NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 14 MARZO: El Legend of the Seas parte desde Dubai en su última singladura bajo los colores de Royal caribbean antes de pasar a manos de Thomson Cruises.
  • 14 MARZO: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 08 MARZO: Los dos nuevos buques de expedición de la naviera Hapag-Lloyd serán bautizados como Hanseatic Nature y Hanseatic Inspiration.
  • 08 MARZO: El ex-Saga Ruby inicia su viaje final hacia la India, donde será desguazado.
  • 28 FEBRERO: El Silver Muse finaliza con éxito sus pruebas de mar.

martes, 21 de marzo de 2017

15 años de Vita



(Foto: José R. Montero)


Teoricamente al AidaVita le habría tocado abrir la nómina de visitas del mes de marzo en la ciudad de A Coruña en lo que a buques de cruceros se refiere pero una emergencia médica obligó hace unos días al Ventura a poner proa a la dársena herculina para evacuar a un pasajero. Por si esto no hubiera sido suficiente para restarle protagonismo al buque alemán, el pasado domingo el Ventura repitió visita inesperada a la ciudad debido a otra evacuación, como pudisteis leer en la entrada anterior. Con semejante carambola el buque de la naviera P&O inevitablemente eclipsó la escala que el AidaVita había hecho 24 horas antes en la urbe herculina. Pero eso no es motivo para que el buque de Aida Cruises no tenga en el blog el espacio que sin duda se merece.


AidaVita, protagonista de la jornada del pasado sábado en la ciudad.
(Foto: José R. Montero)


Procedente de Ponta Delgada (Azores) y tras dos jornadas de exclusiva navegación, el pequeño buque propiedad de la naviera germana Aida Cruises llegó a la ciudad el pasado sábado sobre las siete de la mañana para quedar atracado media hora más tarde en el habitual muelle de trasatlánticos. En esta ocasión a bordo del barco de bandera italiana llegaron a la ciudad unos 1.000 turistas, practicamente en su totalidad de nacionalidad alemana por ser éste el mercado donde opera su compañía.


Con las primeras luces del día el AidaVita iniciaba la maniobra de atraque.
(Foto: José R. Montero)


Los pasajeros que viajan a bordo del AidaVita disfrutan estos días de una singladura de 20 jornadas de duración y que ha supuesto la vuelta de este navío al viejo continente tras pasar la temporada invernal en aguas caribeñas. Así la actual travesía se inició el pasado día 5 en el puerto de Miami y tras visitar Port Canaveral (Florida) y Hamilton (Bermudas) comenzó su navegación trasatlántica, que tuvo un pequeño paréntesis con la recalada en el archipiélago de las Azores. A Coruña es su primera parada en la Europa continental a la que seguirán las escalas en Falmouth (Reino Unido), Guernsey (Islas del Canal) y Dover antes de poner fin al viaje en el puerto germano de Hamburgo. Allí el navío establecerá su puerto base durante varias semanas para posteriormente "mudarse" a la localidad de Kiel, 90 kilómetros más al norte, desde donde partirán todas sus rutas desde mediados de mayo hasta finales de octubre. Para el último trimestre habrá un nuevo cambio de domicilio para el Vita, que establecerá su base en Gran Canaria.


La actual travesia que realiza el AidaVita finalizará en Alemania, que será su base de cruceros durante los próximos meses.
(Foto: José R. Montero)


Construído en los astilleros Aker MTW ubicados en la ciudad alemana de Wismar y puesto en servicio en abril de 2002, el AidaVita es un buque de tamaño medio de 42.289 toneladas de registro bruto que cuenta con unas dimensiones principales de 202,8 metros de eslora, 28´1 metros de manga y un calado de 6´1 metros. El buque, segunda unidad en entrar a formar parte de la gran familia Aida, fue creado a imagen y semejanza del Aida original, que con la aparición de nuestro protagonista de hoy fue rebautizado como AidaCara para evitar confusiones. Tomando este modelo, el AidaVita (y su gemelo AidaAura) aumentaron ligeramente en tamaño hasta alcanzar una capacidad total de 1.266 pasajeros, a los que hay que sumarles las 389 personas que forman su tripulación.


La presencia de los buques de Aida Cruises en A Coruña es ya todo un clásico.
(Foto: José R. Montero)


Como acabo de mencionar el AidaVita vio la luz en los albores del siglo XXI y este año está de celebración ya que cumplirá 15 años de vida marinera. Una década y media de edad puede parecer poco tiempo pero en una industria como la crucerística que evoluciona a un ritmo tan vertiginoso 15 años suponen un salto enorme. No hay más que ver las esloras que se veían por aquella época y compararlas con las que se ven ahora; cierto que en el momento de ser construído el AidaVita no era ningún gigante pero la realidad es que sin ser considerado pequeño actualmente existen navíos cinco veces superiores en tamaño como por ejemplo los buques de la clase Oasis de Royal Caribbean. Sin necesidad de acudir a la competencia dentro de su propia naviera su actual buque insignia, el AidaPrima, lo triplica en volumen.


(Foto: José R. Montero)


Mucha gente al ver la llegada de uno de estos buques de cara sonriente y ojos tan profundamente maquillados se refieren genericamente a ellos como "el Aida" pese a que en realidad no se trata de un único buque sino de una familia que actualmente conforman un total de 11 unidades, cada una de ellas con su propia microhistoria relacionada con el puerto herculino. La del AidaVita no es la más llamativa puesto que se trata de uno de los barcos de la compañía alemana que menos escalas ha realizado en nuestra dársena pero aún así su carrera comercial está estrechamente vinculada a nuestra ciudad: El 17 de mayo de 2002 el Vita partía en su viaje inaugural, una singladura de dos semanas de duración desde Hamburgo al puerto griego de Heraklion. A los pocos días de zarpar de aguas alemanas el buque atracaba por primera vez en A Coruña.


(Foto: José R. Montero)


Volviendo al pasado sábado y tras pasar buena parte del día atracado en la ciudad, a las 19:00 horas el AidaVita dio por concluída su visita a A Coruña soltando amarras y tras virar a la altura de los pantalanes del muelle petrolero puso proa al norte rumbo a tierras británicas. Sin más escalas programadas en la ciudad a corto-medio plazo los coruñeses nos tendremos que contentar con ver a lo largo de 2017 a otros componentes de la familia Aida, entre ellos el AidaDiva, el AidaLuna o el AidaMar por citar algunos.


Rumbo a Falmouth.
(Foto: José R. Montero)


 Agradecimientos a mi amigo José R. Montero por las estupendas fotos prestadas para la ilustración de esta entrada.


lunes, 20 de marzo de 2017

Evamed, otra vez



 
 (Foto: José Luís Porta)


Que un buque de cruceros se vea obligado a entrar en un puerto de manera imprevista por culpa de una evamed, o lo que es lo mismo, una emergencia médica que obliga a evacuar a un pasajero o a un tripulante, es una circunstancia puntual que de vez en cuando se produce por una simple cuestión estadística. No conviene olvidar que a fin de cuentas los buques de cruceros modernos son pequeñas ciudades (a veces no tan pequeñas) en las que sus "habitantes", muchas veces entrados en años (factor éste a tener en cuenta) además de pasárselo bien son susceptibles de enfermar. Como cualquier ciudad que se precie estas moles flotantes cuentan con su propio servicio médico para solucionar los habituales contratiempos (mareos mayoritariamente aunque también otras dolencias leves; desde una gastroenteritis a un esguince de tobillo por poner algunos ejemplos), pero cuando la cosa se pone seria no queda más remedio que poner proa a tierra y acortar la distancia con la costa lo más rapidamente posible para trasladar al enfermo a un hospital.


Este año el Ventura tiene "la negra".
(Foto: José R. Montero)


Como digo no es raro que esto suceda de vez en cuando, pero que un mismo buque sufra el mismo percance en dos rutas consecutivas y que su capitán se vea forzado a recalar en el mismo puerto en ambas ocasiones eso ya es una casualidad más que llamativa. Pues esta circunstancia es la que le ha sucedido al buque Ventura que ayer y al igual que le ocurriera hace 10 días, se vio forzado a alterar su rumbo y dirigirse hacia la dársena herculina para realizar una evacuación médica. La alarma saltó a primera hora de la tarde cuando el buque de la naviera P&O, que se encontraba en pleno Dispositivo de Separación de Tráfico Marítimo de Finisterre, comunicaba a la torre de salvamento marítimo de A Coruña la incidencia acaecida a bordo anunciando su llegada a la ciudad a última hora del día.


Y el premio "Gafe del año" es para...


Una vez comunicado el problema el "master" del Ventura dio orden de avante toda y puso su navío a más de 19 nudos para recorrer las aproximadamente 70 millas que le separaban del puerto herculino. Poco antes de las 21:00 horas el megacrucero se encontraba ya en plena maniobra de atraque en el muelle de trasatlánticos. La estancia como sucede en estos casos fue vista y no vista y finalizada la evacuación, apenas unas hora después de su llegada, el  buque  británico enfilaba por la canal norte poniendo rumbo a las Islas Británicas volviendo así a su itinerario previsto.



Arriba: Con las últimas luces del día el Ventura asomó en el horizonte...
Abajo: ...Mientras en el muelle de trasatlánticos se preparaba todo el dispositivo de evacuación.

(Foto arriba: José R. Montero)
(Foto abajo: Eloy TP)


 ¿Casualidad, mala suerte o algo más?. Pese a que la lógica dicta que esta extraña carambola viene dada simplemente por el caprichoso azar lo cierto es que a los amantes de las especulaciones y elucubraciones varias  les puedo aportar un dato adicional con el que se van a frotar las manos; en la primera escala que el Ventura realizó este año en la ciudad (primera escala programada, quiero decir) y que tuvo lugar el pasado 20 de enero, el buque tuvo que retrasar su salida en más de una hora al ser necesaria realizar (¿lo adivinan?) la evacuación de tres pasajeros indispuestos. Ahí lo dejo. Si hacemos cuentas veremos que en apenas tres meses el buque británico lleva derivados al Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña la nada despreciable cifra de 5 personas, estableciendo de esta manera un extraño récord dificilmente superable. Sinceramente y viendo la racha que lleva este barco en la ciudad no me atrevo ni a mencionar la próxima escala que el buque tiene previsto hacer en A Coruña por aquello de no seguir atrayendo a la mala suerte.


A las diez de la noche el Ventura se hacía de nuevo a la mar una vez realizada la evacuación médica.
(Foto: Manuel Candal)


Agradecimientos a mis compañeros shipspotters por la información transmitida practicamente en tiempo real sobre el suceso ocurrido a bordo del Ventura y en especial a Manuel Candal, José R. Montero, José Luís Porta y Eloy TP por las fotos suministradas para el post.



viernes, 17 de marzo de 2017

Un comienzo a lo grande





Ferrol dio este pasado miércoles el pistoletazo de salida a la temporada crucerística 2017 y lo hizo a lo grande, quizás no por el tamaño del protagonista que no fue otro que el Saga Sapphire, un viejo conocido por aguas de la ría departamental, sino por las especiales características que tuvo esta visita y que a continuación pasaré a relatar.


Se abre la veda de los cruceros en Ferrol.


Procedente del archipiélago de Azores, el Saga Sapphire llegó a la bocana de la ría ferrolana a media mañana en un horario que suele ser habitual para los buques de la naviera Saga Cruises cuando recalan en nuestro puerto vecino. Un espléndido día primeveral recibió a su llegada a tierras gallegas al buque de bandera maltesa, lo que unido a las espectaculares vistas desde el mirador de A Bailadora contribuyeron a hacer de la maniobra de entrada del Saga Sapphire todo un acontecimiento digno de presenciar. Las fotos que ilustran este post dan buena fe de ello. Una vez hecho firme el último de los cabos a los norays del muelle de Curuxeiras los pasajeros, unos 1.000 y en su mayoria británicos, pudieron por fín bajar a tierra tras dos jornadas de exclusiva navegación.


Todo un espectáculo ver la llegada de este tipo de navíos desde el mirador de A Bailadora.


El Saga Sapphire se encuentra estos días en la parte final de un formidable crucero  de 66 noches de duración iniciado el pasado 11 de enero en el puerto de Southampton y que tras partir de aguas británicas puso rumbo al Caribe. A su llegada al puerto de Castries (St. Lucía) el navío comenzó un periplo por el continente americano visitando Trinidad (Trinidad y Tobago), Oranjestad (Aruba), Cartagena (Colombia), Colón (Panamá), Puerto Caldera (Costa Rica), Acajutia (El Salvador), Puerto Vallarta, Mazatlán y Acapulco (México), Puerto Quetzal (Guatemala), Corinto (Nicaragua), Ciudad de Panamá (Panamá), Puerto Limón (Costa Rica), Trujillo (Honduras), Belize, La Habana, Santiago de Cuba, Montego Bay (Jamaica), Santo Domingo (República Dominicana) y Brigdgetown (Barbados). Tras este extenuante recorrido el buque reemprendió viaje hacia el viejo continente y tras 7 días de navegación atracó en Horta (Azores), la parada previa a su llegada a la Europa continental este miércoles. El cuento de hadas  para los pasajeros del Saga Sapphire finalizará en unas horas cuando regresen al punto de partida en el puerto de Southampton. La espectacularidad de la travesía, cuyo precio partía desde los 9.200 euros correspondientes a un camarote interior, contó además con el aliciente de cruzar el Canal de Panamá hasta en dos ocasiones.


El Saga Sapphire a su llegada a Ferrol el pasado miércoles transitando por delante del Castillo de La Palma.


Como anteriormente mencioné el Saga Sapphire no es ni mucho menos un desconocido para los ferrolanos; debutó en esta dársena el  5 de abril de 2012 apenas unas semanas después de iniciar su aventura comercial con Saga Cruises y desde entonces no ha faltado a su cita con la urbe departamental practicamente todos los años; sin ir más lejos el año pasado recaló aquí hasta en cuatro ocasiones. Sin embargo la escala realizada este miércoles ha sido distinta a todas las demás; y es que por primera vez el navío maltés pernoctó en la ciudad ferrolana convirtiendo su visita en una de las más largas que se recuerdan en la ciudad para este tipo de tráficos, con una estancia de unas 20 horas de duración. Sin lugar a dudas un comienzo de temporada a lo grande.


El Saga Sapphire es ya todo un clásico del puerto de Ferrol.


Un estreno que es un buen indicador de lo que está por venir porque las previsiones hablan de un año récord en cuanto a escalas de cruceros en el puerto de Ferrol con unas 25 recaladas previstas que incluirán algunos debuts destacados como los de los buques Variety Voyager, Star Pride, Arcadia, Seven Seas Navigator (que supondrá el estreno de la naviera Regent Seven Seas Cruises en la urbe departamental) y como plato fuerte el debut del buque insignia de Aida Cruises, el AidaPrima, que tendrá lugar el próximo 9 de noviembre. Como ven nos esperan muchas jornadas memorables.


Este año el Castillo de San Felipe verá pasar frente a sus muros a muchos barcos de cruceros.


Tras pasar la noche atracado en la ciudad, con las primeras luces del jueves el Saga Sapphire soltó amarras poniendo fin a su larga estadía en tierras gallegas, adonde regresará el 26 de octubre en esta ocasión cambiando su atraque de Ferrol por el de A Coruña. En su despedida de tierras ferrolanas, al menos por este año, los turistas a bordo de la nave de Saga Cruises no fueron despedidos por la ya habitual andanada ejecutada por los miembros de la Asociación Batalla de Brión apostados desde la fortaleza de San Felipe; la hora tan intempestiva de la salida desaconsejaba tan ruidoso adiós. De todas maneras a lo largo de 2017 continuaremos gozando de este vistoso y atronador espectáculo durante las maniobras de salida de los barcos de cruceros que visiten Ferrol y que se ha convertido ya en todo un clásico local, si bien este año los disparos de los cañones y mosquetes de este grupo resonarán un poco menos...


El Saga Sapphire se despide por este año de aguas ferrolanas.


... y es que hace unas semanas recíbiamos la triste noticia del fallecimiento de  D. Esteban Fernández Zorrilla, presidente y fundador de la Asociación Batalla de Brión. Desde este modesto blog quisiera dar mi más sentido pésame tanto a su familia como a los integrantes de este fenomenal colectivo que con su extraordinaria labor contribuyen de manera sobresaliente al conocimiento de la historia y del patrimonio ferrolano así como a realizar una impagable promoción turística de la comarca de Ferrolterra en el sector crucerístico.


Compartiendo encuadre con D. Esteban hace ya unos años. D.E.P. Coronel.



Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


martes, 14 de marzo de 2017

Mayo en marzo



(Foto: José R. Montero)


Hay un dicho muy famoso que dice que "cuando en marzo mayea, en  mayo marcea", una expresión que además de demostrar  que en este santo país practicamente hay un refrán para casi todo, refleja los caprichos de la meteorología por estos lares. Sin saber todavía lo que nos deparará en lo climatológico este mes, lo cierto es que marzo ya ha tenido en el puerto herculino algo de "mayo" con la visita hace unos días de un espectacular superyate que atiende al nombre de Lady May.


Hoy el blog va de yates.
(Foto: J. Daniel Díaz)


La impresionante embarcación de recreo llegó a la costa coruñesa el pasado día 8 procedente de Cascais (Portugal) para atracar en los pantalanes situados al resguardo del dique de abrigo. Su soberbio tamaño eclipsaba a todos los barcos amarrados en la zona y no pasó precisamente desapercibido haciendo inevitable que los paseantes de la zona giraran la cabeza dirigiendo la mirada hacia el colosal objeto flotante atracado a pocos metros. Conozcamos ahora un poco mejor a nuestro protagonista de hoy.


 Imposible no mirar para el Lady May.
(Foto: J. Daniel Díaz)


El Lady May vio la luz en 2014 en los prestigiosos astilleros neerlandeses Feadships, toda una referencia en el sector de megayates y de cuyas gradas han salido algunos de los ejemplares más llamativos por tamaño y por lujo en lo relativo a este tipo de barcos. El que nos ocupa hoy tiene unas dimensiones principales de 46´22 metros de eslora, una manga de 9 metros y un calado que se sitúa en los 2´2 metros, con un registro bruto que alcanza las 406 toneladas. De la propulsión del Lady May se encargan dos motores Caterpillar C32 (los más grandes que podía albergar) que producen 1.900 C.V. cada uno y que son capaces de impulsar a esta maravilla flotante hasta los 19 nudos de velocidad. El Lady May, cuyo casco y superestructura están integramente fabricadas en aluminio, tiene capacidad para alojar a 10 huéspedes en sus 5 suites y su tripulación está formada por 8 personas.


El Lady May a su llegada a A Coruña procedente de Portugal.
(Foto: José R. Montero)


Pese a que en la actualidad el buque luce en su popa el nombre de Lady May, en un principio se llamó Como y fue un encargo de Neville Crichton, un acaudalado hombre de negocios neozelandés que hizo su fortuna importando vehículos al continente australiano. Del diseño exterior del buque se encargó el estudio británico Dubois Naval Architects mientras que sus interiores corrieron a cargo de la firma Redman Whiteley Dixon. Cuando el entonces superyate Como vio la luz hace ahora casi tres años fue muy bien recibido llegando a ser premiado con 3 galardones en el ShowBoats Design Awards 2015 (los "Oscars" del sector) dentro de la categoría de yates de menos de 500 G.T.: Mejor diseño exterior, diseño interior y mejor proyecto de arquitectura naval.


El del Lady May es uno de los diseños más premiados de la década en lo referente a superyates.
(Foto: José R. Montero)


La principal característica de este espectacular navío además de su llamativo color metálico, es su prominente uso de cristal, una seña de identidad nunca antes vista hasta la concepción de este yate. Una de las exigencias de su primer propietario fue que el buque tuviera un flybridge con una amplia terraza. En el Lady May esta estructura, situada en la cubierta más alta, puede cerrarse mediante cristales que ascienden y descienden desde el suelo y controlar la temperatura de la estancia mediante un complejo sistema de climatización. Otra de las características de esta cubierta es el uso de ébano de Macassar, un material poco habitual en este tipo de barcos y que requiere un trabajo especial en el lacado de las superficies. Para que no falte detalle la terraza cuanta con una barra de bar realizada en mármol y una barbacoa.


El cristal es el principal protagonista a bordo del Lady May.
(Fuente: superyachtnews.com)


Sin lugar a dudas otro de sus principales rasgos es su insólito salón principal, que presenta la peculiaridad de poder rotar 360 grados. La idea es que la zona del salón, con la mesa, los sofás y el televisor (de 82 pulgadas) puedan orientarse hacia la popa para poder quedar en comunicación con la amplia terraza. Para poder llevar a cabo este efecto toda la estructura se sitúa sobre un cojín de aire comprimido que al accionar un botón hace girar el conjunto. ¿Que sería de estos megayates sin detalles tan bizarros como éste?


La zona central del salón principal presenta la particularidad de poder girar 360 grados en función de las necesidades de su uso.
(Fuente: Feadships)


En la primavera de 2015 y con tan sólo un año de vida, el Como fue vendido y rebautizado como Lady May sin que trascendiera ningún detalle acerca de la operación ni sobre la identidad de sus nuevos dueños. El buque fue llevado desde Europa a Florida a bordo de un mercante y allí fue varado para someterlo a diversos trabajos de mantenimiento y mejora. En la actualidad el yate figura como propiedad de Edmiston Yachts, la principal firma a nivel mundial relacionada con los yates de lujo. En su página web podemos encontrar una vasta lista de superyates (todos ellos por encima de los 30 metros de eslora) que podremos alquilar o comprar en función de nuestras necesidades y de nuestro bolsillo. A todos los lectores que estén interesados en adquirir el buque que sale en las fotos les diré que está tasado por la firma en 31 millones de euros.


En la fotografía podemos ver la maniobra de izado del Lady May a la cubierta del buque BBC Fuji, encargado de llevarlo a Florida.
(Foto: Arjan de Jong)


Tras una breve estancia en nuestra dársena finalmente el Lady May se hizo de nuevo a la mar rumbo al puerto británico de Falmouth, adonde arribó la madrugada del pasado domingo. Los shipspotters locales y los aficionados al mundo naval en general esperamos que regrese pronto a la bahía herculina para volver a disfrutar de él... al menos desde tierra firme y con una cámara de fotos en la mano. Agradecimientos a mis amigos J. Daniel Díaz y José R. Montero por su colaboración en forma de fotos para la ilustración de este post.


(Foto: J. Daniel Díaz)



 

viernes, 10 de marzo de 2017

Inesperado Ventura



(Foto: José R. Montero)


Un inesperado cambio de planes hizo que el Ventura se convirtiera en el día de ayer en el primer buque de cruceros en hacer escala en la ciudad en el presente mes de marzo. Inesperado porque en un principio el buque de la naviera P&O no tenía previsto atracar en A Coruña pero una emergencia médica obligó al capitán del navío a variar el itinerario programado.


Ayer no esperábamos ver al Ventura por aguas de nuestra ría.
(Foto: José R. Montero)


Poco después de las ocho de las mañana la gigantesca silueta del Ventura comenzó a vislumbrarse en la bahía herculina. El megacrucero venía en "modo correcaminos", a 19 nudos de velocidad, lo cual era indicativo de que no se trataba de una recalada como las que habitualmente suelen realizar los buques de este tipo. A última hora de la tarde del miércoles el Ventura había comunicado a la torre de control marítimo su intención de realizar una escala técnica en la urbe herculina para realizar la evacuación de una persona debido a un problema médico (no he podido confirmar si se trataba de un pasajero o un tripulante ni tampoco la gravedad del problema). Mientras el Ventura finalizaba la maniobra de atraque, una unidad medicalizada esperaba ya a pie de muelle para llevar al enfermo al Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.


¡Avante toda!: El Ventura puso proa a A Coruña a casi 20 nudos.
(Foto: José R. Montero)


El Ventura se encuentra estos días realizando un crucero de dos semanas de duración con salida desde el puerto inglés de Southampton (de donde procedía a su llegada a A Coruña) y que realizará escalas en Lisboa, Cádiz, Gibraltar, Cartagena, Málaga, Casablanca y Funchal antes de regresar al punto de partida el próximo día 21. La emergencia médica que obligó al buque a realizar una parada imprevista en nuestra ciudad no modificará estos planes.


(Foto: José R. Montero)


Tras una breve estancia de apenas una hora el Ventura reemprendió viaje pasadas las diez rumbo a tierras portuguesas adonde llegó a primera hora de hoy. Salvo nuevos contratiempos como el ocurrido ayer al buque británico no lo volveremos a ver por aguas coruñesas hasta el próximo 17 octubre.


Una vez solucionada la emergencia médica el Ventura continuó viaje hacia Lisboa.
(Foto: José R. Montero)


Agradecimientos a mi buen amigo José Montero autor de todas las fotos que ilustran este post.


viernes, 17 de febrero de 2017

¿El elegido?





Nueva visita de un buque de cruceros a los muelles herculinos. En esta ocasión se trató del Oceana, el navío de la compañía británica P&O, que el pasado día 10 realizó una breve parada en nuestro puerto como parte de su actual itinerario.


El Oceana de nuevo en A Coruña, y ya van dos veces este año.


Procedente de Southampton, el Oceana llegó a nuestra ciudad pasadas las siete de la mañana y tras tomar práctico se dirigió al muelle de trasatlánticos, habitual punto de atraque para este tipo de naves. Una vez finalizada la maniobra los más de 1.700 pasajeros que viajan a bordo del barco de bandera bermudeña pudieron bajar a tierra para explorar los rincones más destacados de la urbe coruñesa o bien para tomar los autobuses que los llevarían a realizar las oportunas excursiones contratadas. A Coruña supuso la primera escala de una espectacular singladura de cinco semanas de duración y que tras zarpar el pasado día 8 del mencionado puerto inglés y hacer parada en tierras gallegas puso rumbo al Caribe, adonde llegará el Oceana el próximo día 18 para hacer escala en St. Johns (Antigua). Posteriormente el periplo continuará por los puertos de Castries (St. Lucia), Bridgetown (Barbados), St. Georges (Granada), Oranjestad (Aruba), Roatan (Honduras), Costa Maya (México), Montego Bay (Jamaica), Tórtola (Islas Vírgenes británicas) y Philipsburg (St. Marteen). Casi nada. Tras la sobredosis de arena blanca y aguas cristalinas el Oceana regresará al viejo continente recalando en Ponta Delgada (Azores) antes de poner punto y final a la ruta en el puerto de Southampton el próximo 15 de marzo.


El Oceana se tomó el pasado viernes un pequeño descanso en A Coruña antes de iniciar una maratoniana navegación rumbo al Caribe.


Tras pasar buena parte del día atracado en la ciudad a las cinco de la tarde el buque británico soltó amarras para iniciar una gran travesía de 8 días consecutivos de navegación que lo llevarán a aguas caribeñas. Al Oceana lo volveremos a ver por aguas coruñesas en el último trimestre del año, concretamente los días 31 de octubre y 22 de noviembre.


Se fue... pero volverá en otoño.


 Que el Oceana es uno de los buques de pasaje más habituales por nuestras aguas sobra decirlo, ya que habitualmente su presencia en la ría coruñesa no baja de las 2 ó 3 recaladas anuales desde hace más de una década y raro es el año (aunque los ha habido) que ha faltado a su cita con los muelles herculinos. Ésta ha sido la norma hasta ahora; otra cosa es lo que sucederá a medio plazo. Ahí es donde un gran interrogante se cierne sobre nuestro protagonista de hoy. Les cuento el motivo.


El Oceana navegando con los faros de Mera al fondo.


La industria crucerística se haya inmersa en un período de vacas gordas. Gordísimas. Un "boom" comercial como nunca antes se había vivido en el sector y las navieras se han lanzado a hacer pedidos a los astilleros para poder atender la incesante demanda de plazas con nuevas unidades. La cartera de pedidos del sector no deja de crecer año tras año y en la próxima década ya está confirmada la construcción de 74 nuevos navíos, de los cuales 15 serán para el grupo Carnival, el principal consorcio de la industria del crucero a nivel mundial y en el que se agrupan varias de las más conocidas marcas del gremio (Cunard, Aida, Holland America, Costa...). La naviera P&O también figura en su nómina. Precisamente a finales del pasado 2016 el gigante norteamericano anunciaba la orden de construcción de tres nuevas unidades de 180.000 toneladas de registro bruto  propulsadas por Gas Natural Licuado y que tendrán cada una capacidad para 5.200 pasajeros. Los buques verán la luz entre 2020 y 2022 y sus destinatarios serán las firmas Carnival, a la que le corresponderán dos buques, siendo el tercero de ellos (el segundo en construírse) para la P&O.


Poco se sabe del nuevo megabuque de la P&O salvo su fecha de entrada en servicio (2020) y su propulsión mediante LNG. La foto por ordenador revelada a la prensa donde se puede ver la proa del barco tampoco aclara demasiado salvo que lucirá, como no, una enorme "Union Jack".
(Foto: P&O Cruises)


Que una naviera tan poco proclive a novedades como la P&O anuncie la ampliación de su flota es todo un notición dentro del mundillo cruceril y como tal ha levantado numerososos debates en los medios relacionados con el sector. Son muchos los que señalan la inconveniencia de asignar este tipo de unidades tan grandes a una naviera del tipo de la P&O donde el ambiente tranquilo y sosegado parece ir a contracorriente con el uso de unidades tan superpobladas, que parecen destinadas más bien a marcas generalistas. Y es que no estamos hablando de un barco grande sino de un gigantesco megacrucero; Para que se hagan una idea el actual buque insignia de la naviera británica, el Britannia, uno de los buques más grandes de su especie, tiene capacidad para 4.324 pasajeros. El nuevo P&O (aún sin nombre) le superará en un 20% en volumen y en capacidad de pasaje.


El Britannia ya se nos queda pequeño: El proceso de gigantización sin freno que sufre el sector crucerístico provoca que navieras premium y de corte tradicional como es el caso de la P&O pasen a contar con unidades con capacidad para más de 5.000 pasajeros. ¿Es éste el camino correcto?


Pero más allá de la idoneidad o no de incorporar a su flota unidades de tamaño tan faraónico, lo que sin duda daría para verter ríos de tinta, está el hecho del enorme incremento de plazas que la naviera sufrirá cuando su nuevo megabuque entre en servicio en 2020, un aumento demasiado abrupto que casi con toda seguridad será suavizado con la retirada de alguna unidad. Es decir que casi con toda probabilidad la entrada del que será el nuevo buque estrella de la compañía supondra forzosamente la salida de la misma de uno de sus actuales barcos y es aquí donde se desatan toda clase de rumores y especulaciones.


Especulemos un poquito...


P&O cuenta a día de hoy con un total de 7 navíos en su flota aunque en unos meses serán 8 con el inminente regreso del Adonia tras su fugaz paso de poco más de un año por la naviera Fathom, un experimento de Carnival que salió rana y que consistia en una suerte de crucero solidario por el Caribe en el que los turistas además de ponerse morenos iban a echar una mano a los más desfavorecidos en aquellos lugares donde el barco hacía escala (¿?). Además del Adonia, que lucirá de nuevo los colores de la compañía británica a partir de junio, la flota la componen en orden ascendente de tamaño el Oriana, el Aurora, el Oceana, el Arcadia, el Azura, el Ventura y el anteriomente citado Britannia. Parece evidente que por tamaño y tipología de buque la segunda etapa  del Adonia en la naviera será más bien breve y en un futuro no muy lejano será vendido o reposicionado en alguna otra marca del grupo. También es bastante probable que la salida del más pequeño de la flota P&O no sea suficiente para paliar el superávit de plazas y que algún otro navío se caiga de la lista. Es aquí cuando todas las miradas se vuelven hacia los tres  buques más viejos de la compañía (Oriana, Oceana y Aurora) como los más firmes candidatos.


El Adonia volverá en unos meses a trabajar para la P&O tras la fallida experiencia de los cruceros solidarios de Fathom.


Si la edad fuese el principal baremo para tomar la decisión de quien se queda y quien se va el Oriana estaría ya sentenciado. Con sus casi 22 años a sus espaldas (será medio siglo de vida cuando entre en servicio el nuevo buque insignia de la naviera) este navío tiene a su favor el poder contar con el beneplácito de los clientes más incondicionales de la naviera que ven en el Oriana el clasicismo y la tradición que las unidades más modernas parecen haber perdido, además de poseer unas dimensiones más humana y en conclusión seguir pareciendo lo que en realidad es, un barco, a diferencia de los peyorativamente llamados "cajones flotantes" de última generación que pululan por los océanos. Todo lo dicho para el Oriana podría valer para su cuasigemelo Aurora, con el beneficio por encima de tener cinco años menos. De esta manera la espada de Damocles se cierne así sobre nuestro protagonista de hoy.


 
En un futuro no muy lejano sobrará un buque en la P&O. ¿Será el Oceana?.


Y es que el Oceana parece tener todo en contra; a diferencia del dúo Oriana-Aurora, el Oceana se encuentra "desparejado" desde que en 2005 el anterior Adonia, gemelo de nuestro protagonista, dejara la naviera y le fuera devuelto su nombre original de Sea Princess. El hecho de que junto al actual Adonia el Oceana sea el único buque de la flota P&O en no haber sido construído ex profeso para la compañía también le resta puntos; originalmenmte fue un encargo para la Princess Cruises y es el cuarto integrante de la serie Sun-Class, que componen el Sun Princess, el Dawn Princess y el mencionado Sea Princess, una clase de barcos que en su día figuraban entre los más grandes de su tipo.


Tras haber defendido los colores de la P&O durante dos años el Adonia regresó a la Princess Cruises, que le devolvió su nombre original de Sea Princess. En la imagen lo podemos ver atracado con su actual denominación en el muelle de trasatlánticos durante una de sus últimas escalas en la ciudad  en mayo de 2007.


Con todo la salida de la P&O tampoco sería el fín del mundo para el Oceana, al que a buen seguro le quedan muchas miles de millas nauticas por la proa. Lo más probable es que el buque sea reposicionado en alguna marca del grupo Carnival, como por ejemplo en la P&O Australia. Precisamente hace unos meses el grupo crucerístico norteamericano anunciaba que uno de los gemelos del Oceana, el Dawn Princess, pasará a manos de la marca de las antípodas a partir de mayo de este año. ¿Podría seguir sus pasos el Oceana en un futuro no muy lejano?... Otra posibilidad es la venta a otra naviera fuera del grupo Carnival y dada su buena prensa en el mercado británico, donde el Oceana es uno de los buques favoritos de los cruceristas de las islas el navío podría ser comprado por compañías que operan para ese país, como Cruise & Maritime Voyages o Fred. Olsen Cruise Lines.


Pese a que son de reciente implantación cuesta ya imaginarse al Oceana con los colores de otra naviera.


El tiempo, como siempre aclarará todo este embrollo aunque posiblemente no será hasta el próximo año cuando salgamos de dudas. Lo que si es seguro es que al Oceana le quedan todavía muchas visitas a la dársena herculina  (al menos con su actual nombre) en los meses venideros, lo cual siempre es un motivo de alegría para los shipspotters locales que disfrutamos inmortalizando las maniobras de este esbelto buque de líneas noventeras.




Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


martes, 7 de febrero de 2017

La sonrisa original



(Foto: Manuel Candal)


Febrero no es que sea un mes muy pródigo en escalas de cruceros aquí por el puerto de A Coruña pero como ocurre con las meigas, "habelas hailas"; El encargado de abrir la nómina de visitas del segundo mes del año ha sido el buque AidaCara, el primogénito de la familia Aida Cruises, que atracó ayer en la ciudad.


Febrero empieza con una sonrisa.


Procedente de Leixoes, el navío de bandera italiana (aunque alemán hasta las "trancas") llegó a la ciudad sobre las ocho y media de la mañana, a tiempo de cruzar su derrota con la del destructor francés D-646 Latouche-Tréville, que durante unos días ha permanecido en las instalaciones herculinas dando descanso a su dotación. Media hora más tarde el AidaCara se encontraba ya atracado en el muelle de trasatlánticos permitiendo a los casi 1.000 pasajeros que iban a bordo el poder bajar a tierra para callejear un poco o bien tomar el autobús correspondiente para realizar las preceptivas excursiones contratadas.


A su llegada el AidaCara se cruzó con el destructor galo D-646 Latouche-Tréville.
(Foto: José R. Montero)


El buque de Aida Cruises se encuentra estos días realizando un crucero de dos semanas de duración que se inició el pasado día 30 de enero en el puerto de Gran Canaria haciendo escalas posteriormente en Arrecife, Funchal, Lisboa y la mencionada dársena de Leixoes, habitual parada para realizar la visita a la bella ciudad de Oporto. Tras visitar tierras gallegas la singladura contará con dos recaladas más en los puertos ingleses de Falmouth y Southampton antes de poner fín a esta aventura marítima en la ciudad de Hamburgo si no hay novedad este sábado.


(Foto: J. Daniel Díaz)


Construido el año 1996 en los astilleros Kvaerner Masa-yards de Finlandia (los actuales Meyer-Turku) el AidaCara fue el primer barco en formar parte de la naviera Aida Cruises. Cuenta con unas dimensiones de 193´3 metros de eslora, 27´6 metros de manga y 6 de calado y su registro bruto es de 38.557 toneladas. En sus 9 cubiertas de pasaje puede albergar en capacidad máxima a 1.339 pasajeros con una dotación formada por 369 personas. Su "callsign" es IBNR.


La climatología no acompañó la estancia del AidaCara.
(Foto: J. Daniel Díaz)


Nadie podía imaginarse en el momento de la botadura de nuestro protagonista de hoy el tremendo éxito comercial que alcanzaría su naviera, Aida Cruises, con una brutal expansión de su flota que en apenas 20 años ha alcanzado las 11 unidades. Además de en número sus navíos han aumentado en tamaño y nuestro AidaCara es con diferencia el buque más pequeño de la familia siendo su tamaño casi la mitad del de un Sphinx-Klasse (AidaDiva, AidaSol...) y un tercio si lo comparamos con los nuevos Hyperion-Klasse (AidaPrima). Y eso no es nada; en el horizonte de la compañía ya se vislumbran sus futuras incorporaciones: buques que tendrán una capacidad para 6.600 pasajeros y que contarán con un registro bruto de unas 180.000 toneladas, casi cinco veces más en volumen que el buque al que va dedicada esta entrada.


(Foto: J. Daniel Díaz)


Volviendo al día de ayer y tras pasar gran parte de la jornada atracado en la ciudad, pasadas las siete de la tarde el AidaCara soltó amarras ya en plena noche poniendo proa (y morros) hacia su siguiente destino, el puerto de Falmouth. Con esta escala, el "Mini-Aida" se despide de los coruñeses por el presente año ya que no tiene previstas más escalas en la ciudad para este 2017. Agradecimientos  a mis colegas Manuel Candal, J. Daniel Díaz y José R. Montero  por las estupendas fotos prestadas para ilustrar el post de hoy.


(Foto: Manuel Candal)