarea pasó a dedicarse a la pesca. En 1923 sin embargo y tras un cambio de dueño el buque sufrió una reforma y ya como embarcación deportiva participó en 1925 en la primera edición de la Fastnet Race, una de las competiciones a vela más famosas del mundo en la actualidad y que se celebra de manera bianual. El Jolie Brise puede presumir de haber ganado esta regata en 3 ocasiones (además de vencer en el año de su debut repitió en 1929 y 1930) una hazaña que ningún otro navío ha repetido a lo largo de los casi 100 años de historia de esta afamada carrera.


El precioso Jolie Brise, sin lugar a dudas uno de mis veleros favoritos.


Tras la II Guerra Mundial, el Jolie Brise fue comprado por un consorcio portugués permaneciendo en su puerto base de Lisboa durante tres décadas hasta que en 1975 la complicada situación política en el país vecino hizo que el barco regresase a aguas de Southampton  justo cuando se cumplía el 50 aniversario de su primera victoria en la Fastnet Race. En 1977 el Jolie Brise pasó a manos de sus actuales dueños, la Dauntsey´s School de la localidad de West Lavington, uno de los centros educativos más prestigiosos de Inglaterra, fundado en 1542. los alumnos de Dauntsey son los encargados de tripular el Jolie Brise a lo largo de todo el año participando en numerosas regatas como la Tall Ship´s Races, competición que este pequeño navío ha ganado en multitud de ocasiones.


El Jolie Brise pertenece en la actualidad a la Dauntsey´s School.


En un amarre muy discreto y que no le hacía justicia a su gran belleza se encontraba el belga Rupel, una goleta de cangreja cuyas dimensiones principales son 22´5 metros de eslora total, una manga de 4´8 metros y una altura máxima en su mayor de 22 metros. El Rupel fue construído en el año 1996 a orillas del río que le da nombre como parte de un proyecto que buscaba la integración de los colectivos más desfavorecidos. En su construcción colaboraron numerosos jóvenes desempleados que también forman parte de su tripulación durante todo el año. El Rupel participa durante el verano en numerosas regatas por el norte de Europa con el objetivo de difundir el conocimiento marítimo. Otra de las metas de la entidad propietaria del buque es la de fortalecer la presencia flamenca en eventos navales nacionales y extranjeros.



Arriba: El Rupel tiene su puerto base en la localidad belga de Boom.
Abajo: El precioso velero belga pasando por delante del Sar Gavia durante el desfile naval.



Por último me queda hablar del británico Maybe. Resulta del todo lógico haberlo dejado para el final puesto que este elegante navío fue el último de los 28 buques de la Tall Ships´ Races presentes en A Coruña en tocar puerto, concretamente lo hizo la noche del viernes al sábado. Si difícil resultaba ver al Rupel medio escondido entre una maraña de mástiles, el Maybe pasó más desapercibido si cabe a pesar de que es otro de esos pedacitos de historia flotante. Construído en el año 1929 en la ciudad de Amsterdam se trata de un queche de cangreja de 26 metros de eslora total y casco de madera que presume de ser uno de los pocos navíos en activo que tomó parte en la primera edición de la Tall Ships´  Races allá por el año 1956, marca que comparte con otro velero presente en la ciudad herculina, el noruego Christian Radich. Tras pertenecer a varios dueños en 1989 el Maybe pasó a manos de sus actuales propietarios que tras someterlo a una profunda restauración que duró varios años lo devolvió a la actividad en 2007. En el año 2009 y después de más de cinco decadas sin hacerlo, el Maybe volvió a participar en la Tall Ships´ Races y desde entonces no falta a esta cita anual.


Pese a que la calidad de la imagen no es muy buena por culpa de la espesa niebla presente durante gran parte del desfile naval, ésta es la única instantánea "de cuerpo entero" que pude obtener del Maybe durante su breve estancia en A Coruña.


Como mencioné antes, los buques descritos hasta ahora pertenecen a la llamada clase B, categoría que engloba a aquellos veleros clásicos que independientemente del aparejo tienen menos de 40 metros de eslora total (sino serían clase A). La Sail Training International, organizadora de la Tall Ships´ Races, diferencia dos categorías más, la C y la D, que engloban a los veleros modernos. La diferencia entre ambas categorías se establece en si la embarcación en cuestión lleva (clase D) o no lleva (clase C) velas del tipo spinnaker. Aunque su línea no resulte tan llamativa como la de los espectaculares ejemplares de las clases A y B, me parece de justicia al menos nombrar a los que se dieron cita la semana pasada en A Coruña dentro de la Regata de Grandes Veleros.



Estilos de lo más variado dentro de los más pequeños de la regata: Arriba el llamativo velero polaco Politechnika. Abajo vista de proa del belga Tomidi.



Por aguas herculinas pasaron el estonio ST IV, el Xanadu ruso, el belga Tomidi o los polacos Bies, Camelot y Polonez. Muchos son debutantes pero otros son auténticos clásicos de esta regata, como los británicos Black Diamond of Durham y Rona II o el letón Spaniel. De Francia era el pequeño Hosanna, ganador en su categoría (clase C) de la etapa Cádiz-A Coruña de la Tall Ship´s Races 2016. Algunos a pesar  de sus discretas dimensiones no pasaban precisamente desapercibidos; el galés Challenge Wales no ocultaba su identidad con su nombre serigrafiado en grandes letras a lo largo de todo su casco y otros como el original Politechnika atraían muchas miradas con su curiosa estética. Mención aparte merece por supuesto el más coruñés de todos los buques de la regata, la goleta Juan de Lángara, cuyo puerto base es A Coruña. Pese a su pequeño tamaño (se trata de un velero con apenas 18 metros de eslora) el navío herculino fue uno de los más destacados durante el desfile naval en parte por el efusivo saludo realizado a su encuentro con el patrullero Atalaya donde se encontraban las autoridades, y por la enorme bandera española que desplegó durante el desfile naval que lo hacían inconfundible en mitad de una ría plagada de veleros (no tanto de velas). Un día contaré la bonita historia de la Juan de Lángara en este blog...



Arriba: Pequeños al poder: el polaco Bies (en primer término) y el francés Hosanna (al fondo).
Abajo: La goleta Juan de Lángara presumió de "españolidad" durante el desfile naval del domingo.



...pero eso será otro día. Hoy doy por concluído este resumen de cuatro entradas sobre la presencia de la Tall Ship´s Races 2016 en A Coruña, todo un acontecimiento que los amantes del mundo marítimo hemos disfrutado al máximo y que esperamos se repita en un futuro no muy lejano.


El coruñés Juan de Lángara en primer término atracado junto a la carabela portuguesa Vera Cruz.



Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.



sábado, 20 de agosto de 2016

Especial Tall Ships´ Races 2016: Los protagonistas. Clase A (parte II)





En la anterior entrada comenté algunos detalles sobre cinco de los diez veleros clase A que se dieron cita en el puerto de A Coruña con motivo de la Tall Ships´ Races 2016. Hoy toca repasar cinco restantes.


Detalle de la popa del Christian Radich.


Y el resumen empieza hablando de dos buques al unísono, y es que a la gran mayoría de los que acudieron a los muelles la pasada semana no se les escapó el detalle del enorme parecido entre los buques portugueses Creoula y Santa María Manuela. Lo cierto es que la semejanza va más allá de la mera coincidencia; se trata de dos buques gemelos cuya historia va de la mano, al menos durante la primera parte de su vida comercial. Los dos navíos fueron construídos en el año 1937 en los astilleros Companhia Uniao Fabril de Lisboa y tras ser botados conjuntamente iniciaron una productiva carrera como buques bacaladeros formando parte de la famosa flota blanca portuguesa, especializada en la pesca tradicional de bacalao en Terranova. El nombre de "flota blanca" se debe al inmaculado blanco que lucían estos navíos en sus cascos con el objetivo de que durante el período bélico de la II Guerra Mundial los buques lusos fueran reconocidos como neutrales por los bandos en conflicto.



Arriba: El Santa María Manuela es historia viva de la navegación portuguesa.
Abajo: Dos doris, las típicas embarcaciones auxiliares que se usaban para la pesca del bacalao, sobre la cubierta del Santa María Manuela.



El Creoula y el Santa María Manuela compartieron de manera exitosa esta tarea durante más de tres décadas, concretamente hasta 1973, año en el que el Creoula fue dado de baja. Durante 6 años el buque permaneció amarrado en Lisboa hasta que en 1979 el ministerio de agricultura y pesca portugués lo compró para convertirlo en museo. Durante la reconversión sin embargo se comprobó que el casco del Creoula todavía estaba en un magnífico estado por lo que se alteraron los planes y el velero fue transferido al ministerio de defensa para transformarlo en buque escuela de la armada lusa, cometido que desempeña desde entonces.



Arriba: Parte de la joven tripulación del Creoula que participó en la última etapa de la regata.
Abajo: Detalle de una de las campanas del navío luso.



El Santa María Manuela por su parte continuó desempeñando su labor como bacaladero tras la retirada del Creoula durante 20 años más. Cuesta creer a la vista de las fotos que este precioso navío continuara realizando el cometido para el que fue construído bien entrada la década de los 90 del siglo pasado pero lo cierto es que los portugueses siempre se decantaron por la pesca tradicional a diferencia de otros países que ya utilizaban entonces técnicas más modernas. Finalmente en 1993 el Santa María Manuela fue declarado obsoleto y desmantelado casi por completo conservándose solamente su casco. Al año siguiente numerosos colectivos se unieron creando la Fundación Santa María Manuela con el objeto de recuperar el navío pero pese a los numerosos intentos no fue hasta el año 2007 cuando con la compra  por parte del grupo Pascoal & Filhos S.A. el proyecto pudo hacerse realidad. Dichos trabajos se realizaron en gran parte en tierras gallegas, en los astilleros Factoría Naval de Marín que durante año y medio se encargaron de devolver a la vida este ilustre navío. Finalmente el 1 de mayo de 2010 el "nuevo" Santa María Manuela regresó triunfal al que es su puerto base, Aveiro. Desde allí el restaurado velero realiza numerosas actividades relacionadas con el mundo marítimo: desde rutas turísticas a expediciones científicas pasando por salidas para avistar ballenas.



Arriba: Una placa junto al timón enumera todos los astilleros ligados a la vida de este buque, entre ellos Factoría Naval de Marín.
Abajo: El Santa María Manuela durante el desfile naval del pasado domingo pasando por delante de la Torre de Hércules.



Pese a que los hermanos Creoula y Santa María Manuela trabajan en la actualidad para intereses bien diferenciados (público y privado respectivamente) su fisionomía sigue siendo muy parecida a la que lucían antaño, con sus 4 palos y aparejo de goleta. Sus dimensiones principales son una eslora total de 67´4 metros (un metro más en el caso del Santa María Manuela) una manga de 9´9 metros y una altura máxima (en el palo mesana) que alcanza los 36 metros. 


Los veleros Creoula (izquierda) y Santa María Manuela (derecha). Dos buques hermanos en el puerto herculino.


Dejando a un lado a los gemelos lusos es hora de hablar del Christian Radich. El Radich es uno de los tres buques escuela utilizados por la armada noruega para la formación de sus futuros oficiales junto al Statsraad Lehmkuhl, presente también en A Coruña, y el Sorlandet. Pese a este cometido el buque no pertenece al estado sino que es operado por una entidad privada, la Christian Radich Sail Training Foundation que durante los meses de invierno lo cede a la armada de su país para la realización de sus programas de adiestramiento mientras que el resto de la temporada el velero se dedica a actividades civiles como son las participaciones en eventos como la Tall Ships´ Races en la que el Christian Radich tomó parte ya en su primera edición en el año 1956 siendo el ganador de la misma.




Construído en los astilleros noruegos Framnaes Mekaniske Vaerksted y puesto en servicio a principios de 1937 como buque-escuela, el Christian Radich es un velero de tres mástiles con aparejo de fragata con una eslora total de 73 metros, 9´7 metros de manga y una altura máxima de 37´7 metros en su palo mayor que cuenta con una superficie vélica de 1.360 metros cuadrados gracias a sus 27 velas. Su puerto base se encuentra en la ciudad de Oslo.




Atracado en el cantil transversal que comunica el muelle de trasatlánticos con el de Batería se encontraba el británico Lord Nelson, uno de los grandes veleros más insólitos a nivel mundial. Construído en el año 1985 este buque de tres palos con aparejo de bricbarca cuenta con una eslora total de 54´7 metros y una superficie vélica total de 1.024 metros cuadrados, pero no son estos datos los que lo convierten en uno de los barcos más particulares de su clase...


El Lord Nelson  mostrando algo de trapo durante la despedida de la regata de A Coruña.


Junto a su cuasigemelo Tenacious, botado 15 años después que nuestro protagonista, son los dos únicos barcos a vela en todo el mundo diseñados especificamente para que personas con discapacidad física puedan navegar en él en igualdad de condiciones que el resto de la tripulación. Para ello cuenta con numerosas modificaciones respecto a un barco convencional como son los camarotes acondicionados para sillas de ruedas, unos pasillos más anchos, señalización en braille en toda la nave y la utilización de instrumentos de navegación adaptados como brújula con voz por ejemplo. El buque pertenece a la Jubilee Sailing Trust, una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es la integración de personas con discapacidades eliminando las barreras existentes en el mundo marítimo. Otro dato curioso acerca del Lord Nelson: era el único gran velero participante en la Tall Ships Races 2016 a los mandos de una mujer, la capitán Bárbara Cambell.



Arriba: Todo a bordo del Lord Nelson está diseñado para acoger a personas con alguna discapacidad física. En la foto también podemos ver a la capitán de navío Cambell en el bauprés (la primera por la izquierda).
Abajo: El buque pertenece a la Jubilee Sailing Trust y su puerto base es el de Southampton.



Cerrando la nómina de los veleros de clase A  presentes en A Coruña nos queda hablar del neerlandés Morgenster. Se trata de un buque de dos palos y 48 metros de eslora total con aparejo de bergantín y 650 metros cuadrados de superficie vélica que fue construído en el año 1919 en la ciudad de Aplhen (Países Bajos) como barco de pesca, siendo bautizado entonces con el nombre de Vrouw Maria. La azarosa vida del Morgenster a lo largo de sus casi cien años de existencia está llena de curisosidades. Tras varios años navegando con su nombre original en 1927 fue rebautizado con su actual denominación además de sufrir una profunda remodelación en la que se le alargó el casco y se le motorizó.



Arriba: El puerto base del Morgenster es Den Helder (Países Bajos).
Abajo: Detalle de su mascarón de proa.



Ya como pesquero a motor el Morgenster continuó ejerciendo esta labor hasta 1970, en el que ya obosleto fue dado de baja. A partir de entonces comenzó una auténtica peregrinación por el desierto para el navío, pasando por varios propietarios que explotaron la nave en diversas actividades algunas de ellas ciertamente controvertidas como fue el caso de uno de sus dueños, que preparó el buque para ejercer la piratería. En 1983 Harry Muter, el actual propietario del Morgenster compró el navío, que se hallaba entonces en un estado deplorable, con el objetivo de devolverlo a su estado original pero la falta de recursos económicos para llevar a cabo el ambicioso proyecto frustró estos planes. No fue hasta ya entrado el siglo XXI cuando la inyección de capital público permitió a sus armadores iniciar los trabajos en el buque y volver a hacer navegar al Morgenster tras varias décadas de abandono. Sin duda una historia con final feliz.


El Morgenster pasando por la popa del Ro/Ro World Spirit.


Éstas han sido tan sólo algunas pinceladas acerca de los grandes veleros que se dieron cita en nuestra ciudad durante la última edición de la Tall Ships´ Races pero ellos no fueron los únicos en visitarnos.  Entre los veleros más perqueños de las clases B, C y D también pudimos ver ejemplares impresionantes que esconden bonitas historias en sus biografías. A ellos irá dedicada la próxima entrada del blog.


Ambiente relajado a bordo del Morgenster.



Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


jueves, 18 de agosto de 2016

Especial Tall Ships´ Races 2016: Los protagonistas. Clase A (parte I)





Tras realizar un breve resumen de lo que dio de sí el paso de la Tall Ships´ Races 2016 por A Coruña, es hora de comentar algo más de sus protagonistas, los 30 veleros que recalaron en nuestra ciudad. Empezaré este repaso por aquellos que más miradas acapararon, los más grandes del certamen. Los clase A.




De los 10 buques de clase A que se dieron cita en A Coruña uno de los más destacados para el público fue el Simón Bolívar, el buque escuela de la Armada de Venezuela, sobresaliendo además de por su belleza y tamaño por la gran bandera nacional que lucía a popa. Se trata de uno de los componentes de los "4 españoles", el cuarteto de buques escuela de varias armadas sudamericanas construídos en los ya desaparecidos astilleros Celaya españoles con sede en Bilbao y que entre finales de los 60 y los 70 eran la referencia mundial en la construcción de este tipo de navíos. Los otros tres integrantes de este fenomenal grupo son el colombiano Gloria (1968) , el ecuatoriano Guayas (1977) y el mexicano Cuauhtémoc (1982), que si bien no son gemelos guardan muchas semejanzas entre ellos.


Vista del ARBV Simón Bolívar a palo desnudo.


El ARBV Simón Bolívar (iniciales de Armada de la República Bolivariana de Venezuela) entró en servicio en agosto de 1980 y es un velero de tres mástiles con aparejo de bricbarca que con sus 23 velas puede exponer al viento un total de 1.650 metros cuadrados de superficie vélica. Sus 82´5 metros de eslora total (incluyendo el bauprés) lo convirtieron en el segundo por tamaño de los grandes veleros presentes en A Coruña tan sólo por detrás del Statsraad Lehmkuhl. Como buque escuela de la armada de su país el principal cometido del Simón Bolívar es la formación de los futuros oficiales navales si bien otro de sus roles es el de representar a su nación en aquellos eventos o puertos en los que participa o visita; de hecho su apodo es el de El Embajador Sin Fronteras.



Arriba: Una placa en cubierta recuerda los orígenes vascos de este espectacular navío.
Abajo: Detalle del mascarón de proa, vestido con los colores de la enseña venezolana.



El noruego Statsraad Lehmkuhl por su parte pudo presumir en su estancia coruñesa no sólo de ser el más grande de las tres decenas de navíos presentes en el puerto herculino sino también de ser el más longevo (al menos entre los clase A) con sus 102 años sobre sus cuadrenas y posiblemente, y aunque ésto ya es muy subjetivo, de ser el más bello de todos. Tratar de resumir su dilatada carrera en apenas dos párrafos resulta obviamente imposible pero trataré de dar al menos unas pinceladas. Construído como Grossherzog Friedrich August para la marina alemana, el buque pasó a manos británicas a los pocos años en concepto de compesación por daños tras la I Guerra Mundial. En 1921 el navío fue comprado por los noruegos gracias a la iniciativa del ex-ministro de trabajo escandinavo Kristopher Lehmkuhl. Es por este motivo por el que el buque fue rebautizado con ese nombre que tanto nos cuesta pronunciar a los hispanohablantes y que traducido significa simplemente "Ministro Lehmkuhl".




El Statsraad Lehmkuhl es un buque de 98 metros de eslora total con tres mástiles y aparejo de bricbarca que dispone de una superficie vélica de 2.026 metros cuadrados gracias a sus 22 velas. Su palo Mayor (el central) alcanza una altura de 48 metros. A diferencia del Simón Bolívar el Lehmkuhl no pertenece a la armada de su país, en este caso Noruega, sino que es operado desde 1978 por la Statsraad Lehmkuhl Foundation, una entidad privada que lo utiliza para diversos cometidos si bien uno de ellos es su cesión a la armada noruega para su uso como buque escuela en el adiestramiento de futuros oficiales.



Arriba: El  nombre de Statsraad Lehmkuhl es uno de los más famosos dentro del mundo de la vela.
Abajo: Pasearse por su cubierta es como hacerlo por un museo. Más de un siglo contempla a este buque.



En la parte interior del muelle de trasatlánticos se encontraban atracados los tres clase A más pequeños que se dieron cita en aguas gallegas. Uno de ellos era el británico Pelican of London. Se trata de un navío con casco de acero de tres palos y  aparejo de goleta que cuenta con 525 metros cuadrados de superficie vélica y una eslora total de 45 metros. El Pelican of London está operado por la Adventure Under Sail y su puerto base se encuentra en Weymouth, en el condado de Dorset (Reino Unido).


El Pelican of London fondeado en la ría de Ares.


Construído en el año 1948 como arrastrero y bautizado con el nombre de Le Pelican la historia  de este pelícano es de lo más curiosa: Tras muchos años de trabajo en 1993 y ya bajo el nombre de Kadett el barco fue detenido por contrabando de un cargamento de vodka y confiscado por las autoridades. Tras dos años de ostracismo el navío fue adquirido en 1995 por un empresario británico entusiasta de los barcos con la idea de reconvertirlo en un gran velero y después de muchos años de duro trabajo finalmente en 2007 vio la luz el "nuevo" Pelican of London, cuya misión es la enseñanza del arte de la navegación a todos aquellos que tomen parte de sus programas.


Una vista al mascarón de proa es suficiente para identificar a este velero.


Sin lugar a dudas uno de los grandes veleros más espectaculares en la edición de este año de la Tall Ships´ Races fue el neerlandés Gulden Leeuw y los coruñeses tuvimos oportunidad de verlo en nuestra ciudad atracado en el muelle de Batería junto al patrullero Atalaya. Se trata de un buque de 70´1 metros de eslora total con tres palos y aparejo de goleta construído en el año 1937 para el gobierno danés como buque de carga aunque más tarde fue usado para otras tareas como la de dar apoyo a las plataformas petrolíferas. En el año 2007 el buque pasó a intereses neerlandeses para operar bien como buque escuela bien realizando cruceros desde su base en el puerto de Kampen (Países Bajos).




La propiedad de este León Dorado constituye uno de sus aspectos más curiosos; el buque pertenece a dos parejas holandesas, los Töller (Arjen y Charissa) y los Postuma (Robert y Mirjam) recayendo la capitanía de la nave en cada uno de los varones de manera alterna en cada navegación en la que toma parte el navío. En la Tall Ships´ Races 2016 el Gulden Leeuw estuvo a los mandos de Arjen Töller.


Sin lugar a dudas el Gulden Leeuw era uno de los ejemplares más bonitos participantes en la Tall Ships´ Races de este año.


Como ya mencioné en la entrada anterior, de los clase A el último en llegar a la rada herculina fue el polaco Fryderyk Chopin. Su aspecto clásico no debe engañarnos ya que nos hallamos ante un navío construído en el año 1992 de 55´5 metros de eslora y aparejo de bergantín en sus dos palos que exponen una superficie vélica total de unos 1.200 metros cuadrados. Dedicado a la enseñanza de la navegación a vela, el Fryderyk Chopin también está operado por una entidad privada, en este caso 3Oceans, y su puerto base se encuentra en la ciudad polaca de Szczecin.


El polaco Fryderyk Chopin atracando en el interior del muelle de trasatlánticos.


Si bien la carrera del Fryderyk Chopin no es comparable en longevidad con la de otros clase A presentes en la ciudad estos días, hay que decir que no está exenta de sucesos reseñables. En octubre de 2010 el velero polaco estuvo a punto de hundirse  cerca de la costa británica tras cruzar su derrota con la de una profunda borrasca que provocó la rotura de sus dos palos y el fallo del motor principal. Tras envíar una señal de socorro el buque puedo ser remolcado y el incidente quedó en un gran susto en el que no hubo que lamentar heridos entre la tripulación.


Se aceptan donaciones: Los tripulantes del Fryderyk Chopin piden una limosna para poder comprar el tercer mástil.


De momento lo dejamos aquí. En la próxima entrada comentaré algunos detalles del resto de buques clase A que estuvieron presente en A Coruña durante la última edición de la Talls Ships´ Races.


La silueta fantasmal del Fryderyk Chopin se deja entrever en mitad de la niebla.



Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Velas a un lado





Ni jarcias, ni vergas, ni foques. Ni el bauprés ni el trinquete; Es hora de dejar los veleros a un lado. Tras la despedida por todo lo alto de la Tall Ships´ Races 2016 que tuvo lugar este domingo con una espectacular parada naval a cargo de todos los veleros que tomaron parte del evento, toca volver al auténtico ser de este blog, es decir los buques de cruceros. Y lo hacemos no con uno sino con dos porque el lunes hubo doblete en los muelles coruñeses a cargo de los navíos Balmoral y Mein Schiff 1.


Doblete estival a cargo de los cruceros Mein Schiff 1 y Balmoral.


El primero de los protagonistas en llegar al puerto herculino fue el germano Mein Schiff 1 de la naviera TUI Cruises, que sobre las 07:30 horas ya maniobraba en las proximidades del muelle de trasatlánticos. Contemplar la maniobra se convirtió más en un acto de fe que otra cosa puesto que a esa hora una espesa niebla cubría la ciudad y apenas dejaba ver nada más allá de unos pocos metros, ni siquiera un objeto de tan notable tamaño como el buque alemán. La escala que el Mein Schiff 1 realizó este lunes en A Coruña forma parte de un itinerario de dos semanas de duración que se inició el pasado 9 de agosto en el puerto de Hamburgo con escalas en Amsterdam, Zeebrugge (el puerto de Brujas), y Le Havre (la parada habitual de los cruceros para visitar París). Tras su visita a tierras gallegas el buque continuará su singladura visitando Lisboa, Leixoes, Falmouth y Southampton antes de poner fin al viaje en el mismo punto donde se inició.


¡Madrugar para ésto!: La niebla fue la auténtica protagonista durante la maniobra de atraque del Mein Schiff 1 el pasado lunes.


El Balmoral por su parte no fue tan madrugador como su homólogo alemán y hasta pasadas las nueve y media de la mañana no hizo acto de aparición en las instalaciones portuarias coruñesas. Procedente de Newcastle-upon-Tyne y con unos 1.100 pasajeros a bordo el navío inglés también "probó" la niebla herculina si bien en el momento preciso del atraque el fenómeno atmosférico se disipó un poco, lo suficiente para que los que nos habíamos acercado hasta las inmediaciones del puerto con intención de observar la maniobra pudiésemos contemplar las evoluciones del buque, que esta vez echó el amarre en el muelle de Calvo Sotelo Sur. La travesía que estos días se encuentra realizando el navío de Fred. Olsen Cruise Lines es un crucero de dos semanas de duración y que tras salir de tierras inglesas el pasado viernes y su posterior parada en aguas herculinas proseguirá haciendo escalas en Leixoes, Funchal, Sta. Cruz de Tenerife, Gran Canaria, Arrecife, Lisboa y regreso al puerto de Newcastle.


Balmoral oculto por la niebla, aunque algo menos.


Sobre las 8 de la mañana los pasajeros del Mein Schiff 1, unos 1.800 en esta ocasión, bajaban ya a tierra para realizar las oportunas excursiones contratadas. La mayoría de ellas requerían un desplazamiento más o menos largo como la habitual que se suele hacer a Santiago de Compostela, pero para aquellos que no quisieran tragarse un trayecto en bus y tampoco estuvieran por la labor de andar, la naviera TUI Cruises ofreció la posibilidad de realizar un recorrido por la ciudad pilotando un Segway. En grupos de 10, acompañados por un monitor y perfectamente pertrechados con su casco y su guía para no perderse detalle  estos modernos exploradores se adentraron en la ciudad iniciando su ruta por el paseo marítimo y realizando la primera parada a los pies del Castillo de San Antón. Sin lugar a dudas una forma distinta de descubrir los encantos de nuestra urbe.


Segunda visita del año a A Coruña para el buque de TUI Cruises.


Pese a no tratarse de ningún debut (ambas naves son habituales en nuestra dársena) la escala del Balmoral este lunes en nuestro puerto es destacada al tratarse de la primera que realiza en A Coruña con sus nuevos colores corporativos estrenados a finales del pasado año y que consisten en un casco pintado ahora de color gris humo y una elegante línea roja de proa a popa. El pasado 14 de abril ya pudimos ver como lucía el Balmoral su nuevo "look" cuando hizo escala en el vecino puerto de Ferrol, una nueva imagen que hay que admitir le queda muy bien al buque insignia de Fred. Olsen.


En primavera ya pudimos ver al Balmoral con sus nuevos colores durante su visita al puerto de Ferrol.


Tras una breve estancia en la ciudad los dos protagonistas de la jornada finalizaron sus respectivas escalas a media tarde. El primero en despedirse fue el Balmoral que tras completar la compleja maniobra de desatraque puso proa hacia el sur rumbo a tierras portuguesas. Al buque inglés le restan todavía dos escalas en nuestra ciudad este año; la próxima de ellas será el 29 de septiembre.


Tenemos Balmoral para rato este 2016.


 Apenas una hora después de la partida del navío británico el Mein Schiff 1 hizo lo propio aunque en este caso su maniobra de salida fue bastante más sencilla que la llevada a cabo minutos antes por el Balmoral. Tras un limpio giro de 180 grados el buque de bandera maltesa fue aumentando revoluciones y tras doblar el dique puso rumbo sur también en dirección a tierras lusas pero con distinto puerto como destino. Al Mein Schiff 1 le queda por delante una tercera y última escala en la ciudad antes de cerrar el año; será el próximo 19 de septiembre.


 Esperamos poder ver mejor al Mein Schiff 1 en su próxima escala en A Coruña.



Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.